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En sus 15 años de operación, Avanza Sólido ha demostrado que las Sofomes son más que intermediarios financieros: son motores de desarrollo que han otorgado más de 58 mil créditos, en su mayoría a mujeres, impulsando talleres artesanales, negocios familiares y proyectos sostenibles en Chiapas y el sureste mexicano. Con un modelo de crédito responsable y programas sociales, la institución ha convertido la inclusión financiera en autonomía económica y transformación comunitaria.
Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) se han convertido en una pieza clave para la economía mexicana. En regiones donde la banca tradicional no llega, estas instituciones han abierto caminos de crédito, educación financiera y acompañamiento social que hoy sostienen miles de historias de emprendimiento. En el sureste del país, su impacto es tangible: comunidades rurales que antes dependían del comercio informal ahora generan ingresos, empleo y autonomía económica.
Un ejemplo es Avanza Sólido, fundada en Chiapas hace 15 años por Óscar Cruz Torres, quien transformó una inquietud personal en un modelo de negocio con propósito social. “Siempre tuve la inquietud de formar un modelo rentable, sí, pero con un enfoque social que apoyara a mi estado”, recuerda.

Lo que comenzó como una pequeña Sofom en Tuxtla Gutiérrez pronto atrajo inversionistas y fondeo internacional. En 2014, Avanza obtuvo su primera línea de crédito de la banca de desarrollo, y en 2018 alcanzó fondeo internacional, consolidando su crecimiento y fortaleciendo su gobierno corporativo con consejeros independientes y procesos certificados.
Hoy en día, la institución atiende a más de 58 mil microacreditados, de las cuales entre el 65 y 70 por ciento son mujeres, con créditos que van desde los 5 mil a los 35 mil pesos en promedio hasta 200 mil pesos en los individuales y 100 mil pesos en los grupales.
“Lo que buscamos es demostrar que con un enfoque social las empresas pueden ser totalmente rentables y crecer”, afirma De la Cruz, presidente del Consejo de Administración. Su visión ha permitido que Avanza no solo otorgue financiamiento, sino también educación financiera, programas de salud, capacitación ambiental y acompañamiento constante.
La diferencia de Avanza Sólido frente a otras Sofomes radica en su convicción social. “No es algo que vende, es una filosofía, una misión social que tenemos”, enfatiza De la Cruz. Esa filosofía se refleja en historias como la de Marta Isabel Jiménez, artesana textil de San Cristóbal de las Casas que, gracias a los créditos de Avanza, transformó su sala en un taller textil y hoy exporta vestidos y blusas a España y Estados Unidos. “No tener miedo a los créditos, porque de poquito en poquito se van haciendo los sueños grandes”, dice Marta, quien ha logrado sostener su hogar y educar a sus hijos con los ingresos de su negocio.

También está el caso de Ernestina, artesana de Zinacantán, quien hace cinco años solicitó su primer crédito por cinco mil pesos para comprar hilos de algodón. Hoy, junto con otras cinco mujeres, ha estilizado sus textiles y los ha llevado a exposiciones en Ciudad de México, Texas y España. “Antes no teníamos esa visión de salir del pueblo… ahora tenemos más seguridad financiera”, cuenta.

En Amatenango, Chiapas, la historia de Albertina López muestra cómo un microcrédito puede convertirse en la base para preservar y fortalecer la tradición artesanal en la fabricación de piezas utilitarias y de ornamento de barro. Hace tres años conoció a Avanza Sólido durante una visita a Tuxtla Gutiérrez. Allí fue entrevistada y poco después recibió el apoyo que necesitaba para invertir en su oficio: adquirir barro, pinturas y texturas para decorar sus piezas.

“Si no tenemos eso, no vamos a salir adelante, porque no tenemos paga para invertir. Pero ya con esa inversión que me dieron, empecé a comprar mis materias finas y a trabajar mejor”, relata. Con el préstamo, Albertina pudo producir figuras de jaguares, palomas y otros diseños que ahora vende junto con su hermana y otras mujeres de su familia.
El impacto del crédito no solo se tradujo en materia prima, sino también en confianza y visión de futuro. “Así vamos a ir vendiendo bien y vamos a ir saliendo más adelante con eso”, asegura. Hoy son tres mujeres en su grupo, pero esperan sumar más, porque saben que muchas en la comunidad quieren trabajar y necesitan apoyo para invertir.
Albertina reconoce que el acompañamiento de Avanza Sólido ha sido clave para sostener su oficio y abrir nuevas oportunidades. Su testimonio refleja cómo el crédito responsable no solo financia piezas de barro, sino que construye caminos de independencia y fortalece la creatividad artesanal de Chiapas.
Estas historias sintetizan el impacto de Avanza Sólido en comunidades vulnerables: el crédito responsable como palanca de independencia y orgullo.
La institución ha desarrollado programas como Fortalecimiento Económico de la Mujer, Avanza tu Salud y Avanza Verde, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU —fin de la pobreza, salud y bienestar, igualdad de género, trabajo decente, reducción de desigualdades y acción por el clima—. Además, impulsa proyectos de resiliencia climática y productos agro para productores de café, maíz y papaya, reforzando su compromiso con la sostenibilidad.
Avanza Sólido también ha sido reconocida internacionalmente: nominada al Premio Europeo de Microfinanzas, certificada por Great Place to Work y calificada por agencias internacionales por su solidez y gobernanza.
El futuro inmediato, según De la Cruz, pasa por expandirse en el sureste y centro del país, fortalecer la marca ProMujer by Avanza —que ya opera en Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Oaxaca— y consolidar alianzas con organismos internacionales y ONGs. “Queremos demostrar que el enfoque social no solo transforma vidas, también genera empresas sostenibles y rentables”, concluye.
En sus 15 años de operación, Avanza Sólido ha demostrado que las Sofomes no son solo intermediarios financieros: son agentes de cambio que impulsan el desarrollo económico desde la base social, donde cada crédito se convierte en una historia de progreso, autonomía y esperanza.







