Enrique González Manet / Prensa Latina

Mientras todavía la informática es una fruta prohibida para la mayor parte de la humanidad, los sistemas de computación avanzan a toda velocidad sin que aún se vea el límite al hardware y al software. Mientras tanto, aumenta el analfabetismo tecnológico en gran parte del mundo. ¿Quién conoce para qué sirve un nano-tube, que representa la tres milésima parte de un cabello humano y que constituye uno de los más modernos componentes electrónicos existentes? La miniaturización avanzada está transformando todos los sistemas y funciones de la computación, aún antes de que la mayor parte de la población mundial haya tenido la oportunidad de conectarse con los conocimientos automatizados y la comunicación instantánea. Hace falta una agenda para la discusión de todos los problemas relacionados con los nuevos medios de información y las nuevas formas de cultura que salen de estos cambios. ¿Cuál va a ser el futuro si casi un 20 por ciento de la humanidad aún no sabe leer ni escribir y ya tenemos una civilización avanzada que no usa lápiz ni papel, sino lenguaje alfanumérico? Mientras tanto, la Ley de Moore sigue su marcha y confirma que el potencial tecnológico duplica su desarrollo cada cuatro años a la vez que multiplica por dos su capacidad operativa y de almacenaje. Su autor acaba de predecir que estas funciones se mantendrán aún por otros 10 años, con lo que resulta incalculable el rango y disponibilidad de funciones, lo mismo que la complejidad y extensión de sus aplicaciones. Estos procesos y transformaciones comportan nuevos patrones culturales y nuevos modelos de vida para una elite que rebasa ya los 1 mil millones de usuarios, pero que deja fuera de acción al 80 por ciento de la población mundial. Las contradicciones, diferencias y desigualdades provocadas por la cibernética no se resuelven con cartillas técnicas o cursos rápidos, porque están sujetos a las leyes de desarrollo del conocimiento y al proceso de maduración del saber. Estas contingencias y las condiciones que las acompañan no se han tenido en cuenta para el futuro inmediato. Por tanto, hay un vacío en términos de previsión y de acomodo perspectivo acerca de qué hacer para democratizar los recursos del pensamiento e incluir a todos en las posibilidades del crecimiento de la inteligencia y la oportunidad de acceso al saber.

La carrera de la tecnología

Equipos más complejos y caros, conectados vía satélite, obligan a poner bajo escrutinio a las nuevas tecnologías, cada vez más consideradas como un importante factor de cambio. Las últimas informaciones reafirman esta tendencia. Un indicio es que Google ha recibido el Premio Príncipe de Asturias para la Comunicación y las Humanidades, a la vez que uno de sus altos funcionarios señala que en pocos años toda la música producida en la historia hasta el presente cabrá en la palma de la mano, a lo que seguirá el almacenamiento masivo de productos audiovisuales. De acuerdo con el premio, la empresa trasnacional ha facilitado que millones de usuarios de todo el mundo puedan acceder a un universo de conocimientos e información en forma rápida y organizada. Somos testigos, dice el documento, de un cambio completo de la sociedad contemporánea. La web ha revolucionado el mundo y ha hecho que sea más accesible, como poder leer periódicos de mediados del siglo XIX. A pesar de todo, afirma el representante de Google, hay limitaciones y cosas que están fuera del alcance de los usuarios, como la selección de contenidos y la disponibilidad de acceso. De todos modos, es un gran adelanto que Google cuente con más de 1 millón de libros en su red y con la colaboración de 20 mil editoriales. El premio fue considerado como un impulso y un reconocimiento a la labor realizada, pero que trae otras dificultades que tienen que enfocarse desde el plano de la cultura y el conocimiento, ya que no existe coherencia entre la gran masa de usuarios. Se tiende a considerar a los que trabajan con internet o computadoras en un mismo plano de igualdad, y no es igual un ingeniero electrónico que un principiante con nivel de secundaria. Y es muy importante la diferencia de conocimientos, que el equipo puede aumentar si existe adecuado entrenamiento y suficiente currículo. No aceptar el ordenamiento de reglas hace que se pierda la visión de un desarrollo programado y progresivo sin el cual no se puede avanzar en cibernética.

¿Cómo se usa el equipo? De las diferencias operativas se habla poco, aunque es un elemento importante en el entorno cibernético. Digamos que el 90 por ciento del personal que trabaja con información no desarrolla programas ni elabora sistemas complejos, sino que utiliza el equipo como una máquina de escribir con memoria con el fin de enviar y recibir mensajes. Una encuesta realizada a más de 500 empresarios en España y Portugal reveló que el 74 por ciento del personal utiliza las computadoras para gestiones y asuntos personales. Otro estudio realizado por Websense muestra que un 77 por ciento consulta informaciones y a n u n c i o s publicitarios que no tienen que ver con su actividad específica, y un 82 por ciento se conecta por internet con su familia y parientes cercanos. La actividad que más temor despierta es conectar con una dirección equivocada, lo cual se produce en un 40 por ciento de los casos, lo que pone en riesgo la fuga de información confidencial al tiempo que indica poco dominio del sistema de correo. Esta situación revela no sólo el uso indebido de los medios de trabajo, sino también una merma del fondo de tiempo laboral que pudiera representar un déficit económico para el empleador. El mejoramiento y simplificación de las tecnologías por razones de competencia comercial pudieran acelerar el proceso de uso ilegítimo de los medios.

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