Con motivo de la celebración de la Convención Bancaria de este año, particularmente en la última semana es frecuente ver múltiples entrevistas con funcionarios bancarios, autoridades financieras e inclusive con representantes de otros grupos de opinión importantes, todas ellas buscando encontrar el aspecto complejo, difícil, en términos generales sensible para poder llegar al evento con temas de actualidad e impacto, en otras palabras, notas de primera plana.

El orden de las respuestas por parte de los entrevistados ha atendido naturalmente, a destacar las virtudes y fortalezas de sus instituciones y productos, cuando se trata de bancos y de enfatizar la solidez del sistema, cuando compete a las autoridades financieras.

En lo personal, después de revisar la situación y el actual contexto de la Banca en México, creo que no hay temas controversiales o de coyuntura substancial que sean objetables o señalados, y tal vez, más bien debiera prestarse para incrementar en México la cultura del reconocimiento al trabajo de los demás.  Finalmente, se vale decir que este sector de la economía incluyendo a reguladores y regulados, ha hecho bien las cosas y aunque faltan varios temas por seguir avanzando, va por buen camino e incluso comparado con economías desarrolladas ha sorteado en forma más eficiente y segura la reciente crisis global, lo cual podríamos preguntarle a Estados Unidos, España, Portugal y Grecia entre otras, si es que puede considerarse como producto de la casualidad.

Sin perjuicio de lo anterior, uno de los temas en el que hay que seguir trabajando y que además es el que mayor impacto directo tiene en los usuarios y consecuentemente es el que se percibe por la gente como más tangible, es el de la llamada bancarización.  En este sentido, dentro del mar de cifras que existen la buena noticia es que se ha incrementado en forma notable la penetración de los servicios bancarios hacia los sectores más bajos, en parte debido a la implementación de los esquemas de corresponsalías, estando el tema de la banca a través de telefonía móvil todavía en una etapa previa. Con todo ello, queda el cuestionamiento de definir ¿a partir de qué segmento es incosteable para la banca privada el prestar servicios?, en razón de lejanía, cuantía transaccional, etc., y al respecto, la información vertida en relación con los avances mencionados hiciera parecer que solamente es cuestión de tiempo para que se encuentre bancarizada el 100% de la población, siendo que los bancos son entidades de naturaleza lucrativa y que por su propio objeto estarán impedidos de realizar operaciones “perdedoras” sólo con el fin de lograr la total cobertura nacional. En este tema, más bien se pasa la batuta a Bansefi y al segmento de intermediarios financieros no bancarios y populares.

Por parte de las autoridades, creo que se han logrado sentar normas valiosas para nivelar la relación cliente-institución, dispuestas por el Banco de México y la Condusef, además del resto de marco legal que sustenta la estructura del sistema nacional de pagos, la garantía de los depósitos e incluso el combate al lavado de dinero, pero quedan pendientes algunos temas como el incentivar la creación de nuevas instituciones de crédito, poniendo en práctica la figura de instituciones de crédito de objeto restringido, denominadas popularmente como bancos de nicho y que al ser constituidas por inversionistas mexicanos, ayudarán a equilibrar la proporción y concentración que existe de capital extranjero respecto de las entidades bancarias en México.

Bajo el rubro de las tareas gubernamentales, hay tal vez dos temas que no son propiamente bancarios y sin embargo, si tienen una afectación directa al sistema financiero mexicano. Uno de ellos, es el de la regulación (y posterior supervisión) de las SOFOLES y SOFOMES, asunto largamente anunciado pero que sigue en suspenso, debido tal vez a la fuerte carga administrativa que implicará para la CNBV el asumir repentinamente la supervisión de algunos miles de entidades.

El otro aspecto a poner en la mesa, es el hecho que para las instituciones de crédito la atención y cumplimiento regulatorio, implica un costo determinado que tienen que absorber, e incluso para las SOFOMES con capital mínimo que aunque sean ENR, sí son reguladas y supervisadas por la Condusef, debiendo por lo tanto observar la referida normatividad y presentar los reportes conducentes, mientras que en medio quedan varias entidades constituidas como sociedades anónimas simples, que se dedican al otorgamiento de financiamiento, ya sea a través de tarjetas de “servicio” o para la adquisición de bienes, y que en algunos casos el número de transacciones y cartera con la que cuentan es igual o superior a la de los bancos pequeños pero que por cuestiones de marco normativo, no tienen si quiera registrados sus contratos de adhesión.

En suma, seguramente siempre habrá modelos que mejorar, pero al día de hoy, creo que el gremio bancario tiene motivos para celebrar en su convención.

*El autor es especialista en derecho financiero y socio del despacho

Bartolini, Ramírez y Rodríguez Habeica, S.C.

www.brrhabogados

3 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here