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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) busca fomentar el abrazo y otras expresiones de afecto como herramientas para mejorar la salud mental y el bienestar emocional. Se menciona que la pandemia de COVID-19 redujo el contacto físico y alteró la expresión afectiva social. El Seguro Social nos propone fomentar un reaprendizaje gradual del contacto con consentimiento.
Beneficios atribuidos al abrazo
En el comunicado (no. 152/2026, 30 de marzo de 2026), Vanessa Aida Reyes Ramírez, líder de proyecto en la Coordinación de Salud Mental y Adicciones del IMSS, señala que el contacto afectivo puede aportar beneficios tanto físicos como psicológicos. Entre los efectos mencionados están:
- Los abrazos fortalecen el sistema inmunológico al favorecer la creación de glóbulos blancos y prevenir enfermedades.
- Mejoran nuestra salud cardiovascular al reducir la presión arterial y el ritmo cardiaco.
- Disminuyen la percepción del dolor por la liberación de endorfinas que actúan como analgésicos naturales.
- Activa el sistema nervioso parasimpático que promueve la calma y la recuperación.
Agrega que los abrazos nos proporcionan percepción de apoyo en momentos difíciles, ayudan a mitigar dolor emocional y tristeza ofreciendo consuelo. También elevan el estado de ánimo mediante la liberación de serotonina y dopamina. Además generan seguridad y calma, reducen ansiedad y miedo. Expone como ejemplo la campaña “Empieza Por Ti”, para ver un resultado de mejor autoestima al aumentar energía, autoconfianza que permite fortalecen vínculos e intimidad en las relaciones.
Importancia en recién nacidos, infancia y personas mayores
Alicia Castillo (académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México) precisó que el contacto es importante en todas las especies y edades. Especialmente en los extremos de la vida: bebés y personas mayores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es citada afirmando la importancia del contacto piel con piel y del apego inmediato del recién nacido con su madre dentro de los primeros 60 minutos de vida. Lo que fortalece el vínculo afectivo, la adaptación y puede favorecer la supervivencia en recién nacidos pequeños y prematuros. Durante la primera infancia, afirma que los abrazos favorecen el desarrollo emocional, neurológico y social, promoviendo seguridad afectiva y apego seguro. Mientras que en personas mayores, recibir abrazos ayuda a regular el estado de ánimo, estimular la memoria, el placer, la motivación, y a enfrentar duelos y pérdidas.
Ademá la OMS define la conexión social como “la forma en que las personas se relacionan e interactúan entre sí. La soledad se describe como el sentimiento doloroso que surge de la brecha entre las conexiones sociales deseadas y las reales, mientras que el aislamiento social se refiere a la falta objetiva de conexiones sociales suficientes”.
Efecto de la pandemia en el contacto físico y propuesta de reaprendizaje gradual
No podemos olvidar que la pandemia de COVID-19 dejó una huella en nuestra forma de relacionarnos. La falta de contacto físico nos afectó psicológicamente, e incluso hoy, muchas personas siguen limitando su cercanía con los demás.
Sin embargo, el IMSS nos anima a reaprender. La Licenciada en Psicología Reyes Ramírez, nos plantea que es posible reaprender y adaptarse de manera gradual. Por lo que sugiere comenzar con acciones como tomar la mano o un abrazo breve “siempre con la autorización de la otra persona”. Finalmente propone “Si quieres hacer feliz y que te hagan feliz, hazlo a través de un abrazo, pero que no sea un abrazo simple, que sea un abrazo con calidad, lleno de amor y de sentimiento que nos haga sentir bien, que nos eleve el ánimo, dé tranquilidad y calidez humana. Recordemos que la salud emocional es importante y es responsabilidad de todas y todos”.







