Rafael Contreras / Prensa Latina

En un tono optimista, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) realizó su 153 reunión extraordinaria en Viena, Austria, donde su principal mensaje para sus 12 Estados miembros fue la unidad y la cooperación.

En su informe, presentado en la sede central del organismo, la OPEP trató de ser optimista y lo consiguió con el consenso de los ministros que asistieron al encuentro, de acuerdo con la opinión de sus propios protagonistas.

En el documento, denominado Proyecciones de la política petrolera, la OPEP mostró un panorama positivo sobre el futuro de la industria del crudo, siempre y cuando se mantenga la cohesión, la disciplina y colaboración del grupo constituido por Venezuela, Ecuador, Qatar, Irán, Iraq, Nigeria, Angola, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Argelia, Libia y Kuwait.

Desde su anterior encuentro en marzo de este año en Viena, el grupo que cubre el 40 por ciento de la producción mundial del hidrocarburo mantuvo la política de no aplicar más reducciones que la acordada y dejar una producción general de 24 mil 80 millones de barriles diarios.

Considerando que el mercado se encuentra bien abastecido y los precios tienden a subir hasta los 70 dólares el tonel, se estimó dejar el bombeo del crudo en estas cifras.

Para los expertos, la reunión se produjo en una coyuntura donde se destacan los llamados a la unidad, vinculados a la propuesta de aportarle un carácter social a su gestión.

La idea de mantener estable la actual producción dejó a sus miembros un sabor agradable con objetivos que vayan más allá de la energía, tales como, reinvertir ganancias en obras sociales y humanitarias en el entorno de sus integrantes.

Esta situación otorga a la agrupación un mayor peso en sus funciones, con un carácter geopolítico, al tomar en cuenta que sus miembros aportan cerca del 40 por ciento de la producción mundial de hidrocarburos.

Ali al Nuaimi, ministro saudita del petróleo, destacó que por ahora no hay necesidad de un recorte, ya que existen muestras de una recuperación en la demanda y en los precios internacionales del hidrocarburo, que podrían ubicarse entre los 70 y 75 dólares en los próximos tres meses.

Después de su drástica caída de diciembre pasado de unos 32 dólares por barril, el precio del crudo en el mercado internacional se ha ubicado en las últimas semanas arriba de los 60 dólares.

A la opinión de los expertos en el encuentro de Viena se suman algunos países no miembros que vieron con agrado la decisión de la institución petrolera.

Aunado a ello, está precisamente la intención de Venezuela, Irán y Argelia, de proponer en la próxima cumbre de la OPEP, en noviembre, una fórmula para proteger a los países más pobres del encarecimiento de sus facturas energéticas.

Bajo ese propósito operan instrumentos de cooperación con Petrocaribe y Petrosur, con vistas a evitar que el aumento en la cotización del crudo alcance –a decir del presidente venezolano, Hugo Chávez– la dimensión de “bomba destructiva para las débiles economías del Tercer Mundo”.

El carácter geopolítico de la OPEP podría reflejarse además en la reorientación de una parte de los ingresos por las ventas de petróleo hacia programas sociales en América, Asia y África.

Frente a los llamados del mundo industrializado a un mayor aporte productivo de la organización, el ministro venezolano de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, recordó que el origen del encarecimiento es ajeno a las propias políticas de la entidad.

En la cita ministerial, los expertos estimaron que actualmente los precios del crudo van en ascenso y no hay por qué bajar las cuotas de producción de los miembros del organismo.

Vamos a continuar con la misma línea, dijo Ramírez a la prensa, tras rechazar cualquier división dentro del grupo, fundado en 1975 en Argelia.

El secretario general de la OPEP, Abdullah al-Badri, dijo recientemente que existe un buen ánimo para llevar el precio del carburante a los 70 dólares la unidad sin limitar ni inundar el mercado.

Subrayó que la caída de la reserva de petróleo en Estados Unidos ha contribuido a un alza en los precios.

Sobre la posibilidad de una nueva baja en los precios del crudo, Al-Badri dijo que cualquier posibilidad se puede dar, pero reiteró que otro recorte no ayudaría en nada a la oferta y la demanda en equilibrio.

Desde septiembre pasado, cuando los precios se fueron a pique, después de llegar a casi 150 dólares en julio, la OPEP disminuyó su producción diaria en 4.2 millones de barriles para estabilizar el mercado.

En Dubai, el Consejo Supremo Petrolero de Kuwait consideró de muy positivo los acuerdos de la OPEP, pues en realidad, dijo, no hay razón para decidir recortar su producción.

Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, considerados los “duros” en el seno de la OPEP, estiman que los mercados están saturados y son del criterio de mantener la actual producción inalterable para apuntalar los precios del barril.

El viento malicioso de la recesión económica global en Estados Unidos se transformó en una grave crisis financiera, con numerosos importantes bancos de inversiones y gigantes de la industria desmoronándose en los últimos meses, y como resultado el petróleo perdió un 75 por ciento de su valor máximo.

A ello contribuyó una considerable reducción de los inventarios (reservas almacenadas de crudo) en varias regiones, incluidos los almacenamientos “flotantes”.