En India sólo el 2% de la población utiliza dispositivos móviles como Blackberry, a pesar de que se trata de uno de los cuatro países que forman parte de la nueva generación de naciones con alto potencial de crecimiento hacia el 2050 y una decidida vocación hacia la tecnología.

En ese país asiático, la mayor parte de la población, al menos un millón de habitantes, utiliza servicios prepagados de telefonía con aparatos poco sofisticados. Así, la transmisión de datos vía celular aún se encuentra en etapas incipientes, lo que representa un gran potencial para cualquier empresa que quiere cubrir esta necesidad.

A pesar de ello, el gobierno indio logró que la empresa canadiense que fabrica el dispositivo Blackberry, Research in Motion (RIM), le garantizara, por motivos de seguridad nacional, el acceso a las bases de datos de los usuarios que utilizan los llamados correos electrónicos “seguros” así como los servicios de chat.

Al cierre de esta edición, India daba una prórroga de 60 días a la canadiense para que cumpliera con esta exigencia y facilitar el acceso a los datos de Blackberry a las agencias de seguridad.

Ahora, al más puro estilo del régimen chino, el gobierno de Nueva Delhi quiere dar el mismo trato a los servicios de comunicación por internet que ofrecen compañías como Skype o Google. Pero India no es China. Aún no. La potencia asiática no cuenta con el poderío económico chino que le permitan asumir una posición tan enérgica frente a los grandes proveedores de tecnología. El bloqueo con el que amenazó a RIM podría resultar contraproducente en el largo plazo. Por ahora, sin embargo, la paranoia que sufre India amenazada por el terrorismo y los enfrentamientos sociales busca pertrechar sus fronteras digitales y aprovechar que la compañía canadiense valora al mercado indio por su gran crecimiento poblacional. La amenaza de que India se convierta en un territorio de iPhone también apareció como una razón más para abrir sus sistemas.

Nokia, el primer fabricante de teléfonos móviles en el mundo, garantizó al gobierno indio que, a partir del 5 de noviembre, pondrá a su disposición gigantescos servidores para que supervisen toda la información.

La medida no sólo afectaría a  las compañías de telefonía móvil sino también a los proveedores de servicios vía internet como Skype o Gmail de Google, compañía que ya ha protagonizado enfrentamientos con el gobierno chino por la seguridad de sus sistemas. Así, a partir de las barreras que los servicios y redes privadas de Blackberry parecían imponer al sistema de seguridad nacional de la India se construye la primera política de Estado dirigida a restringir lo que hasta ahora se consideraba libertad absoluta en la web y en los servicios de telecomunicaciones.

Los incentivos para convertirse, junto con China, en los herejes que atacan la libertad en la red llegaron después de la investigación en torno al atentado terrorista de Bombay en noviembre de 2008. Las indagatorias demostraron que los terroristas utilizaron teléfonos satelitales así como otros sistemas de comunicación entre los que, se aseguró, destacaban los dispositivos Blackberry.

Esta nueva medida se trata de una peligrosa tendencia que podría frenar el acceso a las comunicaciones, a la privacidad y al crecimiento de las nuevas tecnología. Los gobiernos de China e India tendrían que encontrar el justo medio para salvaguardar su seguridad nacional.

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