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En el centro, mientras que el marco comercial mantiene una vigencia de 10 años, las tres partes, México, EUA y Canadá, se encaminan a negociar aspectos puntuales del tratado de forma bilateral. El 20 de julio está programada la primera reunión de este tipo entre México y su principal socio comercial, donde se abordarán aspectos tan sensibles como los aranceles estadounidenses del 25% que pesan hoy sobre el sector automotriz.
El 1 de julio recién, en el inicio oficial de la revisión del T-MEC, Estados Unidos determinó sujetar el acuerdo comercial a revisiones anuales en los siguientes 10 años, cancelando la opción de una vigencia prevista por 16. Bajo esta nueva realidad, México puso el énfasis en que el monitoreo a fondo de los rubros de más impacto, como las reglas de origen del sector automotriz, podría beneficiar aún más la integración.
José Carlos Sánchez, economista en jefe de HSBC México, señaló que mientras que el marco comercial actual permanece vigente, las tres partes negociarán aspectos específicos del tratado que bien podrían modificarse a favor antes de acordar la renovación del pacto por un plazo mayor.
Daniel Arias, de la dirección general de análisis de la intermediaria bursátil GBM, coincidió que la posibilidad de que el mecanismo se renueve por más tiempo se puede tomar como buena ante bases mínimas ya definidas, como la reunión que México y EUA agendaron para el próximo 20 de julio en la capital del país. Y ante la propia dimensión de los sectores que abordarán los negociadores.
Reuters consignó que un alto funcionario del gobierno estadounidense mencionó que las conversaciones en esa fecha en la Ciudad de México buscarán fortalecer las reglas de origen norteamericanas para automóviles y otros bienes industriales. Otros puntos versarán sobre la seguridad económica regional para evitar que otros países, con lupa en Asia y particularmente en China, se beneficien del acceso al T-MEC que tiene un valor cercano al 30% del PIB global.
A media tabla
Hay pormenores que, sin embargo, no se deben pasar por alto.
Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria automotriz (AMIA) dijo este jueves al programa Inteligencia de Negocios de Grupo Imagen que, de entrada, la petición de EUA de elevar al 50% el contenido estadounidense en la fabricación de vehículos automotores “para nosotros no es viable”.
“Creo que ahí está la problemática. No es viable poner un arancel, poner un mínimo de un país para esto porque rompe con el espíritu del acuerdo (de libre comercio)”, sostuvo Garza.
Rodolfo Ostolaza y Paulina Anciola, de la dirección de análisis de Banamex, indicaron el miércoles de esta semana que la incertidumbre alrededor del T-MEC restó alrededor de 0.3 puntos porcentuales al PIB mexicano durante 2025.
Desde abril de ese año, los principales socios comerciales de EUA deben pagar, al igual que el resto del mundo, un arancel de 25% en las exportaciones de vehículos automotor que envían a la potencia. También una cuota de 50% sobre sus exportaciones de acero y aluminio.
En un estudio anterior sobre el tema, Banamex señaló que el promedio de contenido de autopartes que proviene de EUA y que se integra a las exportaciones que realiza el país de autos terminados que se envían a la potencia fue de alrededor de 40%, hacia el cierre del 2024.
Moody´s Ratings calculó que el arancel impuesto por EUA a la industria automotriz tendría un impacto en los flujos comerciales de EUA hacia México, cuyo comercio bilateral ascendió a cerca de 873,000 millones de dólares (mdd) al término de 2025.
Hasta el 2023, cuando México desplazó a China como el principal socio comercial de EUA, el valor de sus exportaciones de autopartes sumó 36,000 mdd, seguidas de las automotrices, de 35,800 mdd, en tanto que las de camiones ascendieron a 31,800 mdd.
Claroscuros
Sánchez, de HSBC, puntualizó que si las tres partes inician una renegociación más profunda, en contrapartida, tendría que haber un proceso legislativo en cada país, lo que podría volver más complejo y prolongado el acuerdo.
En el caso de México, la ventaja es que el partido en el poder detenta también la mayoría en el Congreso. Aun así, dijo, podría implicar retos técnicos que tendrían que abordarse mediante comisiones especiales.
Con las definiciones del 1 de julio, Sánchez consideró que el horizonte debería ser suficiente para alcanzar otro acuerdo de más larga data. “Dadas las dinámicas comerciales recientes, pensamos que las posibles ganancias de México en el mercado estadounidense y el mayor fortalecimiento de las cadenas de suministro deberían prevalecer sobre la incertidumbre que pudiera derivarse de los anuncios”.
El vicepresidente ejecutivo y Ceo de la Cámara Americana de Comercio en México (Amcham), Pedro Casas Alatriste, afirmó que dentro de la organización empresarial se percibe que “se va caminando por el camino correcto”.
Un primer paso es tratar de reducir la incertidumbre alrededor de las revisiones anuales, que, a diferencia de lo que implicaría un proceso de renegociación, se delimitaría a supervisar el acuerdo vigente.
“Si nosotros, los mercados, y todas las partes del Sector Privado entienden que se va a tratar de que aseguremos de que su implementación es correcta, no solo no creo que genere incertidumbre, sino potencialmente hasta certidumbre podría generar”.
El segundo gran tema para la Amcham son los aranceles, tomando en cuenta la preeminencia del comercio de México con varias entidades federativas de EUA y con muchas de sus industrias nacionales y locales, lo que ha llevado a que el acuerdo bilateral obtenga un buen respaldo político de parte de los dos partidos políticos estadounidenses.
En caso de que las tarifas se sigan cobrando por más tiempo, el siguiente paso es asegurar que México seguirá recibiendo un trato preferencial como hasta ahora.
Casas Alatriste aseguró que las conversaciones que ha sostenido la Amcham con la secretaría de Economía y la USTR giran sobre un trabajo consistente, con una apertura notable para que se puedan generar las mejores condiciones alrededor del convenio cuya vigencia suma tres décadas.
En el mismo espacio del programa de Grupo Imagen, el funcionario declaró que, por lo tanto, “insisto”, el escenario logrado “es sub optimo pero que todavía sabemos que no es el escenario final”.
Las discusiones de carácter técnico que involucran a los sectores productivos y económicos, tampoco deben soslayar los temas de la agenda política, con puntos centrales en el tráfico de fentanilo y migración, que dan otra dimensión al proceso.
Sería muy iluso de nuestra parte pensar que en una decisión al más alto nivel, digamos del presidente Donald Trump, “no se le presente a él todo el panorama de lo que está sucediendo con México”, señaló el representante de la Amcham, con empresas estadounidenses establecidas en el país que contribuyen con la generación de 8.5 millones de empleos formales y el 21% del PIB nacional, de acuerdo con sus propios datos.







