México desperdicia un mercado de alto poder adquisitivo que importa prácticamente todos sus bienes de consumo. En cambio, los israelíes venden al país desde instrumentos médicos hasta equipos de seguridad. Entre sus clientes: Sedena, Marina, SSP, IMSS e ISSSTE.

 

Desde la firma del Acuerdo de Libre Comercio México-Israel (ALCMI), México mantiene una balanza deficitaria con su par del Medio Oriente. Tan sólo en 2002, tuvo un déficit de 171.2 millones de dólares, y el año anterior, los empresarios mexicanos sólo lograron ventas por 20 millones de dólares, en contraste con los 190 millones de dólares que los israelíes vendieron aquí.
Al respecto, el embajador de Israel en México, Josef Livne, dice que los productores deben buscar oportunidades en su país para aprovechar este acuerdo bilateral.
Entretanto, firmas israelíes que producen bienes de alta tecnología se asientan exitosamente en el mercado mexicano: equipos agroindustriales, telecomunicaciones, software y hardware son algunos de los bienes que México importa.
A sus 60 años de existencia y con un mercado de 7 millones de consumidores, Israel es uno de los emerging markets más importantes del mundo, con un crecimiento económico anual de más del 5 por ciento desde que comenzó el siglo, cuya industria de alta tecnología tiene renombre mundial, una agricultura basada en ciencia, refiere el embajador Livne.
Ante la euforia que caracterizó a los gobiernos mexicanos a partir de 1994 por diversificar su comercio exterior, signó acuerdos de libre comercio con 44 países, entre ellos con Israel. Sin embargo, analistas como Antonio Gazol se preguntan ¿por qué no ha significado una balanza más equilibrada para México? El embajador israelí observa: “Para Israel, México es un país importante; tenemos un acuerdo de libre comercio que es muy importante, fue el primero que tuvimos con América Latina y es un país con el que deseamos estrechar las relaciones en todos los ámbitos”.
Aunque el territorio de Israel apenas cabe en la superficie del municipio de Ensenada, Baja California, representa un mercado potencial para los productos agrícolas, calzado, textiles, artesanías, así como muebles y equipos para uso doméstico y la industria turística. Las empresas mexicanas beneficiarias del ALCMI, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía son: La Costeña, Grupo Pulsar, Herdez, Grupo Modelo, Chrysler y Pemex Exploración y Producción.
El diplomático israelí explica que actualmente “hemos superado la época en la vida de cada país en donde las relaciones son excelentes. Hoy las relaciones son buenas si tienen contenido, si demostramos cifras importantes en el intercambio comercial”.
Por esa razón, cuando llegó a México en 2006 y después de que el presidente Felipe Calderón manifestó en uno de sus primeros discursos que quería “más mundo en México y más México en el mundo”, hizo suyas esas palabras y dijo: “Quiero ver más Israel en México, pero quiero ver mucho más México en Israel”.
Contrario al temor de los empresarios mexicanos –cuyas exportaciones a Estados Unidos concentran el 85 por ciento– por aventurarse en el mercado israelí, los brasileños, argentinos, chilenos y colombianos se abren camino.
Aprovechar el mercado
La industria israelí, en cambio, provee a las empresas que requieren de equipos y sistemas de alta tecnología, telecomunicaciones y de uso médico: Unefon, Alestra, Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Petróleos Mexicanos y Teléfonos de México.
En el rubro de seguridad, las empresas privadas y públicas de Israel proveen a las secretarías de la Defensa, Marina y Seguridad Pública.
Experto en producción de equipos de riego por goteo para zonas de sequía, Israel también es proveedor de esos avanzados sistemas para estados como Sonora y Chihuahua.
Taba, una gran empresa de farmacéuticos se estableció aquí y otra más inauguró en junio de 2007 una planta de equipo de riego por goteo en Reynosa, mientras que ya se producen en otros sitios semillas y fertilizantes.
“Somos 7 millones de habitantes pero con un producto interno bruto (per cápita) de 28 mil dólares al año que nos hace una población relativamente próspera y consumidora, con una inflación prácticamente inexistente y un crecimiento económico alto. ¿Por qué no buscar buenas oportunidades? Creo que hay que ir, conocer y buscar esas oportunidades en Israel”, señala el embajador Livne, quien agrega que cada año se programa una misión económica con destino a su país e, ironiza, “muchas veces traen cosas de allá para acá y hacen negocios, pero no al revés”.
El diplomático, exdirector del área de América Latina en la cancillería de su país, indica que es tal el interés de los productores israelíes en México que una empresa televisora que produce telenovelas en idioma español firmó un contrato con Televisa. Eso, señala, me indica que “hay que pensar, fuera de la caja, buscar nuevas oportunidades en el mercado israelí; a lo mejor alguien puede pensar: ¿por qué no llevo una cadena o red de restaurantes mexicanos y me establezco allá? Se trata de crear el mercado, crear la necesidad, crear el gusto”.

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