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Cifras de la Oficina de Análisis Económico (Bureau of Economic Analysis o BEA) destacan el desempeño de las de equipo y productos de propiedad intelectual que han contribuido de forma significativa a la expansión del PIB de Estados Unidos, con tasas anuales cercanas al 15% en términos trimestrales. Aquí destaca el despunte de la Inteligencia Artificial.
*Por Ricardo Aguilar Abe, economista en jefe de Banco Invex.
Durante el último año la tecnología cobró relevancia como uno de los principales motores del crecimiento económico en Estados Unidos.
Lo anterior se reflejó claramente dentro de categorías específicas del Producto Interno Bruto (PIB). En particular, la inversión no residencial ha jugado un papel cada vez más relevante.
De acuerdo con la Oficina de Análisis Económico (Bureau of Economic Analysis o BEA), dentro de la inversión no residencial destacan los rubros de equipo y productos de propiedad intelectual, los cuales han contribuido significativamente a la expansión del PIB con tasas cercanas a 15% en términos trimestrales anualizados.
La inversión en equipo ha sido impulsada por la necesidad de modernizar procesos productivos y adaptarse a un entorno cada vez más digital. De igual manera, la inversión en propiedad intelectual refleja la importancia de los activos intangibles en la nueva etapa económica dominante.
Destaca el despunte de la Inteligencia Artificial (en adelante IA), misma que plantea retos importantes. Existe la posibilidad de que la fuerte demanda por IA no sea plenamente cubierta por la oferta, principalmente debido a limitantes en el suministro de energía eléctrica y a la escasez de plantas e infraestructura necesarias para la fabricación de insumos clave, como semiconductores y centros de datos.
Tasas menores, mayor ganancia
En este contexto, la política monetaria juega un papel relevante. La posibilidad de que la Reserva Federal (FED) continúe con las reducciones a la tasa de interés de referencia disminuiría la presión financiera sobre las empresas de tecnología.
Un entorno de menores costos de financiamiento podría traducirse en un aumento en la demanda de créditos, facilitando la inversión en capital físico, investigación y desarrollo, así como en la expansión de capacidades productivas vinculadas a la IA.
No obstante, el avance tecnológico también plantea interrogantes en materia de empleo. Es probable que ciertos puestos de trabajo, especialmente aquéllos más mecánicos o altamente sistematizados, sean reemplazados por la IA.
Por otra parte, el impacto no sería necesariamente negativo. La adopción tecnológica suele generar una mayor demanda de trabajadores si éstos emplean correctamente a la IA para aumentar su productividad. Esto es, para hacerse más eficientes y competitivos.
En conjunto, el efecto de la tecnología sobre el crecimiento económico debería ser positivo. Tanto el impulso a la inversión no residencial como el aumento en la productividad de los trabajadores apuntan en esa dirección.
No en balde, los estimados de crecimiento para el PIB norteamericano continúan revisándose al alza. Actualmente, las estimaciones superan el 2.0%, una cifra bastante sólida considerando la desaceleración que actualmente registra el mercado laboral norteamericano.
Sin duda, la innovación tecnológica se mantendrá como un pilar fundamental de la actividad económica durante los próximos años. Y probablemente cada vez más.
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Ricardo Aguilar Abe es Economista en jefe de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: analisis@invex.com. X: @raguilar_abe







