McCarthy

Fonatur tuvo que desembolsar, en diciembre pasado, más de 80 millones de pesos para corregir dos transacciones “poco transparentes” realizadas durante las gestiones de sus directores John McCarthy y Miguel Gómez Mont


“Errores administrativos” en la venta de predios, hecha por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), causan resarcimientos por casi 83 millones de pesos a favor de la empresa Bay View Grand: el año pasado, la institución pública devolvió 43 millones para la recuperación de tres predios ubicados en la playa pública El Mirador, en el puerto de Cancún, Quintana Roo, y 40 millones correspondientes al pago que la propia compañía hizo en 2005 –por concepto de densidad– para construir un condominio de 20 pisos en esa zona.

A principios de noviembre, en rueda de prensa con medios locales de Cancún, Miguel Gómez Mont informó sobre el reembolso millonario a favor del consorcio Bay View Grand, para resarcir las dos operaciones que, dijo, tuvieron lugar en la administración pasada (Noticaribe, 5 de noviembre).

Sin embargo, documentos en poder de Fortuna dan cuenta de que por lo menos una de las transacciones, correspondiente a playa El Mirador, se realizó el 29 de junio de 2007, cuando Gómez Mont ya era titular de Fonatur.

Mientras el Congreso de la Unión autoriza un presupuesto “histórico” de 1 mil 500 millones de pesos a Fonatur para su recapitalización y desarrollo de nuevos centros integralmente planeados, así como para que deje de vender terrenos de sus reservas territoriales, la dependencia destina recursos millonarios para subsanar “errores”.

Fonatur tuvo que pagar 42 millones 806 mil 257 pesos a la agencia inmobiliaria Bay View Grand World, para recuperar los predios 4-A1, 4-A3 y 4-A4, ubicados en la tercera etapa de la zona hotelera, en playa Mirador, antes conocida como Coral.

En junio pasado, habitantes de Cancún dejaron al descubierto la venta de dichos predios y exigieron a Fonatur la cancelación de la compraventa de los mismos.

Ante las manifestaciones de lugareños, la dependencia dijo, en aquel momento, que los tres lotes no formaban parte de la playa pública, y explicó que por más de 30 años estuvieron desocupados, por lo que la gente los consideraba como parte del espacio público. Bay View Grand, de origen italiano, adquirió los terrenos para construir dos clubes privados, que cerrarían el acceso al poco espacio de playa pública que queda en Cancún.

Cinco meses después, Miguel Gómez Mont informó ante los medios de comunicación locales la revocación de la transacción: “Compramos en 43 millones de pesos, porque los cancunenses nos han pedido playas públicas; entonces negociamos con esa empresa y les compramos el terreno”.

Lo cierto es que el alcalde de Benito Juárez (donde se encuentra Cancún), Francisco Alor, afirmó a la ciudadanía, ante las exigencias de ésta y la cercanía del proceso electoral intermedio en Quintana Roo, que el municipio no daría permiso alguno para construir inmuebles en el lugar.

Agustín Osorio, regidor local, dice que el Plan Director de Desarrollo Urbano y los registros del ayuntamiento indican que el terreno vendido por Fonatur siempre estuvo destinado a ser espacio público.

Fortuna solicitó entrevista con Miguel Gómez Mont, pero al cierre de esta edición “todavía no se autorizaba”.

Playas Fonatur

Más dinero

En noviembre pasado, Gómez Mont anunció que la dependencia a su cargo tendría que erogar 40 millones 686 mil pesos para que los constructores de Grand Island regresen a la densidad anterior, de unos cinco pisos en lugar de 20, como se había pactado al momento de la compra.

Bay View Grand, desarrolladora del proyecto, compró el 10 de marzo de 2005, durante la gestión de McCarthy, terrenos a orillas de la laguna de Nichupté; Fonatur, en aquel momento cobró un sobreprecio de 40 millones de pesos para dejar construir un edificio de 20 pisos.

El consorcio compró 217 mil 576.45 metros cuadrados por 24 millones 771 mil 119 dólares, para construir un conjunto habitacional de densidad media.

A través de una ficha técnica, Fonatur informó a Fortuna que el consorcio italiano adquirió un predio para el proyecto Grand Island, lote 56-A-2, sección A de la segunda etapa de la zona turística de Cancún. Para realizarlo, gestionó, ante las autoridades municipales y federales, las autorizaciones correspondientes; pero éstas modificaron la densidad del proyecto que originalmente se había propuesto, por lo que al no poder desarrollar el plan, se tuvo que devolver el dinero pagado por concepto del cambio de uso de suelo y densidad.

Sin embargo, Agustín Osorio dice que la zona en cuestión, tenía Unidad de Gestión Ambiental UGA, considerada de alto riesgo, por lo cual no se podía autorizar una densidad alta, como la que se había pactado al momento de firmar el contrato de compraventa.

En condiciones similares se encuentran otros 20 predios, en los cuales cambiaron el uso de suelo, sin estudios de impacto ambiental y mecánica de suelo. Los predios se encuentran en: la ampliación del Oasis, Río Nizuc, Puerto Cancún, Playa Mirador, Villas Tacul, Atlántica y La herradura.

La deuda

Tan sólo en seis años, Fonatur vendió en Cancún 4 millones 969 mil metros cuadrados lo que le representó un ingreso de 3 mil 599 millones 244 mil 650 pesos. Además de 4 millones 77 mil metros cuadrados, por 58 millones 310 mil 255 dólares, de acuerdo con información de la propia dependencia entrega a Fortuna por medio de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Agustín Osorio sostiene que de las transacciones realizadas no se ha pagado el impuesto predial, cantidad que en 2005 ascendía a 600 millones de pesos, y agrega que en la gestión del exalcalde Juan Ignacio García Zalvidea se intentó cobrar dicho dinero, pero no se tuvo éxito, e incluso se bajó el monto a 196 millones de pesos, que tampoco fueron pagados.

El regidor explica que Fonatur se rehúsa a pagar el impuesto predial, argumentando la existencia de un acuerdo con el municipio de no pagar el gravamen, en función de que ésta se encargaba del mantenimiento de la zona hotelera y de las principales vialidades, como los bulevares Kukulcán y Cancún.

Fortuna solicitó entrevista con el presidente municipal de Benito Juárez, Francisco Alor, pero no hubo respuesta.

El declive de Cancún

A decir de Osorio, el principal problema que se tiene con Fonatur es la desvinculación que existe de sus proyectos con las necesidades básicas de la población local y el respeto por el medio ambiente.

“En el proyecto de Puerto Cancún crearon un fideicomiso que velaría por la preservación del manglar, que se iba a interconectar con la laguna; pero no lo hicieron. Hoy prácticamente terminado el desarrollo, los manglares quedaron aislados; especialistas aseguran que esto se va a convertir en un chaparral, y terminará por morirse”.

Osorio dice que tienen “muy mala experiencia con Fonatur”. Y ahora amenazan con irse de Cancún, “porque ya se cansaron de los terrenos, más bien ya no tienen que vender”. Lo que representaría que el municipio se hiciera cargo de los servicios, que en la actualidad la dependencia presta en la zona hotelera.

El regidor considera que en este momento, el municipio no cuenta con los recursos para cumplir con esa responsabilidad, ya que las autoridades tienen problemas sociales prioritarios que atender, como la reconstrucción del centro de la ciudad –después del huracán Stan–, que no se asemeja en nada a la recuperación de la zona turística, que cuenta con todos los servicios de urbanización.

De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo la afluencia de turistas a Cancún ha ido a la baja, al igual que la derrama económica. En tan sólo tres años los ingresos por turismo se redujeron casi en 1 mil millones de dólares, es decir, casi 11 mil millones de pesos.

Patricio Martín Sánchez, representante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental en Cancún, dice que el beneficio para la población local era mayor en los inicios de Cancún, cuando tenía mayores bellezas naturales. La derrama económica era mayor, las tarifas de los hoteles eran más altas y el tipo de turismo que visitaba la ciudad tenía mayor poder adquisitivo.

Pero, agrega, desde que empezaron a entrar las empresas españolas e introdujeron su modelo, la promoción de todo incluido, la derrama económica para los cancunenses de a pie ha disminuido de manera considerable, y no sólo para ellos, sino también para las arcas del gobierno.

“Los turistas se quedan todo el día en el hotel, no consumen nada afuera, y los beneficios –el dinero– no llega a los pequeños negocios del lugar, sino que se convierten en ganancias para las grandes trasnacionales, en detrimento de los recursos naturales”, dice.

Martín Sánchez dice que no todo ha sido malo con la presencia de Fonatur en Cancún, pues acaba de donar 3 mil 500 hectáreas para la construcción de un parque ecológico en el lugar.

Senado podría investigar a McCarthy

La Comisión de Turismo del Senado estudia la posibilidad de conformar una comisión que investigue la gestión de John McCarthy al frente del Fondo Nacional de Fomento al Turismo.

La comisión investigaría los seis años que el exfuncionario fungió como director de la dependencia, ya que se presume que favoreció a personalidades y consorcios, tanto nacionales como extranjeros, al vender a precios irrisorios zonas de alta densidad turística y, en ocasiones, sin licitación de por medio.

Por ejemplo, la venta de la residencia conocida como la “Casa de visitas”, ubicada en Huatulco, propiedad del gobierno federal, que fue adquirida por Ricardo Benjamín Salinas Pliego, el 1 de agosto de 2002, por la cantidad de 30 millones 900 mil 258 pesos.

Luis Alberto Coppola, presidente de la Comisión de Turismo del Senado, dice que la venta de dicha propiedad se dio en una cuarta parte de su valor real, además de que no medió licitación pública. Y agrega que Fonatur sólo recibió la mitad del dinero, el resto se pago con tiempo aire, en la televisora propiedad de Salinas Pliego, Tv Azteca. (YT)