Los indicadores macroeconómicos indican claramente que la economía de la Unión Americana está lejos de la recuperación y su tendencia clara es hacia la crisis y, en el mejor de los casos, hacia el estancamiento.

Desde el primer trimestre de 2006 la economía estadounidense comenzó a declinar y llegó a su punto más bajo a fines de 2008, cuando registró un decrecimiento de 6.8%.

En el tercer trimestre de 2009 creció sólo 1.6%, para dar un salto a 5% en el periodo siguiente. Sin embargo, la economía inició otro descenso y registró un alza de 2.4% en el segundo trimestre de 2010.

Para que cualquier economía pueda funcionar se requieren inversiones de capital, es decir, necesita acumular capital en actividades productivas, ya que éstas son las que dan sostén y soporte a la economía, en tanto que crean riqueza social.

El indicador que sirve para observar el nivel de acumulación de capital es la inversión fija bruta realizada cada año. Desde el 2006 este tipo de inversión registró números rojos, y ya para el primer trimestre de 2009 cayó 35.4%

Ciertamente, la situación evidencia que la economía de Estados Unidos está lejos de la recuperación y su tendencia clara es hacia la crisis y, en el mejor de los casos, hacia el estancamiento.

Aquí va la gráfica 2 (Fluctuaciones de la inversión en EU 2006-2010)

En el segundo trimestre de 2010 las tendencias no entrevén mejoramiento alguno, ya que la inversión tuvo un crecimiento de casi 20% para generar un aumento en el PIB de poco más de 2%. Esto habla de una clara sobreacumulación de capitales que se traducirá en una caída en la inversión y en la producción.

Ahora bien, para que la inversión pueda llevarse a cabo se requieren de diversas fuentes de financiamiento. En el caso de la economía estadounidense el origen del capital tiene cinco fuentes principales: la reinversión, los préstamos, el ahorro de los capitalistas, el ahorro gubernamental y el ahorro de la población.

El ahorro privado neto llegó a 26% en 2006 y 2007. La segunda fuente de financiamiento, la reinversión de capitales o ganancias no distribuidas, se mantuvo fluctuando entre 35 y 42% en todo el periodo.

El ahorro personal se encontró en un rango de 20 a 29%; mientras que el ahorro del gobierno no fue significativo.

En cambio, el de hogares e instituciones se volvió fundamental para lograr el proceso de acumulación de capital. Es decir, las empresas se financiaron en menos de 50% con recursos propios y lo demás fue transferido por la población y algunas instituciones privadas y sociales.

Para que el proceso de acumulación pueda concretarse, se requiere de una tasa de acumulación que permita generar los satisfactores que la sociedad demanda. En Estados Unidos esta tasa ha sido muy baja: en 2006 llegó a casi 18% (inversión dividida entre el PIB); en el cuarto trimestre de 2008 estuvo en 13.4%. En junio de 2009 tuvo su momento más bajo, con 11%. En el segundo trimestre de 2010 se encontró en 12.7%, un punto por arriba de principios de 2009. Esto representa un estancamiento en la inversión, lo cual ha aletargado la recuperación del país vecino.

Aquí va la gráfica 4 (Tasa de acumulación en EU 2006-2010)

Ganancias empresariales

Los capitalistas, productivos o improductivos, especuladores o no especuladores, trabajan por conservar un alto nivel en sus ganancias. La estadística norteamericana permite tener un acercamiento a la masa de ganancia en las empresas no financieras y en las financieras. Esta diferenciación es relevante ya que este último tipo de empresas es el que se ha venido desarrollando con más rapidez.

La masa de ganancia generada en empresas no financieras y en empresas financieras de 2005 a 2010 deja ver con mucha nitidez el desplome de la economía estadounidense, particularmente en los años 2007 y 2008.

El otro elemento a tomar en consideración es que en 2009 las empresas no financieras cayeron 2.7%, en tanto las financieras crecieron 18.7%; para 2010 las tasas fueron 31.4 y 34.9%, respectivamente. Es interesante este punto ya que indica que si la crisis fue financiera, las primeras empresas en iniciar un proceso de recuperación fueron las que trabajan en este sector, ellas son las que crecen más aprisa que las no financieras.

El periodo de estudio es crítico, ya que los salarios se estancaron y las ganancias tendieron a la baja de 2006 a 2009. A partir de este año, se inició un crecimiento de las ganancias empresariales. Con ingresos estancados difícilmente logrará recuperarse el mercado interno de Estados Unidos.

Productividad, costos en la fuerza de trabajo y desempleo

Lo que hace posible que las ganancias crezcan más rápido que los salarios es la diferencia existente entre la productividad por trabajador y el costo unitario de la mano de obra.

En los años que se analizan el índice de costos unitarios tuvo una tendencia decreciente, en tanto que la productividad por trabajador fue creciendo. Es decir, los costos de la crisis recaen sobre la clase trabajadora: se invierte menos en ella, sus aumentos salariales son exiguos, pero aumenta su productividad. Además, la tasa de desempleo que ya está rondando el 10% evidencia también quiénes son los “paganos” de esta crisis.

La cuestión del endeudamiento

La economía de Estados Unidos ha tenido como un propulsor importante a la deuda pública. Es tan relevante su presencia que significa varias veces el PIB de ese país. La deuda pública y privada han representado más de dos veces el PIB en estos años, que llegó a 3.26 veces en 2005, 3.64 en 2008, para ubicarse en 5.04 veces en el primer trimestre de 2010 (dato anualizado).

Puede decirse que la deuda pública, por sí misma, no significa un problema agudo. La dificultad estriba cuando se identifica hacia dónde se dirige esa deuda, cómo es aplicada y cuáles son los sectores económicos beneficiados o afectados de la misma.

Es muy importante esclarecer que antes de la crisis, durante ella y en estos momentos, dos han sido las secciones hacia donde se ha orientado la deuda: las empresas financieras y los hogares.

Pese al fenómeno de las hipotecas subprime, la población norteamericana ha continuado con una tendencia permanente al endeudamiento. Así, los hogares del vecino país tienen un a participación en el total de la deuda en un porcentaje que varía de 25 a 47%; en tanto que las empresas financieras acuden a la deuda entre 20 y 32%.

Finanzas públicas y déficit gubernamental

Es importante darse cuenta del peso de las finanzas gubernamentales en la economía estadounidense, toda vez que de manera conjunta se encuentra el déficit del gobierno, el cual ejerce presión sobre las tasas de interés.

En los años que abarca este estudio el gasto del gobierno representó 36% del PIB en 2006, subiendo a 41.6% en lo que va de 2010.

Por su parte, los ingresos gubernamentales tenían un nivel de 33.8% del PIB en el primer año, pasando a 30.9% en 2010. O sea, la injerencia del Estado en la economía del país, dogmas teóricos al margen, es significativa. Pero no sólo eso, también debe destacarse que el gasto público en épocas de crisis sigue siendo importante, ya que es uno de los recursos que permiten a los gobiernos paliar un poco los efectos de la crisis.

Ahora bien, el balance financiero gubernamental pasó de un déficit del -2.2% del PIB, a un alarmante -10.7% en 2010.  Esto embona a la perfección con la situación de crisis por la que atraviesa la economía de ese país, en donde es evidente que el gasto está creciendo más rápido que los ingresos y esto deviene en déficit.

Un déficit de casi 11% del PIB profundiza el nivel de la deuda pública de ese país. De esta manera, tenemos que los pasivos financieros del gobierno eran del orden de 61.9% del PIB en 2006, para quedar en 89.6% en lo que va de 2010.

Esta deuda obliga a que el gobierno pague por concepto de intereses el equivalente a 1.8% del PIB en 2006, y 1.9% en 2010.

Estados Unidos atraviesa por una crisis de gran envergadura que abarca tanto la economía productiva como las finanzas del gobierno. El hecho de que la administración de Barak Obama deba casi 90 centavos de lo que genera en su PIB, habla de una situación de insolvencia económica seria, sobre todo si se recuerda que las actividades prioritarias en la economía norteamericana no son productivas y que la especulación ocupa un papel preponderante.

Si los gastos públicos, además de ser creadores de utilidad, eficacia productiva e ingresos, pueden dar empleo y generar ingresos, entonces el nivel de vida de la población puede mejorar.

Sin embargo, lo que se advierte en la estructura pública del gasto es que las dos terceras partes se dedican a la función de recursos humanos (educación, formación, empleo, servicios sociales, salud, seguridad social y pago a veteranos de guerra); 17% a defensa; 4% a recursos físicos (energía, recursos naturales y medio ambiente, créditos de vivienda, transporte, comunidad y desarrollo regional); alrededor de 10% al pago de intereses sobre la deuda; y 4% a otras funciones (asuntos internacionales, ciencia y tecnología, investigación espacial, agricultura y administración pública).

Esto habla de una organización del gasto que redistribuye el ingreso, desembolsa cantidades importantes en “defenderse”, eroga para el pago de intereses y dedica pocos recursos a actividades productivas.

El sector externo

Estados Unidos se ha vuelto un país importador, dependiente de lo que sus socios comerciales le vendan. Esta ha sido una tendencia que se ha venido acrecentando con el paso de los años.

Empero, en los años de crisis la contracción económica lleva a que bajen las importaciones y las exportaciones mantengan una tendencia de crecimiento un poco por arriba.

El saldo de la balanza comercial de la Unión Americana es deficitario, llegando a poco más de 200 mil millones de dólares (MMD) en 2006, para pasar a poco más de 100 MMD en 2010.

Ante una situación de esta naturaleza, la opción por la Inversión Extranjera Directa (IED) en Estados Unidos se ve como posibilidad para paliar de alguna manera la insuficiencia de capitales al interior de ese país.

El crecimiento de la IED en Estados Unidos revela que este país se ha convertido en un importador neto de capitales y, al mismo tiempo, ha devenido en un ente receptor de capitales que se dirigen tanto a la esfera productiva como a la especulación (inversión en cartera).

Asimismo, este crecimiento de la IED ha convertido a la Unión Americana en un país dependiente financieramente del resto del mundo.

En  2009 se contrajo la IED y se disparó en 2010. Finalmente, la potencia económica número uno del mundo se ha convertido en un país que transfiere cantidades importantes al resto del planeta, cuestión que lo hace más dependiente del exterior.

*Profesor-Investigador del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial de la Universidad Autónoma Chapingo. Investigador Nacional.