Los inversionistas no han dejado de buscar la puerta de emergencia en el mercado de materias primas desde que comenzó el mes, tal y como muestra el pánico de ventas que afecta al sector en general, señala un análisis de Saxo Bank.

El Índice Reuters Jefferies CRB bajó 8% en la semana arrastrado por el descenso de todas las materias primas que lo integran. Por su parte, el Índice S&P GSCI de energía pesada registró una pérdida semanal de 11%. Las liquidaciones semanales han sido masivas, lo que sin duda ha reducido las posiciones especulativas de los gestores de tesorería a niveles más adecuados.

La combinación de posiciones cortas casi récord en el dólar y de posiciones largas en los commodities, se había contraído tanto que bastó una simple chispa, para empezar el incendio. Y, la chispa ha sido la plata, indicó Ole Hansen, estratega del banco electrónico para contratos por diferencias.

Durante los últimos dos meses, la plata ha sido la gran estrella apoyada en las grandes alzas que registró en solo unas sesiones, después de que en las últimas dos semanas el CME (Grupo de Intercambio Mercantil de Chicago, por sus siglas en inglés) reaccionara a niveles de volatilidad sin precedentes. Con tan solo cuatro movimientos, el CME marcó un alza de 84% en el margen de titularidad de futuros de plata, forzando a los inversionistas a invertir más dinero o salir. El resultado fue la semana más fuerte que se ha visto desde 1975, agregó Hansen.

Desde la perspectiva del análisis técnico, la plata ha estado atravesando los niveles principales de soporte, obligando a los inversionistas que desean aprovechar las alzas a tener paciencia, ya que aún podría quedarle mucho camino por delante. Una vez que el mercado se calme, el CME volverá a reducir los márgenes, dado el elevado nivel actual que corresponde al 9% del valor del contrato, en contraste con 3% en el oro.

Pese a ser un mercado pequeño en el gran universo global de las materias primas, la fascinación y la atención que generó, han sido su perdición. Esto se debe a que los especuladores se han lanzado para pasar a formar parte de lo que se percibía como un alza imparable. No obstante, los inversionistas ya habían empezado a preocuparse por la sostenibilidad de algunos de los precios más altos, especialmente el de la energía, después de que los datos sorprendentemente débiles en los Estados Unidos y Europa empezaran a dar señales de una destrucción de la demanda, y a una velocidad mayor de lo esperado. A las ventas masivas en la plata el pasado lunes, le siguieron las ventas en otros mercados, explicó el analista.

A pesar de la actividad registrada por la plata, el oro tuvo una semana relativamente tranquila, que ha provocado una recuperación brusca del ratio entre ambos metales. El lunes, con 30 onzas de plata se pagaba una onza de oro. Pero, el viernes, tan sólo cuatro días después, el ratio había subido hasta las 44 onzas, lo que implica una recuperación de 47% en una semana.

Las economías de los mercados emergentes siguen interesadas en diversificar sus reservas más allá del dólar. Esta semana, el Banco de México (Banxico) anunció que compró 100 toneladas de oro, uniéndose así a una larga lista de países entre los que figuran China, Rusia y la India. La tendencia alcista del oro se mantiene intacta por encima de mil 365 dólares, con el soporte a corto a plazo ubicado en mil 440.

Por lo que concierne a las divisas, la semana comenzó con un buen soporte para el euro, al cotizar por primera vez en dos años el rendimiento de los bonos soberanos de Alemania por encima de su homónimo estadounidense. El diferencial de intereses se ha movido hacia el soporte de la moneda europea durante el repunte que comenzó en enero una vez que el Banco Central Europeo decidió subir las tasas de interés de referencia para limitar la inflación, en tanto, el régimen de tasas históricamente bajas en Estados Unidos parece que se mantendrá de esa forma durante algún tiempo, señaló Hansen.

No obstante, las intensas ventas de commodities han alejado la atención y el jueves al ceder el paso el nivel de mil 4750 del euro, se empezaron a acelerar las compras de dólares.

En lo que se refiere al petróleo, Hansen indicó que esta semana, tanto el Brent como el WTI sufrieron fuertes pérdidas en un movimiento muy similar al que se vivió en mayo de 2010. La atención en el mercado petrolero se está centrando en el riesgo sobre una posible reducción de la demanda, motivo por el cual los inversionistas se han vuelto cautos, sin perder de vista las posiciones largas récord de los gestores de tesorería.

Las pérdidas, que suman 21 dólares en tan solo unos días, igualan en monto a las pérdidas acumuladas en mayo del año pasado. A causa del posicionamiento especulativo en el WTI, este año mantenemos una posición de cerca de 150 millones de barriles más que el año pasado, por lo que a los inversionistas les preocupa que las ventas masivas continúen, consideró el estratega.

Desde hace un año el panorama fundamental ha cambiado mucho y, teniendo en cuenta que el apetito global por los recursos naturales es todavía fuerte, esta situación debería ayudar al mercado a encontrar un soporte muy pronto. La OPEP ha reiterado en repetidas ocasiones su complacencia en un rango de precios para el petróleo de 90 a100 dólares por barril, lo que debería suponer un suelo para el mercado. El primer nivel de soporte más importante para el Brent es el repliegue de 38.2% del repunte, desde el mínimo de 2010 en 104.55 dólares, afirmó.

Para los cereales, Hansen expuso que la oleada de aversión al riesgo de los gestores de tesorería ha presionado al sector con una ralentización de los despachos de exportación, que después del repunte del último mes, apunta a una mayor destrucción de la demanda. Sin embargo, la preocupación por las nuevas cosechas debería fijar un buen soporte para este segmento.

En Estados Unidos, los agricultores sufren por un lado el exceso de lluvias en el norte del país, y por otro, la escasez de las mismas en el sur, lo que ha llevado al periodo más lento de plantación que se recuerda. Las próximas semanas serán cruciales para la producción de este año, dado que un mayor retraso en el proceso de plantación supondrá ser un soporte para los precios, una vez que la liquidación larga de los gestores de tesorería haya terminado su ciclo natural, concluyó.

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