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Todo el mundo habla del estrés. Pero llegar al punto en que la ansiedad no te deja ni respirar, o andas irritable con todo mundo, ya son palabras mayores. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acaba de lanzar una alerta sobre esto. Básicamente, nos propone que aprendamos a escuchar al cuerpo para autocuidarnos.
No todo el estrés es dañino: la diferencia entre eustrés y distrés

La doctora Eunice Itzel Valle Arteaga lo pone muy claro. Existe un estrés que hasta cierto punto es “bueno”, llamado eustrés. Es esa adrenalina que te ayuda a sacar el trabajo atrasado o a resolver un imprevisto. Funciona.
Pero luego está el distrés
Pasa cuando simplemente ya no puedes más y la situación te rebasa. ¿Qué se siente? Principalmente, un nerviosismo que no se apaga con nada. Le sumas desesperanza, andas triste sin razón aparente y traes un cansancio constante. Y ni hablar de concentrarse; es casi imposible.
Y el cuerpo cobra la factura. Un estrés mal manejado te regala dolores de cabeza terribles, la espalda se tensa, el estómago se descompone y adiós a dormir bien. A la larga hasta tus defensas se caen. Un detalle vital: si tienes hijos y los ves más enojados de lo normal o de pronto bajan sus calificaciones… ojo ahí. Muchas veces así avisan que algo anda mal.
Hábitos cotidianos que reducen el distrés
Bajarle a este ritmo no requiere magia, pero sí algo de disciplina diaria. El IMSS sugiere cosas muy específicas:
- Cuidar tus noches de sueño: Trata de dormir tus siete u ocho horas de cajón. Y algo difícil pero necesario: apaga el celular y la tele un buen rato antes de acostarte.
- Comer y moverte bien: Agarrar el Plato del Bien Comer como guía. Sumado a eso, muévete. Haz ejercicio, lo que sea que te guste, pero hazlo seguido.
- Hablar de lo que sientes: Guardarse las cosas hace daño. Busca a tu familia o a tus amigos y suéltalo. Esa red de apoyo hace toda la diferencia para notar cambios raros en tu comportamiento.
La doctora Valle Arteaga lo resume perfecto: “Si en algún momento te sientes sobrepasado, no dudes en acudir con tu médico familiar”.
Si sientes que el problema continúa, el IMSS pone a tu disposición el Servicio de Orientación Telefónica en Salud Mental (800-222-668, opción 4). O bien, ve directo a tu Unidad de Medicina Familiar (UMF) y pide consulta. Atender la salud mental a tiempo es parte del bienestar cotidiano, individual y familiar.







