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Pequeñas decisiones diarias pueden ayudarnos a contrarrestar daños importantes en la piel que se reflejan en su aspecto y salud. ¡Toma nota!
Cuando pensamos en el envejecimiento de la piel, solemos asociarlo con el paso del tiempo o la genética. Sin embargo, muchas de sus causas son prevenibles y están directamente relacionadas con nuestros hábitos.
La buena noticia es que, al identificarlos, podemos corregirlos e implementar cuidados que en conjunto nos ayuden a tener una piel sana, funcional y con buen aspecto.
En los siguientes párrafos enlistamos los hábitos a evitar, te explicamos por qué son nocivos y te decimos qué prácticas son las correctas.
- No usar protector solar todos los días (especialmente cuando está nublado)
Este es uno de los factores que más envejecen la piel de forma silenciosa. Muchas personas creen que el protector solar solo es necesario en la playa o en días soleados, pero se sabe que la radiación UV atraviesa las nubes y penetra en la piel.
Debido a eso, la exposición diaria a la luz solar, incluso en trayectos cortos, genera daño acumulativo, conocido como fotoenvejecimiento: manchas, arrugas, pérdida de elasticidad y flacidez, que dan un aspecto de envejecimiento prematuro.
Lo que sí debes hacer:
Aplicar protector solar de amplio espectro y con FPS 30+ todos los días, incluso en interiores con luz natural, y reaplicarlo. Puedes visitar farmacias dermatológicas especializadas, como Haut Boutique, para elegir la mejor opción para ti.
- Dormir con maquillaje o no limpiar la piel por la noche
Si no limpiamos la piel al final del día, la acumulación de sudor, grasa, contaminación y residuos de maquillaje le impiden respirar correctamente, obstruyen los poros, pueden alterar la barrera y generar inflamación crónica.
Este hábito puede provocar estrés oxidativo que daña las células e interfiere en la producción de colágeno y elastina, por lo que la piel llega a perder firmeza, verse más opaca y envejecida para su edad biológica.
Además, la noche es el momento en el que la piel se repara. Si no está lo suficientemente limpia, ese proceso natural se ve limitado.
¿Cuál es la práctica correcta?
Realizar una limpieza facial adecuada cada noche, idealmente con productos acordes al tipo de piel y con fórmulas dermatológicas que no alteren el equilibrio.

- Usar productos inadecuados para tu tipo de piel
Elegir productos por tendencia o recomendación ajena, sin considerar las necesidades reales de tu piel, puede causar reacciones alérgicas, debilitar tu barrera cutánea y deshidratarla.
Por ejemplo, algunos activos agresivos, limpiadores que resecan en exceso o cremas que no corresponden al tipo de piel pueden estresarla y hacer que envejezca más rápido.
¿Qué puedes hacer?
Identificar tu tipo de piel y elegir productos formulados específicamente. En alguna farmacia dermatológica online puedes encontrar opciones de skincare con respaldo dermatológico y que sean adecuadas.
- Exfoliar en exceso o de forma incorrecta
La exfoliación es útil cuando se realiza de forma controlada, pero hacerlo en exceso o con productos muy abrasivos puede provocar microinflamación constante, adelgazamiento de la piel y mayor sensibilidad al sol.
Este daño silencioso compromete la capacidad de defensa de la barrera y acelera la aparición de líneas finas y manchas.
¿Cómo evitarlo?
Exfoliar según el tipo de piel y estilo de vida (no todas la necesitan igual) y elegir exfoliantes químicos suaves o fórmulas indicadas por un profesional.

- Dormir poco y mal de forma habitual
Dormir menos de lo necesario interrumpe los mecanismos biológicos de reparación de la piel y la producción de colágeno. De forma que no dormir lo suficiente, puede aumentar la flacidez, el tono apagado y la aparición de arrugas.
Qué sí hacer:
Favorecer un descanso reparador, mediante prácticas de higiene del sueño, como practicar ejercicios de relajación y tener un horario fijo para dormir; y apoyarlo con una rutina nocturna de skincare que favorezca la regeneración cutánea.
- No hidratar la piel correctamente
Una piel deshidratada pierde elasticidad, se vuelve más frágil, sensible y muestra signos de envejecimiento de forma más evidente.
Muchas personas, especialmente con piel mixta o grasa, evitan hidratar por miedo a “empeorar” la apariencia de su piel, pero la realidad es que la deshidratación puede estimular aún más la producción de sebo.
Práctica correcta:
Usar hidratantes adaptados a tu tipo de piel, con ingredientes como ácido hialurónico o ceramidas, que fortalecen la barrera cutánea y hacen que se mantenga saludable.
Además, procura consumir suficiente agua y llevar una dieta equilibrada para mantener tu organismo saludable, porque ese estado se reflejará en la apariencia de tu piel.
- Ignorar el cuello y el contorno de ojos
El cuello y el contorno de ojos tienen una piel más fina y vulnerable, y suelen ser las primeras zonas en mostrar envejecimiento prematuro, cuando se descuidan.
Sin embargo, es común olvidarse de aplicar protector solar o productos de cuidado dermatológico en estas áreas, por lo que se acelera la aparición de arrugas y flacidez.
¿Qué puedes hacer?
Extender la rutina de skincare al cuello y usar productos formulados especialmente para el contorno de ojos.
Cada decisión diaria puede influir en tu piel
Ahora sabes que el envejecimiento prematuro de la piel es el resultado de pequeñas decisiones diarias que se acumulan con el tiempo.
Sin embargo, identificar esos hábitos es el primer paso para transformarlos en prácticas conscientes que protejan la salud y la vitalidad de la piel.
Adoptar rutinas adecuadas, elegir productos formulados con respaldo dermatológico y buscar orientación profesional te ayudará a mejorar el aspecto de tu piel y acompañarla de forma respetuosa a lo largo de los años.







