Aunque se trata de una de las principales inversiones del gobierno estadounidense, luego de la crisis financiera de los dos últimos años, el Departamento del Tesoro no cuenta con un plan claro de desinversión en General Motors y Chrysler mientras el Congreso advierte sobre los conflictos de interés a los que se expone al regularlas y vigilar sus finanzas.

Claudia Villegas

Para el gobierno de Barack Obama el rescate de las dos principales firmas del sector automotriz estadounidense se ha convertido en un prolongado dolor de cabeza que, al menos estará presente durante 2010.

El Departamento del Tesoro de ese país no podrá abandonar este año su participación en el capital de General Motor y Chrysler mientras el máximo órgano de control y vigilancia en el Congreso de Estados Unidos, la General Accounting Office (GAO) advierte sobre los conflictos de interés que enfrenta el Poder Ejecutivo de Estados Unidos para gestionar y vigilar su participación en estas empresas.

Por ello, con el propósito de atajar estas críticas, el gobierno de Barack Obama creó hace casi un año la llamada Comisión Presidencial del Automóvil para participar en la reestructuración de estas compañías. Sin embargo, las políticas para impulsar la economía interna y la creación de empleos en Estados Unidos también podrían verse cuestionadas ante la necesidad de que el gobierno de Obama dé su aprobación o su negativa a medidas como el despido de trabajadores o la suspensión de actividades con concesionarias en el territorio estadounidense.

Cada paso que dé el Tesoro respecto a estos gigantes, por lo tanto, tendrá repercusiones. Éste fue el caso del apoyo que ofreció el Departamento del Tesoro para eliminar a más de 1,100 concesionarios de General Motors durante los próximos meses. Chrysler, mientras tanto, solicitó al juez del Tribunal de Quiebras que supervisara la suspensión de pagos que le autorizaría a cancelar los contratos con 789 concesionarios.

En garantía y para proteger los intereses de los contribuyentes luego de inyectar los 62,000 millones de dólares que recibieron las armadoras para su rescate, el Departamento del Tesoro obtuvo 9.85% de los títulos de Chrysler; 60.8% de acciones y 2,100 millones en títulos preferentes en General Motors así como 13,800 millones de dólares en obligaciones de deuda de las dos firmas automotrices.

Por el monto involucrado y la importancia de estas firmas para la economía de Estados Unidos, el Congreso se ocupa de seguir los pasos del rescate. Un reporte de la GAO critíca el escaso monitoreo que aplica el Departamento de Tesoro sobre la situación financiera de ambas firmas para garantizar su viabilidad.

La estrategia es que no hay estrategia

Con excepción de la participación de más de 34% que el Tesoro llegó registrar en Citibank, la GAO considera que en el caso de Chrysler y General Motors no se tiene claro el proceso de desinversión de la participación del gobierno de Estados Unidos. Fue a finales del año pasado cuando Citigroup inició una estrategia para acelerar la salida del Tesoro de su capital a través del prepago del rescate de su estructura financiero que tuvo lugar entre 2008 y 2009. Sin embargo, el Tesoro no logró vender por completo su participación a través del mercado de valores luego de que manifestó su inconformidad por el precio de las acciones. Sin embargo, al menos en el caso de Citigroup – que controla los activos de Banamex – se tiene una ruta clara sobre el proceso de desinversión.

Por ello, en noviembre del año pasado, la GAO solicitó al departamento del Tesoro que desarrollara una ruta clara para desinvertir en el capital de las firmas automotrices más importantes de ese país. Sin embargo, la GAO sólo obtuvo como respuesta del Tesoro que se seguirá evaluando el método apropiado así como el mejor momento para desinvertir.

La GAO señaló, sin embargo, que una participación directa en la administración de estas compañías podría crear un conflicto de interés si el gobierno, como se sabe, debe regularlas y al mismo tiempo mantener una participación en ellas, lo que podría somete a la administración de Barack Obama a presiones adicionales. Recomendó, por lo tanto, la creación de una estructura de administración sustentada en un fideicomiso que le permita evitar esos conflictos de interés. Sin embargo, la GAO también reconoce las limitaciones que impondría un fideicomiso para mantenerse al tanto del avance financiero y de la reestructuración de General Motors y Chrysler.

Las recomendaciones

Para las armadoras la participación del Tesoro en su operación tampoco ha sido miel sobre hojuelas. El gobierno estadounidense, aunque registra un voto limitado en las decisiones de su Consejo de Administración, ha establecido varios candados para evitar el pago de comisiones excesivas para los ejecutivos, lo que se ha considerado, igual que en el caso de los bancos, un obstáculo para acelerar la recuperación de las estrategias de ventas. Sin embargo, ni el Tesoro ni las armadoras han informado al Congreso sobre una estrategia de salida.

Fue a finales del año pasado – el 18 de diciembre de 2009 – cuando General Motors hizo su primer pago regular de 1,000 millones de dólares que adeudaba al Tesoro estadounidense y de 192 millones de dólares al Gobierno de Canadá y su provincia de Ontario por concepto de fondos que recibió para su rescate. General Motors prevé saldar los 8,000 millones de dólares en deudas a los dos países para junio.

Antes, la GAO ha recomendado al Tesoro estadounidense que se asesore de expertos en fusiones, adquisiciones y ventas de capital privado; también asegura que debe monitorearse el mejor momento, a partir de la salud de sus indicadores financieros, para vender las participaciones accionarias y lograr el mejor precio.

Sin embargo, la GAO coloca el mayor énfasis de sus recomendaciones en la necesidad de que el Departamento del Tesoro resista presiones externas y que conserve la injerencia en la firma sometida a criterios regulatorios y no comerciales. En este punto, la GAO refiere que el gobierno de Estados Unidos debería mantener y defender su política de retención de empleos y no privilegiar la necesidad de acelerar la recuperación de los números negros en las armadoras. En la realidad, no obstante, el Departamento del Tesoro está privilegiando el despido de estadounidenses.

¿Cómo vota el Departamento del Tesoro en las empresas rescatadas?

Votos potenciales Citi Chrysler GM

Elección o remoción de directivos X X X

Algunas transacciones corporativas como

Fusiones, ventas de activos o disolución X X X

Emisión de acciones que involucren derecho

a voto. X X X

Modificaciones al acta constitutiva X X X

Asuntos en los que sea necesario el voto del

Tesoro. En ese caso, las acciones se votarán

en la misma proporción (en contra o a favor)

Todos los cambios que necesiten voto X

Fuente:GAO.