Entrevista

El gigante suizo de la certificación en México buscará incrementar su participación en el mercado de la infraestructura y avanzar en la tendencia mundial que utilizarán las certificaciones sobre la calidad de las obras para el otorgamiento de créditos.


Con sede en Suiza pero con presencia global, la empresa certificadora de sistemas de gestión y de calidad de productos y servicios busca incrementar su presencia en el sector ambiental, en el de alimentos e infraestructura, así como profundizar su presencia en el sector minero, aseguro su director en México, José Valdes Cuervo.

Derivado de las adquisiciones que SGS ha concretado en los últimos años ¿Cuánto se ha ampliado la presencia de la firma?

SGS en el mundo emplea actualmente a poco más de 65,000 personas y está en 190 países. En México SGS tiene 1,150 colaboradores, lo que significa que lo más importante que contiene es su red global. Es cierto, tiene poca maquinaria, pero como parte del trabajo tiene laboratorios médicos para análisis de farmacéuticos, pero no para producir fármacos; tiene laboratorios de minerales, tiene laboratorios textiles, para productos comestibles y aquí en México también para petróleo.

En el mercado mexicano, la presencia de SGS se remonta a la década de los cincuentas y sus servicios han evolucionado en línea con el desarrollo de la economía.

Al principio se concentró en la agricultura y después, en la medida en que ha ido evolucionando la economía, ha progresado la empresa. Si una compañía mexicana tiene que exportar, seguramente buscará un certificado de SGS porque son documentos reconocidos en todo el mundo.

¿Cuánto vale el mercado mundial de la certificación?

Podríamos estimar que se trata de un mercado global de al menos 20,000 millones de dólares. Dependiendo de lo que se certifica el mercado maneja un costo de entre el 3% y el 5% del valor de los productos analizados. Debe tomarse en cuenta toda la tecnología que se emplea para lograr los análisis necesarios para emitir una certificación. La SGS no es una compañía de seguros sino una certificadora y las empresas deben saberlo.

¿Apoyarían este tipo de certificaciones a acelerar el ciclo del crédito en México?

La certificación en sí todavía no, pero los reportes de rentabilidad y viabilidad sí. Con estos reportes, el banco valora las posibilidades del proyecto. En el sector de infraestructura los bancos sí valoran nuestros reportes. Los certificados de Social Compliance también los emite SGS y en muchos mercados se exigen para realizar operaciones en el sector exportador y ahora también en la infraestructura.

¿Cuáles son sus planes para el sector bancario y financiero?

En México, hacemos poco en el sector financiero a pesar de que en muchas partes del mundo no se otorga un financiamiento. En materia de infraestructura a SGS se le pide que determine la viabilidad y que ofrezca su valoración, información que utilizan los banqueros. Cuando los bancos entran en estos proyectos, SGS, además, tiene que monitorear el desarrollo del proyecto. Así, SGS también debe verificar que se aplique en realidad el monto del crédito otorgado. De esta forma, se evita que se gaste todo y que no avance en la obra. En México, las normas de construcción son muy estrictas pero el problema es que no se cumplen.

¿Cómo participa SGS en el mercado petrolero?

Con Pemex, verificamos los productos que exportan, lo cuales están sujetos a nuestra revisión y análisis en cuanto a cantidad y calidad. Revisamos las importaciones que hace Pemex en gas y petroquímicos, con ello también se fija la calidad y el costo del petróleo, sobre todo lo que se negocia a futuro.

Estamos también en el mercado petrolero en temas de seguridad y certificación en algunas de las instalaciones de Pemex que deben cumplir con ciertas normas.

Nosotros hacemos servicios de revisión de seguridad. También hemos tenido contratos con CFE y en este momento, certificamos la calidad y cantidad del carbón que compra la dependencia en el extranjero.

También hemos ayudado  a la CFE a verificar la calidad del carbón de la zona carbornífera de la zona de Sabina en Coahuila. Además, trabajamos con ellos en las certificaciones ISO-9000 o ambientales.

¿Cuáles son las oportunidades que ve la empresa en sectores tradicionales?

Las empresas del estilo de SGS crecen con la industria y a mayor penetración con más servicios tecnológicos. Antes teníamos inspecciones que garantizaban la operación comercial, ahora somos especialistas, nuestra actividad va más allá.

Por ejemplo, en la industria minera revisamos y auditamos la calidad del oro que se extrae, así como la cantidad. Les facilitamos a las mineras el conocimiento sobre el rendimiento de la mina y con nuestros certificados se facilitan las operaciones comerciales, pero también los guiamos para que obtengan financiamientos.

¿Cuál es la participación de SGS en el sector de servicios, tomando en cuenta que el sector industrial en México no es tan relevante?

Difiero. En México se ha instalado la industria automotriz más importante del mundo. También está el área minera, aunque opera por ciclos. SGS está creciendo mucho en este sector. En 1992 construimos nuestro primer laboratorio en Durango y estamos viendo la posibilidad de edificar otro en Zacatecas, que se sumaría a otros que ya  tenemos en Guanajuato y Guerrero.

En México, también está creciendo la industria electrónica, la cual está localizada en zonas como Baja California y Guadalajara. Allí SGS está colaborando con laboratorios  para que las empresas puedan exportar sin realizar pruebas adicionales.

¿Por qué no se ha desarrollado de forma más acelerada el mercado de bonos de carbono apoyado por la certificación ambiental?

Me da la impresión que el tema de los bonos de carbono se ha convertido en un asunto de especialistas y que muchas empresas se sienten alejadas de él. Por ello, una parte del negocio de SGS es buscar las oportunidades en este sector. La información que podemos dar, lo reconocemos, se da de especialista a especialista y allí vemos una oportunidad.

¿Cómo podría ayudar el servicio de SGS a solucionar el conflicto del transporte entre México y Estados Unidos?

En el transporte hay una negociación. Lo más importante que hay ahora es la seguridad para los países. Por tal razón, SGS está estudiando una solución que va a ofrecer una salida para garantizar la seguridad en los contenedores que se mueven entre ambos países.

¿Qué sector emergente observa con alto potencial para SGS?

El de la alimentación. Es necesario implementar la vigilancia desde la semilla para garantizar la seguridad de los productos en un sector tan importante.

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