Conferencia de prensa de Carmen Aristegui / Foto: Julio C. Hernández - Contralínea
Conferencia de prensa de Carmen Aristegui / Foto: Julio C. Hernández - Contralínea

Al despedir a la periodista Carmen Aristegui, el Grupo Multivisión se vio sometido a una presión gubernamental  indebida que lo colocó en la disyuntiva de sostener al aire a la conductora Carmen Aristegui o alcanzar, después de cinco años, el refrendo de su concesión para operar la banda de 2.5 Gigahertz.

En una conferencia de prensa, la periodista mexicana, Carmen Aristegui, aseguró que las audiencias y la familia Vargas no merecen esa presión.

Aristegui – quien tuvo que salir hace casi dos años de Televisa luego de que ese grupo, asociado con el conglomerado español PRISA, no refrendó su contrato argumentando causas comerciales –  ofreció,  por lo tanto, una salida “decorosa” a la familia Vargas y, en especial, se dirigió a Joaquín Vargas:

“Joaquín sabe como pocos de lo que estoy hablando. Le digo a MVS que no les demos gusto a los que saboreen este fracaso, lo sucedido entre el viernes y el fin de semana, en nuestras oficinas, no sé si en otras, en  La Destilería y El Meridien es algo que no se merece nadie y que sólo servirá para el desahogo absurdo de berrinche presidencial y para el beneplácito de quienes no permiten que se cuestione en este país”, dijo la periodista.

Y agregó: “La familia Vargas fue colocada en una disyuntiva perversa en donde tienen que calibrar como grupo empresarial qué le cuesta más o la cabeza de Aristegui o la banda de 2.5 Gigahertz”, señaló la comunicadora cuya labor informativa se ha caracterizado por su línea crítica y por incluir en sus cobertura temas de la agenda nacional – sobre todo sociales – que han estado fuera de otros medios.

Ahora, agregó: “Buscamos un camino sin claudicar pero sin exigir que el otro se arrodille. Joaquín Vargas sabe que no infringí un código de ética, sabe que fue una coartada”.

Fue el pasado 4 de febrero cuando legisladores del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados exhibieron una manta en la que sugerían que el supuesto problema de alcoholismo del presidente Felipe Calderón podría estar afectando sus decisiones de gobierno. Dicha manta provocó que se suspendiera la sesión y que en la Cámara de Diputados iniciara el debate sobre  la aprobación de un reglamento que norme el comportamiento de los legisladores y sus manifestaciones públicas fuera de la tribuna o sus comisiones.

En su espacio informativo y al dar a conocer el hecho, la periodista Carmen Aristegui realizó la crónica de la nota y realizó un comentario editorial después del evento.

Al explicar el contexto de su despido de MVS, lo que provocó que a partir del 7 de febrero ya no condujera el noticiero de la frecuencia 102.5 de FM, Aristegui abundó:   “Nuestro auditorio quedó informado del acontecimiento (la manta colocada por los legisladores del PT)… la información presentada me sirvió de base para presentar el siguiente comentario editorial: “Tomemos el asunto con seriedad e hice algunas otras consideraciones para terminar con un cuestionamiento formal a las autoridades: ¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente Calderón. Yo no tengo manera de corroborarlo, no hay nada ofensivo en la interrogante, especialmente, si se trata de algo –que de existir – afecta la toma de decisiones que impacta en todo momento a millones de personas en el país”.

Y agregó: “El comentario editorial cerraba diciendo que el tema y dada su exposición pública merecía una respuesta formal y oficial de la propia Presidencia de la República. La Presidencia no respondió a la periodista y, de inmediato, exigió a los dueños, que no a la periodista, una disculpa inmediata por la tremenda osadía. Demostró con ello un grado de irritabilidad e intolerancia, que por sí misma revelan otro tipo de problemática y que también deben ser analizadas”.

Siguió: “Reconozco que el cuestionamiento era duro pero de ningún modo injurioso o difamatorio. Tampoco se trasgredía en ningún punto el Código de Ética que ha sido aludido, era simple y llanamente la pregunta de una periodista cuya intención quedaba perfectamente delimitada: EL estado de salud y grado de equilibrio de un mandatario, por supuesto que es un asunto de claro interés público. La sociedad tiene derecho a saber, sin ofensas, sin caricaturización, sobre las condiciones de salud de quien ha tomado decisiones gravísimas que impactan el destino de una nación. Y vaya que ha impactado a la nación las decisiones que se han tomado en este sexenio”.

La comunicadora también reconoció el debate en el Congreso sobre su despido a MVS pero aseguró que más allá de las discusiones en tribuna, mientras no se cambien las reglas del juego se seguirán viendo hostilizados los intereses de las audiencias.

“Se achata la libre expresión, se merma el debate, eso daña a la democracia y los derechos fundamentales de los ciudadanos”, dijo la conductora, quien también dirige un programa de entrevistas en la cadena estadounidense CNN con la misma línea crítica e independiente.

De no aceptar MVS el reinicio de la relación laboral que sostenía con Aristegui, la periodista podría analizar espacios como el de Radio UNAM en donde ya tuvo algunas pláticas antes de llegar al grupo de la familia Vargas. Sin embargo, en MVS confirmaron que, por el momento, no podían dar una versión ni reacción a lo dicho por Aristegui.

En MVS, desmintieron, sin embargo que el grupo suspenda sus contenidos noticiosos – como sucedió cuando Pedro Ferriz de Con salió de ese grupo – para regresar a las programaciones basadas en programas musicales.

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