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Señala que, en particular, el incremento de los precios internacionales del petróleo por el conflicto en Medio Oriente afecta ya los precios de los combustibles en México, donde además prevalece un consumo consistente debido a las transferencias gubernamentales y al aumento de doble dígito a los salarios mínimos, que explica “el exceso de demanda persistente” y “la terquedad” de la inflación subyacente.
Moody´s Analytics, la unidad de análisis de la calificadora internacional Moody´s Ratings, dijo el jueves que la decisión de la Junta de Gobierno del Banco de México de recortar la tasa de política de 7.0% a 6.75% fue anticipada, tomando en cuenta varios factores de presión que tienen un impacto en el desarrollo de los precios de las mercancías y los servicios.
“En particular, el aumento de los precios internacionales del petróleo, provocado por el conflicto militar en Medio Oriente, ya ha afectado los precios de los combustibles en México”, destacó Alfredo Coutiño, director para América Latina de la entidad.
Señaló que la demanda de consumo por parte de los mexicanos sigue impulsada por las transferencias gubernamentales a las familias, que, junto con la ampliación a doble dígito de los salarios mínimos, explica el exceso de una demanda persistente, así como “la terquedad” de la inflación subyacente, esto es, aquella que excluye precios más volátiles y que tiene que ver con su trayectoria en el más largo plazo.
La decisión de Banxico fue anticipada en nuestro análisis de economía del comportamiento, sostuvo el especialista. El banco central mexicano relajó las condiciones monetarias en marzo después de hacer una pausa en los recortes de la tasa en su junta de política de febrero.
Votación dividida
Tres de los subgobernadores que integran la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), de cinco en total, votaron a favor del recorte, frente a solo dos funcionarios que votaron por mantenerla sin cambios.
El comunicado de política consignó que votaron a favor de la decisión la gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez, así como los subgobernadores José Gabriel Cuadra y Omar Mejía. Los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath votaron a favor de mantener el objetivo de la tasa en niveles de 7.00%.
Coutiño señaló que la decisión de la mayoría se tomó a pesar del repunte de la inflación en las primeras dos semanas de este mes, principalmente por el alza de los precios de frutas y verduras, así como de los combustibles, los cuales en su gran mayoría son importados desde Estados Unidos.
El experto consideró que a pesar de que las autoridades monetarias reiteraron la esperanza de que la inflación va a disminuir ante el bajo desempeño de la economía, y a la persistente apreciación del peso, la expectativa de Banxico se enfrenta a una inflación general que subió a 4.5% a mediados de marzo, desde el 4.1% previo. La inflación subyacente se mantuvo estable en ese lapso, en 4.5%.
“Actualmente, en el quehacer de predecir las decisiones monetarias en el país, es más importante entender las preferencias reveladas de los miembros de la Junta que analizar la dinámica propia de la inflación”, consideró Coutiño.
De esta manera, agregó, hoy es más sencillo anticipar lo que decidirá la mayoría de la Junta, que predecir lo que debería hacerse con base en el análisis del problema inflacionario.
El comunicado de política refirió que los funcionarios responsables de su conducción elevaron sus expectativas de inflación para el primero, segundo y tercer trimestres del 2026. Ahora el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) correspondiente al primer trimestre coloca en 4.1%, desde el 4.0% anterior; el del segundo sube de 3.8% hasta 4.0%, en tanto que el del tercer trimestre pasó de 3.6% a 3.7%.
En lo que corresponde a la expectativa de la inflación que excluye componentes volátiles y se encarga de medir la trayectoria de los precios a más largo plazo, o índice subyacente, también mostró aumentos en igual periodo: las del primer trimestre pasaron del 4.4% a 4.5%; las del segundo de 4.0% a 4.1% y las del tercero, de 3.6% a 3.7%.
“El riesgo de una inflación persistente fuera del rango objetivo podría agravarse si el conflicto se alarga o empeora”, acusó Coutiño. El objetivo de inflación del banco central mexicano se mantuvo en 3.0% para el segundo trimestre de 2027.







