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Aunque las mujeres ya representan la mayoría de la matrícula universitaria en México, su presencia en las carreras vinculadas con la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) continúa siendo significativamente menor que la de los hombres, una brecha que comienza desde la educación básica y que tiene consecuencias directas en sus oportunidades laborales, ingresos y desarrollo profesional.
Así lo revela el informe Mujeres en STEM: Panorama de México 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en colaboración con Movimiento STEM+, el cual advierte que la desigualdad de género en estas disciplinas se mantiene como uno de los principales obstáculos para aprovechar plenamente el talento femenino en sectores estratégicos para la economía del futuro.
El estudio destaca una aparente contradicción: las mujeres representan el 54% de la matrícula universitaria nacional durante el ciclo escolar 2024-2025, pero esa mayoría desaparece cuando se observan las carreras STEM. En estas áreas, apenas una de cada tres personas estudiantes es mujer.
Una brecha que inicia desde la infancia
De acuerdo con el diagnóstico, la desigualdad no surge en la universidad, sino que comienza mucho antes. Las diferencias en el desempeño matemático entre niñas y niños aparecen desde los primeros años escolares y se amplían conforme avanzan los niveles educativos.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) citados en el informe, 69% de las jóvenes mexicanas no alcanza competencias matemáticas fundamentales, frente a 62% de los hombres. La distancia es aún mayor cuando se analizan habilidades avanzadas: mientras tres de cada mil jóvenes logran resolver problemas matemáticos complejos, entre las mujeres únicamente una de cada mil alcanza ese nivel.
Para IMCO y Movimiento STEM+, esta diferencia no responde a capacidades innatas, sino a factores culturales, educativos y sociales que desincentivan el interés de las niñas por las matemáticas, la ciencia y la tecnología desde edades tempranas.
Las mujeres siguen concentradas en carreras tradicionales
El informe muestra que la elección de carrera continúa marcada por estereotipos de género.
Las mujeres tienen una presencia predominante en áreas como educación, donde representan el 75% de la matrícula; ciencias de la salud, con 69%; y ciencias sociales y derecho, con 61%. Por el contrario, los hombres dominan las áreas vinculadas con la innovación tecnológica y la industria.
En tecnologías de la información, las mujeres representan apenas el 24% del alumnado, mientras que en ingeniería, manufactura y construcción alcanzan 32%. Incluso en ciencias naturales, matemáticas y estadística, donde existe una mayor paridad, la participación femenina apenas llega al 50%.
El documento también revela que entre las diez carreras más elegidas por mujeres durante el ciclo escolar 2024-2025 solo una pertenece al ámbito STEM. En contraste, entre los hombres cuatro de las diez carreras más populares corresponden a estas disciplinas. Un ejemplo es Ingeniería Industrial, que ocupa el segundo lugar entre las preferencias masculinas, mientras que entre las mujeres aparece hasta la décima posición.
Los empleos con mayor crecimiento están en STEM
La baja participación femenina resulta especialmente preocupante porque las profesiones STEM se encuentran entre las más demandadas y mejor posicionadas para enfrentar los cambios derivados de la automatización y la inteligencia artificial.
El informe cita al Foro Económico Mundial, que identifica a estas disciplinas como algunas de las más resilientes frente a la transformación tecnológica global y como áreas clave para la generación de empleo en los próximos años.
En este contexto, la escasa presencia de mujeres en STEM no solo representa un problema de igualdad, sino también una limitación para el crecimiento económico y la competitividad del país.
Mejores ingresos y empleos más estables
Pese a ser minoría, las mujeres que logran estudiar y trabajar en áreas STEM acceden a mejores condiciones laborales que el promedio de las profesionistas mexicanas.
De acuerdo con el estudio, una egresada de carreras STEM obtiene ingresos promedio mensuales de 16 mil 993 pesos, cifra 7.4% superior a la registrada entre profesionistas de otras áreas.
Asimismo, presentan mayores niveles de participación económica. Mientras solo 46% de las mujeres en general forma parte del mercado laboral, la proporción aumenta a 70% entre quienes cuentan con estudios superiores y llega a 74% entre las egresadas de carreras STEM.
La formalidad también es mayor. El 77% de las profesionistas STEM trabaja en empleos formales, porcentaje superior al 74% registrado para el conjunto de profesionistas. Esto implica un mayor acceso a seguridad social, ahorro para el retiro, servicios de salud y prestaciones laborales.
La desigualdad persiste incluso dentro de STEM
Sin embargo, la incorporación a estos sectores no elimina las brechas de género.
El informe señala que las mujeres ocupan apenas una cuarta parte de los puestos de trabajo relacionados con STEM y continúan enfrentando una diferencia salarial significativa respecto a sus colegas hombres. La brecha salarial de género alcanza el 15%, lo que significa que, aun dentro de sectores altamente especializados, las mujeres siguen recibiendo menores ingresos por su trabajo.
Esta cifra demuestra que el acceso a carreras tecnológicas y científicas mejora las oportunidades laborales, pero no garantiza por sí mismo la igualdad de condiciones en el mercado de trabajo.
Desigualdad también entre estados
Las diferencias no solo se observan entre hombres y mujeres, sino también entre entidades federativas.
Coahuila y Querétaro encabezan el ranking nacional de participación de profesionistas en áreas STEM, con una proporción de 18%, equivalente a casi una de cada cinco personas profesionistas. En el extremo contrario se encuentra Colima, donde apenas 8% de las mujeres profesionistas se desempeña en estos sectores.
Estas disparidades reflejan diferencias en infraestructura educativa, oportunidades laborales, desarrollo industrial y acceso a programas de formación especializada en las distintas regiones del país.
La ruta para cerrar la brecha
Ante este panorama, IMCO y Movimiento STEM+ consideran indispensable actuar desde la educación básica para evitar que las niñas abandonen tempranamente su interés por la ciencia y las matemáticas.
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Entre sus principales recomendaciones destacan la implementación de programas de orientación vocacional con perspectiva de género, el desarrollo de mentorías para niñas y jóvenes, el fortalecimiento de la formación docente en STEM, la incorporación de contenidos científicos y tecnológicos a lo largo de toda la trayectoria educativa y el aumento de la inversión en educación superior e infraestructura especializada.
El informe advierte además que estas medidas cobran especial relevancia en un contexto donde el presupuesto destinado a la educación superior se ha reducido 40% desde 2015, situación que podría dificultar la formación de talento en áreas estratégicas para el desarrollo económico del país.
Para IMCO y Movimiento STEM+, ampliar la participación de las mujeres en las disciplinas STEM no es únicamente una cuestión de equidad. También representa una oportunidad para fortalecer la innovación, la productividad y la competitividad de México en una economía cada vez más impulsada por el conocimiento, la tecnología y la inteligencia artificial.







