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Las ganancias económicas en eventos de esta magnitud pueden terminar en déficits, incluso para el anfitrión más preparado. La elección de EU, México y Canadá como coanfitriones busca evitar la típica resaca posterior a un torneo y aprovechar los estadios, hoteles e infraestructura de transporte ya existente en Norteamérica.
Moody´s Analytics dijo el martes en un reporte especial sobre la Copa del Mundo y sus efectos sobre las economías que serán sede de la justa, que México será el país más beneficiado de la tríada, pues el evento aportará a la economía nacional el 0.13% del PIB de este año frente al 0.07% que representará para Canadá, y el 0.05% de Estados Unidos.

“Utilizando nuestro modelo económico global, que captura los efectos directos e indirectos del turismo y la inversión en infraestructura, encontramos que el impacto económico de la Copa Mundial de 2026 es marginal para Estados Unidos y Canadá. En México, el torneo sumará 13 puntos básicos al crecimiento del PIB en 2026” indicó el economista en jefe para América Latina de la entidad, Jesse Rogers.
Junto con su equipo, Rogers indica que si bien la aportación del magno evento al PIB mexicano estará lejos de ser un hito, aún es “significativo dado nuestro pronóstico de crecimiento de solo el 1.5% este año”. El especialista refirió que recién en este mes elevó su pronóstico de crecimiento para México de 1.4 a 1.5%, reflejando en parte la evaluación revisada de los impactos de la máxima fiesta de futbol soccer.

La Copa Mundial de 2026 marcará la tercera vez que México organiza el evento, más que ningún otro país. Si bien las copas anteriores de 1970 y 1986 dejaron un legado duradero de mejoras en la infraestructura, especialmente en el área metropolitana de la Ciudad de México, las mejoras en esta ocasión fueron mucho más específicas, anotó Moody´s.
La renovación de los estadios en México donde se requerían mejoras más profundas fue financiada casi en su totalidad por el Sector Privado. Con una inversión relativamente baja en infraestructura, el impacto económico del Mundial de 2026 “dependerá en gran medida de la venta de las entradas y el turismo”.
Los considerandos de Moody´s anotan que si bien en el país se jugarán muchos menos partidos que en Estados Unidos, 13 en total, el menor tamaño de la economía y los mayores efectos indirectos del gasto de turistas y ciudadanos mexicanos “resultarán en un impulso más significativo para el crecimiento”.
Juego de tres

Bajo su metodología, Moody´s Analytics considera que los impactos regionales de la Copa Mundial 2026 variarán “considerablemente”, por lo que los efectos de los juegos sobre las tres economías tendrán impactos económicos directos e indirectos, y serían generalizados.
El gasto de los asistentes por concepto de entradas, comida, alojamiento y otras experiencias se concentrará en los estados y áreas metropolitanas con el mayor número de partidos, lo que incluirá las áreas metropolitanas de California y Texas, donde dos ciudades de cada uno de estos estados serán sede, así como Nueva York, Miami, Atlanta, Boston y Vancouver.

Si bien la Ciudad de México albergará menos partidos, lo que probablemente se traduzca en un menor gasto directo en entradas, comidas, y alojamiento por los días que dure la justa, “su consolidación como centro turístico mundial generará un mayor gasto indirecto en actividades de ocio y hostelería”, anticipó Rogers.
Además, la ubicación central de la capital del país podría convertirla en una base para los aficionados a la Copa “deseosos de explorar el resto” de México.
Se suele decir que la defensa gana campeonatos, dijo Rogers y su equipo. Organizar una Copa del Mundo puede requerir una serie de maniobras defensivas, desde controlar los sobrecostos y modernizar la infraestructura, hasta reforzar la seguridad y preparar las sedes y las ciudades para la afluencia de turistas.
“En lo que respecta a las ganancias y pérdidas económicas, incluso el anfitrión mejor preparado puede terminar con déficit.
“Esto ocurre especialmente en las economías emergentes, donde la venta de entradas y el turismo relacionado con la Copa a menudo no logran cubrir el aumento del gasto público previo al torneo y el incremento de la deuda posterior”, destacó.







