Aunque la economía griega cayó de manera preocupante en 2009 –el desempleo llegó al 9.3% y la balanza comercial registró un decremento de 15.2%-, el Fondo Monetario Internacional prevé mejorías para 2010: un crecimiento económico de 3.8%. ¿La posible solución? Un plan de austeridad que tendría que ser cumplido para 2012.

El comportamiento de la economía griega en sus indicadores principales es el siguiente: en 2009 el PIB cayó 2.9%, la tasa de desempleo llegó al 9.3%, la producción industrial disminuyó 7.6%, la inflación fue de 2.4% y la balanza comercial se vino abajo en 15.2%.

Estos datos se dan en un contexto en el que se percibe, aparentemente, una mejoría relativa en el 2010: el FMI prevé un crecimiento del 3.8%. Empero, estas expectativas se fincan en el aumento del déficit fiscal de las principales potencias económicas del mundo y en un fuerte endeudamiento de los Estados. Ello impide encontrar capitales dispuestos a invertir en el sector productivo y el capital-dinero disponible se vuelca a la especulación financiera, creando una nueva burbuja.

En Europa se teme a la inflación ya que si el Banco Central Europeo (BCE) incrementa las tasas de interés, se afectaría al consumo doméstico, tratando de fortalecer al euro -que se ha devaluado casi 10% en relación al dólar en los últimos meses-, lo que llevaría a que las economías pierdan competitividad. Por tanto, entrarían en una nueva etapa recesiva.

El problema del endeudamiento público

El endeudamiento público es generalizado en los países de la Unión Europea, y alcanza el 90% del PIB en promedio en todos los países, y en algunos es explosivo como en Grecia: 113%.

Esta deuda llega a 300,000 millones de euros y obliga a la UE a buscar soluciones urgentes que no debiliten al bloque y su moneda: el euro. El déficit fiscal ha hecho saltar por los aires los acuerdos de no superar el 3% del PIB y las metas de control presupuestario han quedado atrás. En promedio estos desequilibrios no son de la envergadura de los que ostenta Estados Unidos, pero muestran serias dificultades de financiamiento.

Es importante recalcar el manejo que ha tenido la deuda griega ya que, con la complicidad de bancos como Goldman Sachs, fue factible ocultar miles de millones de deuda a las supervisoras de Bruselas al distribuir parte de su adeudo del sistema sanitario para que la enfrentara más adelante. A principios de este siglo ese banco utilizó similares métodos que le permitieron a Grecia obtener empréstitos por miles de millones de euros sin superar las cifras fijadas en el Pacto de Estabilidad de Bruselas. Expertos del Goldman Sachs posibilitaron que la negociación no se divulgara pues la concibieron como una intermediación de divisas en vez de un préstamo. Además, permitió posponer los vencimientos de reembolso a sus acreedores. El problema de esto se encuentra en que los servicios secretos griegos denunciaron que cuatro compañías financieras proveedoras de fondos de alto riesgo, Moore Capital, Fidelity Internacional y Paulson & Co. (norteamericanas) y Brevan Howard (inglesa), realizaron ataques especulativos contra la economía nacional al vender bonos estatales griegos para comprarlos posteriormente a precios más baratos.

Pero lejos de castigar a las compañías financieras por las especulaciones, la carga de la UE ha ido contra el gobierno griego al que obligó a tomar medidas de ajuste económico y social que incluyen reducciones de puestos de trabajo y de salarios, disminución del sistema público de pensiones, aumento de los impuestos, alza en los precios de combustible, entre otras.

Cabe señalar que la cuestión de la deuda se ha extendido a toda Europa: en este año la deuda pública de Grecia se cifra en 125 % del PIB; Portugal 85%; Irlanda 83%; y España 66%. Pero si hablamos de las principales potencias, se tienen deudas como las de Estados Unidos 85 %; Francia 76 %; Reino Unido 75 %; sin que nadie las obligue a tomar medidas extremas de austeridad.

Este sobreendeudamiento representa un grave problema para cualquier nación pues al no cumplir con los pagos, el Estado no recauda, las personas se limitan en sus gastos en una sociedad puramente de consumo, la producción baja y el desempleo crece.

Las salidas a la crisis por los capitalistas

La ausencia de financiamiento lleva a la política de ajuste. Esta es la postura de la UE, el BCE y el FMI, ya instrumentada en Irlanda con sus recortes a los sueldos del sector público y la reducción del gasto estatal.

España ya anunció un Plan de Austeridad, Grecia finalmente cedió a las presiones y dio a conocer su Plan de Estabilidad. En estos dos países se proyecta una importante reducción presupuestaria que afectará al empleo público, reducirá los salarios y bajará el gasto en infraestructura. Por si fuera poco el BCE los presiona para elevar la edad jubilatoria y el IVA. En ambos casos la meta es encauzar el déficit fiscal al 3% para el 2013. Pero la cuestión no es sólo económica, ya que la derecha neoliberal está aprovechando la coyuntura y presiona para ir desarmando las políticas sociales europeas y golpear a los sindicatos.

La UE acordó apoyar la refinanciación, recurriendo al artículo 127 del Tratado de Lisboa que permite salir al rescate en situaciones de excepción, sometiendo a una auditoría a las cuentas públicas de estos países para que cumplan las metas que les han impuesto. Con esto se busca evitar el contagio a otras economías, proteger el interés de los bancos que harán grandes ganancias con los bonos devaluados y no capitular ante el FMI.

De esta manera, la crisis pone en evidencia la debilidad y los límites del mayor megamercado del mundo -500 millones de habitantes de 27 países- que es también el mayor experimento de integración política regional. Su moneda común está en zona de riesgo y hay dos grandes preguntas: ¿los estados soberanos podrán continuar decidiendo sobre su política económica o la cederán a los organismos supranacionales?, ¿estas instituciones están a la altura de lo que exige la administración de la crisis?

Plan de austeridad para Grecia

La UE aprobó un severo plan de austeridad para Grecia, a fin de reducir su abultado déficit público de 12.7%, en 2009, a 8.7% del PIB y le exigió presentar en un mes un nuevo paquete de medidas orientadas a reducir la deuda pública y así evitar poner en peligro la eurozona. El objetivo es que el gobierno lleve su déficit público por debajo de 3% del PIB en 2012, como impone el pacto de estabilidad de la UE.

El 3 de marzo, el Jefe de Gobierno griego, Giorgos Papandreou, anunció las principales medidas del programa de austeridad: incremento al 21% del IVA, recorte a salarios, congelación de pensiones, afectación de las gratificaciones de fin de año para los servidores públicos. Con estas normas se prevé un ingreso de 4,800 millones de euros, la mitad proviene de los recortes al gasto y la otra mitad de los aumentos de impuestos.

Los errores que se cometen

La reducción del déficit y de la deuda pública se está llevando a cabo no para aumentar los impuestos de los grupos más pudientes, sino con base en reducir el gasto público social, con lo cual el déficit de tal gasto por habitante se incrementará. Esto ya ocurrió en España y se repetirá en Grecia.

Los mercados financieros especuladores están castigando a los países con elevados déficits, forzándoles a reducir sus gastos públicos, buscando disciplinar a los gobiernos que ponen al euro en peligro con el gasto público. Una vez más, se exige a las clases populares de estos países que hagan sacrificios, reduciendo su gasto público (incluyendo el social), para poder salvar el euro y la UE que están en peligro.

No es el déficit (y la deuda) del Estado el que está creando la recesión sino al contrario, es la recesión la que está creando el déficit. No es el exceso del gasto público lo que ha creado el déficit, sino al revés. De ahí que la solución pase por estimular el crecimiento económico, por medio de un aumento del gasto público orientado a crear empleo.

Todo lo que está en crisis

La crisis griega revela uno de los misterios mejor guardados por la UE: su condición de espacio de explotación semi-colonial de la mayoría de sus Estados por parte de una minoría de países, principalmente Alemania, Gran Bretaña y Francia. Los alemanes intentan reproducir en Grecia la política llevada a cabo en Hungría y Ucrania, en los cuales no resolvieron la quiebra financiera de esas naciones pero sí impusieron una recesión descomunal, que en el caso de Letonia produjo una caída de la producción industrial del 38% en el último trimestre de 2009. Esta forma de tratar a los países “asociados” de la UE está haciendo crisis.

La segunda cuestión que está en jaque es que la recesión generada por el ajuste en Grecia agravará la crisis fiscal, debido a la caída de la recaudación. La solución de la UE intenta poner a prueba la capacidad de reacción de los trabajadores griegos, meter miedo a todos los trabajadores de los países de la Unión y, en la medida en que se reducirán los ingresos estatales, se exacerbará la crisis, sea fiscal, bancaria o industrial como ocurre en España, Irlanda, Portugal e Italia. Todo esto lleva a un tercer elemento que hace crisis: la especulación contra el euro. Un cuarto aspecto es que el fenómeno griego evidencia el agotamiento de la política de intervención estatal para contener la recesión y para salvar a los bancos.

Pero la situación es más compleja: en los países más desarrollados el déficit fiscal es similar al de Grecia con la diferencia de que los plazos de pago son más cortos. El promedio de la deuda pública griega a pagar es de 7.5 años, el de la de Estados Unidos, cuatro años. El FMI señaló, en relación a los países más desarrollados, que “la política monetaria, en todas sus formas, ha alcanzado sus límites”. Esto es, habría una hiperinflación y devaluaciones en cascada. Con relación a la crisis fiscal el organismo afirma que si se agregan a los déficits corrientes de los próximos años los gastos por jubilaciones que no tienen financiación prevista, el desbalance, en 2050, podría llegar al 250% del PIB en Italia; 300% en Alemania; 400% en Francia; 450% en Estados Unidos; 500% en Gran Bretaña y 600% en Japón.

Por eso las propuestas de ajuste giran todas en liquidar o reformar radicalmente el sistema jubilatorio, incrementar la productividad del trabajo, con lo que se lograrían mayores ganancias para los capitalistas. Empero, el pago de jubilaciones es riqueza generada por los trabajadores, descontada de sus salarios y que debe ser devuelta como jubilación. No es un regalo, ni mucho menos, de parte del capital.

Una vez más, la clase trabajadora tiene la palabra ya que todas estas medidas disminuirán los salarios, incrementarán el desempleo, reducirán los programas sociales, incrementarán precios y atentarán contra las clases más desfavorecidas.

*Profesor-investigador del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial de la Universidad Autónoma Chapingo. Investigador Nacional.


*El endeudamiento público es común en la Unión Europea. En Grecia alcanza el 113% del PIB.

*Los servicios secretos griegos denunciaron que cuatro empresas de fondos de capital de riesgo realizaron ataques especulativos contra la economía de Grecia.

*El Plan de Estabilidad griego revela una reducción presupuestaria que afectará al empleo público, reducirá salarios y bajará el gasto en infraestructura.