Feminicidio: una pérdida también económica, dice Cristina Rivera Garza

La escritora mexicana Cristina Rivera Garza afirmó que la violencia de género y el feminicidio no pueden entenderse sin analizar las estructuras económicas que atraviesan a la sociedad, durante el discurso que ofreció al recibir el reconocimiento como Personaje del Año otorgado por Revista Fortuna.

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La escritora mexicana Cristina Rivera Garza afirmó que la violencia de género y el feminicidio no pueden entenderse sin analizar las estructuras económicas que atraviesan a la sociedad, durante el discurso que ofreció al recibir el reconocimiento como Personaje del Año otorgado por Revista Fortuna.

La ceremonia se realizó en el Museo Interactivo de Economía (MIDE), donde la autora sostuvo que, aunque en un principio le sorprendió que una revista especializada en negocios y finanzas la invitara a recibir el reconocimiento, pronto comprendió que los temas que aborda en su obra están profundamente conectados con la vida económica y social.

“Vivimos en un mundo cuya complejidad exige realmente movernos en distintos campos del saber”, señaló Rivera Garza, quien recordó que su formación académica no fue en literatura, sino en sociología —estudiada en la Universidad Nacional Autónoma de México— y en historia.

Desde esa perspectiva, explicó que la literatura no existe en un espacio aislado de la realidad, sino que forma parte de los sistemas sociales y económicos que estructuran la vida cotidiana.

“La escritura forma parte de un sistema económico complejísimo”, afirmó. “No podemos decir que quienes trabajamos con el lenguaje estamos ajenos a los vaivenes, a las relaciones de poder y también a las relaciones de crítica y resiliencia que brotan en esos sistemas”.

Durante su intervención, la autora vinculó esa reflexión con uno de los temas centrales de su obra reciente: el feminicidio. Rivera Garza señaló que esta forma extrema de violencia de género no solo representa una pérdida personal o familiar, sino también una pérdida colectiva.

“El feminicidio no solo nos arrebata a un ser querido”, dijo. “Cuando perdemos a una mujer a causa de la violencia, perdemos emocionalmente, psicológicamente, culturalmente, socialmente y también económicamente”.

Cristina Rivera Garza citó el trabajo de la antropóloga y teórica feminista Rita Segato para explicar que el patriarcado y el sistema económico están profundamente relacionados.

“El patriarcado no está separado para nada del sistema económico”, afirmó. “El sexismo, el machismo y la violencia de género forman parte orgánica de ese sistema”.

En ese sentido, sostuvo que la violencia contra las mujeres tiene un carácter estructural y comienza con las desigualdades materiales y económicas que muchas mujeres enfrentan desde edades tempranas.

Para Cristina Rivera Garza, hablar del feminicidio únicamente como un hecho aislado o individual impide comprender sus causas profundas. Por ello insistió en la importancia de contar estas historias desde la perspectiva de las víctimas y de sus comunidades, en lugar de reproducir narrativas que históricamente han minimizado o justificado la violencia, como la figura del “crimen pasional”.

La autora también subrayó que la impunidad juega un papel central en la reproducción de la violencia. Aunque reconoció que los niveles de impunidad en México son alarmantes, advirtió que el feminicidio no es un fenómeno exclusivo del país, sino una problemática global que atraviesa fronteras, clases sociales y contextos culturales.

Rivera Garza recordó que su libro El invencible verano de Liliana surgió de la necesidad de reconstruir la historia de su hermana, Liliana Rivera Garza, víctima de feminicidio. Sin embargo, explicó que su intención no fue únicamente narrar la tragedia del crimen, sino recuperar la vida de Liliana y mantener viva su memoria.

“Quería que los lectores la extrañaran como la extrañamos nosotros”, dijo.

En la parte final de su discurso, Cristina Rivera Garza hizo un llamado a la sociedad a asumir su responsabilidad frente a la violencia de género. Señaló que la impunidad no solo se sostiene desde las instituciones, sino también cuando las personas deciden guardar silencio ante actos de violencia.

“Cuando decidimos no denunciar, cuando preferimos mirar hacia otro lado, también estamos contribuyendo a esa impunidad”, afirmó.

Rivera Garza concluyó que contar estas historias forma parte de una tarea colectiva para enfrentar la violencia y construir una sociedad distinta.

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