Si hay una forma de perder, que sea como la del México de Aguirre…

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 30 segundos

El equipo mexicano pierde contra Inglaterra pero ha dejado una imagen distinta a la de otros tropiezos. Se asoman tiempos de decisiones en los altos mandos…

En el fútbol, todos los equipos comenten errores. Ninguno es perfecto, solo que la diferencia está en cuánto aprovecha tu rival esos errores. Y en este caso, la Selección de Inglaterra fue implacable. El equipo de Thomas Tuchel explotó cada paso en falso de la Selección de México y marcó tres goles con cinco disparos al arco: una contundencia aplastante para un partido de este calibre.

No obstante, la eliminación de la Selección de México ha dejado una imagen altamente distinta a la de otras veces. Lógicamente, en medio del dolor y de la tristeza por la caída, nada parece tener tinte positivo, pero el funcionamiento de este equipo, el aplome de determinados futbolistas y la idea futbolística puede hacer nacer un proyecto competitivo.

México ha puesto contra las cuerdas a un seleccionado que es candidato a ganar la Copa del Mundo antes de que comenzara, con futbolistas peleando por el Balón de Oro y jugando en los clubes más grandes de Europa. A la larga, la diferencia de jerarquía acaba notándose en estos partidos, pero esta vez fue la excepción porque México equilibró todo y el festejo de Inglaterra en el final, no hace más que demostrar un desahogo por el sufrimiento atravesado durante 100 minutos de juego.

“México es un equipo muy, muy fuerte. Juega con muchísimo corazón. Lo que vivimos aquí durante los últimos días ha sido increíble y este es un estadio con muchísima historia. Vi a México muy fuerte durante todo el torneo. No creo que eso haya cambiado. Fueron una amenaza constante con los balones largos y con los centros al área. Tienen jugadores realmente buenos. A simple vista parecen más pequeños físicamente, pero juegan con un corazón enorme. Eso es algo muy conocido en esta parte del mundo”, señaló Jude Bellingham, luego del partido.

México consiguió un factor intangible, que posiblemente ahora sea poco valorado: puede jugar de igual a igual contra una potencia europea. Ahora se asoma la parte más compleja del proyecto, que es construir sobre la derrota. La idea de que no hay futuro, esta vez queda de lado. México ha mostrado jugadores jóvenes con un potencial tremendo, que deberá acabar puliendo para el Mundial 2030.

“El jugador mexicano tiene todo lo necesario para competir con la élite, hemos exportado chicos a otras ligas y debemos seguir haciéndolo. Se vienen cuatro años muy buenos”, señaló Javier Aguirre, luego de informar su salida del cargo. La responsabilidad será de Rafa Márquez, que cuenta con la certeza que este es el camino.