La firma de un acuerdo de libre comercio con Perú sería estratégico no sólo por el potencial de esa economía, sino porque permitiría revivir el intercambio de bienes y servicios de México con la región.

http://revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2010/julio/fotos/peru/machupicchu.jpg

Luz María de la Mora Sánchez

En mayo pasado el Ministro de Comercio Exterior e Industria del Perú, Martín Pérez, realizó una visita a México para impulsar la relación comercial bilateral así como la negociación de un tratado de libre comercio (TLC) iniciada desde enero de 2006.

Como en otros casos recientes, la principal oposición al proceso ha venido de algunos sectores productivos en México, pero de manera particular del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), organismo que ve en este tratado más una competencia en su mercado interno que un destino para sus exportaciones.

Sin minimizar las sensibilidades del sector productivo mexicano -las cuales hay que buscar atender y acomodar de la mejor manera- existen razones tanto económicas como políticas por las que está en el interés de México buscar estrechar sus relaciones de comercio e inversión con Perú, especialmente a la luz del camino desandado por la política comercial de México en América Latina en el pasado reciente.

En efecto, desde 2006 México ha visto disminuida su red de TLCs con América Latina como resultado de las respectivas denuncias que hiciera Venezuela de su participación en el TLC G-3 en noviembre de 2006 y Bolivia de su TLC con México (1995-2010) el 5 de junio pasado al degradarlo a un acuerdo para el comercio de bienes.

La concreción de un TLC con Perú podría revitalizar la política comercial de México con la región, a la vez que se constituiría en un buen instrumento para promover la presencia de México en un mercado con buenas perspectivas de crecimiento y consumo, como es el peruano.

Sin bien el volumen comercial entre ambos países es pequeño, desde el 2000 éste ha mostrado tasas elevadas de crecimiento, especialmente por las compras que Perú hace de México. En 2009 Perú fue el octavo socio comercial de México entre los países de América Latina y su noveno mercado de exportaciones. El comercio con ese país representó 0.2% del comercio de México con el mundo. Entre 2000 y 2009 el comercio México-Perú creció 143% al pasar de 388 a 943 millones de dólares (MD). México es hoy el séptimo proveedor de Perú a nivel mundial; las exportaciones mexicanas a ese mercado han mostrado gran dinamismo, resultado de la estabilidad económica peruana así como las sostenidas tasas de crecimiento de esa economía que entre 2000 y 2008 se expandió a tasas promedio anuales de 6%. Datos de la Secretaría de Economía señalan que en 2009 las ventas de México a Perú fueron de 588 MD, es decir, aproximadamente 2.7% de las compras que ese país realizó del mundo. Asimismo, el comercio con Perú tradicionalmente ha mostrado un saldo favorable a México;  en 2009 éste fue de 233 MD.

xxxxxxxxxxxx

* Datos preliminares.

Fuente: Secretaría de Economía, México.

El comercio México-Perú no cuenta con un marco jurídico sólido que ofrezca certidumbre a la relación bilateral en el largo plazo. De hecho, ésta se ha desarrollado al amparo de acuerdos de cobertura y vigencia limitadas como el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 8 firmado al amparo de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Dicho acuerdo sólo ofrece preferencias arancelarias para alrededor de 700 productos en donde México otorga reducciones o eliminaciones arancelarias para 440 fracciones, mientras que Perú ofrece a México beneficios arancelarios en 249 productos.

El ACE 8 no sólo es insuficiente para incrementar las corrientes comerciales sino que tampoco ofrece certidumbre en el acceso; éste debe renovarse continuamente para mantener la vigencia de las preferencias, lo que impide afianzar relaciones comerciales de largo plazo y desarrollar una verdadera relación de socios comerciales.

El ACE 8 se renovó en 2009 y tendrá que renovarse antes del 31 de diciembre de 2011 para que las preferencias arancelarias se sigan aplicando.

Perú cada vez consume más. En 2009 realizó importaciones del mundo por más de 21 mil millones de dólares (MMD); casi 3 veces su valor de 2001 (7.3 MMD). Entre 2004 y 2008 las compras peruanas del mundo tuvieron tasas de crecimiento anuales, en promedio, de 31.3% en tanto que las que realizó de México aumentaron 18.7% en promedio anualmente.

Aún cuando el comercio bilateral es pequeño, Perú ofrece al productor mexicano un mercado atractivo de 28 millones de consumidores potenciales y una clase media en expansión con creciente capacidad de consumo, cuyo PIB per capita alcanzó 8,600 dólares en 2008. Perú compra maquinaria, vehículos, equipo eléctrico y electrónico, acero y sus manufacturas, herramientas, juguetes y equipo deportivo, por mencionar los principales; todos ellos productos que forman parte de la oferta exportable mexicana pero que, en su mayoría, hoy carecen de acceso preferencial a ese mercado.

¿En dónde están las ventajas?

De acuerdo con analistas económicos y financieros, las sólidas bases de la economía peruana hacen de ese país un sitio en donde “hay que estar”. Así lo han entendido países como Estados Unidos, Canadá, China, Chile, Singapur y la Unión Europea, que han suscrito TLCs con ese país para garantizarse acceso preferencial y de largo plazo en ese mercado. Perú se ha catapultado en la globalidad mediante un agresivo proceso de negociaciones comerciales y la creación de una red de tratados comerciales que lo vinculan con las principales economías en América, Asia y Europa. En América Latina, Perú ha desarrollado un marco comercial preferencial con los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), así como con los de la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Ecuador y Colombia). Perú desarrolla negociaciones para concretar TLCs con la Asociación Europea de Libre Comercio, Corea del Sur, Japón y Tailandia a la vez que participa en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico con Australia, Brunei Darussalam, Chile, Estados Unidos, Nueva Zelandia, Singapur y Vietnam. Aunque México está en la agenda de negociaciones de Perú, la pregunta es ¿qué obtendría México de contar con un TLC con ese país?

Durante el XVII Congreso de Comercio Exterior del COMCE, su presidente, Valentín Díez Morodo, ofreció el apoyo del sector privado mexicano a la negociación de dicho TLC destacando la necesidad de atender las sensibilidades del sector agropecuario mexicano. Una negociación de este tipo no tiene por qué traducirse en un costo para el sector agropecuario mexicano; por el contrario, la oferta exportable agropecuaria del Perú se encuentra en el sector de verduras y hortalizas donde México es altamente competitivo y se encuentra en los primeros lugares de producción mundial en aguacates, ajos, cebollas, tomates, chiles o espárragos con estacionalidades invertidas, lo que los hace mercados complementarios. Igualmente, un TLC resulta un instrumento idóneo para establecer las disposiciones y procedimientos sanitarios adecuados para garantizar la inocuidad y salud animal y vegetal de cada parte.

Concluir la negociación de un TLC con Perú permitirá a México obtener acceso preferencial para garantizar su posición competitiva en el mercado peruano. Como resultado de la red peruana de acuerdos comerciales preferenciales desarrollada en los últimos años, hoy los productores y las empresas mexicanos están en desventaja para acceder al mercado peruano, lo que ha puesto mayor presión competitiva sobre los productos e inversionistas mexicanos en dicho mercado.

Para México resulta igualmente relevante crear un marco jurídico apropiado para la protección y promoción de sus inversiones en ese mercado ante su creciente presencia tanto en producción de bienes como en su oferta de servicios. Según datos de la Embajada de México en Perú, el stock de inversión mexicana en ese país ha superado 3,624 MD. Empresas mexicanas como América Móvil, Grupo Bimbo, Grupo Elektra, Grupo México, ICA, Intermex, Mexichem, Peñoles, Protexa, Telmex, entre otras, ya se han establecido en ese país y sus operaciones están en franco proceso de expansión. Un TLC daría a la inversión mexicana en ese país mayores garantías y protecciones y a los proveedores de servicios les permitiría disfrutar de las mismas condiciones preferenciales de las que ya gozan los socios comerciales del Perú.

Para México la apuesta por un TLC con ese país va mucho más allá que buscar acceso preferencial para sus productos o protección para sus inversiones. México necesita cuidar y fortalecer la institucionalidad de su política comercial en América Latina, la cual ha sido erosionada con la eliminación de dos socios comerciales bajo TLCs. Como uno de los principales actores en el comercio internacional, México necesita dotarse de instrumentos que le permitan posicionar a sus productos y sus empresas en condiciones ventajosas en mercados con creciente capacidad de consumo y buenas perspectivas de crecimiento. Un TLC con Perú abonaría en ese sentido y sentaría las bases para que sociedades y empresarios tengan mayores puntos de convergencia. México hoy se está rezagando. Esperemos no tener que esperar mucho más.

* Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Yale. Socia fundadora de la consultoría LMMConsulting y miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).

3 Comentarios

Comments are closed.