El incontestable triunfo electoral del presidente de Bolivia, Evo Morales, el pasado 6 de diciembre, mediante el cual fue reelecto como primer mandatario de su país con más de 62 por ciento –10 puntos porcentuales arriba de la ocasión en que fue electo por primera vez–, merece una seria reflexión sobre el fundamento de este impresionante apoyo masivo del electorado de su país, que contó con más del 90 por ciento de los votantes registrados. Además del triunfo del presidente Morales, su partido obtuvo la mayoría parlamentaria de dos tercios, lo que permitirá la aplicación de las leyes que darán vigor a la Constitución del Estado plurinacional y avanzar en su proceso de desarrollo económico y social.


Como se había mencionado en el artículo de Fortuna, del mes de noviembre de 2009, “Bolivia: balance de una gestión presidencial exitosa”: “Con un crecimiento de 4 por ciento para 2009, el presidente Evo Morales Ayma y su gabinete han hecho de Bolivia un ejemplo de desempeño económico para Latinoamérica”, y afirmamos que “el primer presidente indígena, en más de 180 años de vida republicana de su país, se presentaba como el candidato más favorecido por las encuestas para las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 2009”. Esa colaboración se fundamentó en cifras recientes de la Comisión Económica para la América Latina, el Fondo Monetario Internacional y el informe del mes de agosto de 2007 del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR, por sus siglas en inglés) ubicado en Washington, DC.

Ahora, en diciembre de 2009, el CEPR presenta un informe completo sobre la evolución de la economía boliviana en los últimos años, lo cual permite explicar en gran medida el arrollador triunfo electoral del presidente Morales.

La lucha contra los efectos de la crisis mundial

El CEPR afirma que “el crecimiento Boliviano en 2009 es especialmente notable, considerando el tamaño y número de shocks negativos a la economía, incluyendo la disminución de remesas, reducción de inversión directa, revocación de preferencias arancelarias por parte de Estados Unidos, reducción en los precios y mercados de exportación”. El documento abarca también varios de los aspectos políticos a los que se enfrentó el gobierno boliviano en los últimos años, y demuestra que a pesar de ello, se logró el mejor desarrollo económico de la región: “Durante los últimos cuatro años, el gobierno de Morales también enfrentó periodos de inestabilidad política a raíz de movimientos separatistas y líderes que no reconocían la legitimidad del gobierno elegido. Esta situación política tuvo efectos negativos sobre la inversión y causó una pequeña fuga de capital”. El CEPR abunda en que “algunos de estos grupos e individuos usaron violencia, sabotajes económicos y otros métodos ilegales para crear inestabilidad”.

El modelo económico:

Política fiscal. En contraposición a otros gobiernos, como el de México, cuya economía se ha visto devastada por la recesión mundial, el gobierno boliviano aplicó una política fiscal en forma efectiva, lo que le permitió contrarrestar los efectos de la recesión mundial. El documento explica que ello se logró gracias al mayor control del estado boliviano sobre los recursos naturales, lo cual le permitió aumentar sus ingresos considerablemente. Esta decisión de política es probablemente el elemento que más ayudó a evitar los peores efectos de la recesión mundial en relación al resto del mundo, y agrega: “Quizás el factor responsable por el crecimiento de los últimos dos años más importante, a pesar de los impactos económicos negativos, fue un oportuno aumento en gastos públicos de gran escala”. Vale la pena mencionar, agrega el documento, que “esto no hubiera sido posible sin el control que asumió el gobierno sobre la producción e ingresos de gas natural”.

Inflación. Es importante subrayar que el buen desempeño económico de este país se debió en gran parte a su política económica autónoma, alejada de los dictámenes de los organismos financieros internacionales. Veamos: “Cuando la inflación general llegó a 14 por ciento, en marzo de 2008, el gobierno fue presionado para adoptar políticas macroeconómicas contractivas, para retardar el crecimiento económico y así reducir la inflación”. Continuemos: “El Fondo Monetario Internacional abogó por permitir la apreciación del tipo de cambio. Esto también habría retardado el crecimiento económico, a través de su efecto negativo sobre el nivel de exportaciones, para reducir la inflación”. De esta manera “…el gobierno se negó a adoptar políticas que reducirían el crecimiento real y el empleo para bajar la inflación”. En síntesis: “Comprender que la inflación de 2007-2008 era temporal y de origen externo fue de suma importancia para el gobierno. Le permitió adoptar las políticas macroeconómicas correctas a pesar de la considerable presión política (con apoyo de los medios de comunicación), para adoptar políticas para retardar el crecimiento económico, al tiempo que el hemisferio y el mundo se acercaban a una seria recesión”.

Reservas internacionales. Las reservas internacionales crecieron considerablemente; pasaron de 1.8 miles de millones al inicio de 2006 a 8.5 miles de millones en septiembre de 2009. CEPR explica que “como porcentaje de la economía, Bolivia tiene más reservas que China. Por supuesto, fue un beneficio que Bolivia entrara a la recesión mundial con un nivel elevado de reservas. No obstante, en el documento se establece que “la acumulación de reservas extranjeras excesivas representa parte del desafío de desarrollo de Bolivia, que es convertir el superávit comercial recientemente adquirido, basada más que nada en hidrocarburos y otras exportaciones minerales, en inversiones que puedan incrementar la productividad, tanto como los niveles de empleo”.

Deuda pública. El gobierno logró que la deuda de Bolivia a los bancos multilaterales tuviera una reducción del 36.7 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto), de 2005-2009. Esto se explica gracias a que “El crecimiento récord del país en los últimos cuatro años también contribuyó a la reducción en deuda, como porcentaje del PIB, y el pequeño incremento en la inflación en 2007-2008 también contribuyó un poco”.

Desarrollo social. El modelo social boliviano es extremadamente interesante para países que, como México, siguen un esquema de sacrificios sociales para la población, tomando como pretexto la crisis mundial. “En los últimos tres años, el gobierno inició varios programas para los Bolivianos más pobres. Estos incluyen subsidios para familias pobres para aumentar la matriculación escolar; la expansión de pensiones públicas para aliviar la pobreza extrema entre los mayores de edad; y más recientemente, subsidios a madres no aseguradas para reducir la mortalidad infantil al expandir la atención prenatal y post natal”. Es por esto que “los datos sobre pobreza y pobreza extrema demuestran una aparente reducción en la desigualdad de 2005 a 2007, el coeficiente Gini bajó de 60.2 a 56.3” puntos.

Pobreza y desigualdad. El centro apunta que “entre los servicios para los hogares, el incremento más grande ocurre en electricidad, cuya cobertura aumentó casi 12 puntos porcentuales, de 68.3 a 80 por ciento de familias. El acceso a sistemas de alcantarillado también amplió su cobertura de 45.9 a 50.8 por ciento de familias; el acceso al agua potable sólo subió levemente”.

Como puede apreciarse, el triunfo del presidente Morales significa la ratificación de su política económica y social por parte del electorado de su país, pues gracias a sus alcances, Bolivia ha obtenido el mayor crecimiento de las últimas tres décadas y ha logrado contrarrestar los impactos negativos de la recesión mundial.

* Doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia