“A los amigos justicia y gracias, a los enemigos justicia a secas”, es la máxima que se atribuye a Benito Juárez y que, a juicio de algunos participantes en la industria farmacéutica, podría ilustrar lo que ha sucedido en la última década con la regulación y vigilancia sobre la promoción de productos farmacéuticos en medios masivos de comunicación, publicó la columna IQ Financiero del periódico Milenio

Ahora, sin embargo, después de que el presidente de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Miguel Ángel Toscano, tomó la decisión de aplicar sin distingo la Ley General de Salud y promover cambios en el reglamento publicitario, la pregunta es ¿por qué hasta ahora?

Dice Toscano que los “anunciantes” de productos farmacéuticos “ya habían rebasado la parte de la ética”. ¿A ellos les correspondía auto regularse? Me parece que no. Esa era responsabilidad de la autoridad. Un ejemplo es la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), por sus siglas en inglés, que realiza en Estados Unidos todo tipo de alertas para los consumidores que impiden la venta y consumo de productos cuya calidad no está confirmada con productos estudios médicos y clínicos. La FDA, de hecho, ha negado la autorización para productos de compañías como Genomma Lab que se venden y anuncian en México sin mayor problema.

En la industria farmacéutica, asegura Claudia Villegas en su columna IQ Financiero, no es un secreto que se esperaba el cambio de estafeta en Cofepris. ¿La razón? Además de los enroques políticos en el PAN, han sido los problemas operativos de la Cofemer que no podían ocultarse: se hacia caso omiso de la publicidad de cientos de productos “cosméticos” y se detenía la autorización de fármacos o la importación de materias primas.

Ahora, después de las medidas de Miguel Toscano para frenar la ola de productos milagro, lo interesante es que un buen observador de anuncios en televisión puede confirmar que, desde hace varias semanas, algunas compañías modificaron algunos de sus anuncios y hasta dieron un giro a su publicidad para presentar perfiles más corporativos e institucionales que no aumentan las ventas pero que las mantienen a salvo en este momento. ¿Conocían la decisión de la Cofepris de aplicar finalmente la Ley de Salud? Esa también es otra pregunta. Por cierto, también aumentó el número y la frecuencia de anuncios en los canales de televisión de paga en el sistema SKY.

Los expertos en farmaeconomía y, por supuesto, los reporteros tendremos muchos trabajo en investigar cuáles han sido los efectos sobre la salud de la población que durante meses, años, se auto recetó supuestos medicamentos publicitados por la actriz de moda, concluye el texto.

Consulte la columna http://impreso.milenio.com/node/8915328

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