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Si bien se descarta una extensión automática por un lapso de 16 años ante el estilo transaccional de negociar del presidente Donald Trump, la cancelación del tratado se ve remota. La Secretaría de Economía mexicana ha aseverado que se anticipa que la reunión programada este 1 de julio entre los representantes comerciales sería el inicio de negociaciones más específicas en relación con acuerdos concretos, donde sobresale el sector automotriz y la exigencia estadounidense de mayor contenido nacional.
La dirección de análisis de Banamex señaló que el escenario base alrededor de la renegociación del T-MEC, con pláticas formales hacia objetivos definidos que inician este miércoles, se centrará en un esquema de revisiones anuales.
“Mientras ninguna de las partes se retire expresamente, el marco institucional del T-MEC se conserva, las reglas de origen siguen vigentes en sus términos actuales y Washington mantiene una palanca de presión permanente sin tener que cumplir ninguna amenaza definitiva”, expuso la noche del martes.
El estilo transaccional de negociar del presidente Donald Trump y la conveniencia de utilizar el proceso como parte de su estrategia electoral de medio término confirma el escenario base de revisiones anuales, mientras que la cancelación del tratado se ve remota.
Si bien la última opción no debe descartarse por completo, diferentes agentes económicos y políticos norteamericanos se han encargado de hacer notar al presidente que retirarse del tratado desencadenaría perturbaciones comerciales inmediatas, dañaría las industrias manufactureras transfronterizas y agravaría la incertidumbre económica.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha aseverado por su parte que se anticipa que la reunión programada para este 1 de julio entre los representantes comerciales presente el inicio de negociaciones más específicas en relación con acuerdos concretos, donde sobresale el sector automotriz y la exigencia estadounidense de mayor contenido nacional.
Además, se prevé otra ronda presencial con Estados Unidos en la semana del 20 de julio.
“La autoridad mexicana parece entender el discurso desafiante de Trump más como una táctica de negociación que como una intención real de ruptura”, mencionó Banamex. Por consiguiente, el país ha venido sosteniendo las mesas de revisión que EUA ha consentido abrir.
Dentro de los temas clave a tratar destaca lo relacionado con el sector automotriz y la exigencia estadounidense de que al menos un 50% del valor de cada vehículo fabricado en Norteamérica provenga específicamente de Estados Unidos.
A la agenda se agregarán temas relacionados con el comercio digital, la agricultura –cultivos especializados mexicanos en particular –, la energía y condiciones de competencia equitativa dentro del mercado laboral.
Panorama
La institución bancaria indica que, en el frente político, si los republicanos sufren una derrota electoral en 2026 —lo cual parece probable ante el complejo entorno que rodea la elección intermedia de noviembre próximo — los candidatos republicanos harán campaña en oposición a las políticas y el legado de Trump durante el proceso electoral presidencial del 2028.
En el plano geopolítico, la presión es aún más evidente. Para la administración Trump es prioritario contener el peso comercial de China a nivel global. La revisión del T-MEC, sin lugar a dudas, permitiría a la Casa Blanca presionar a México y Canadá para que alineen sus políticas comerciales con el enfoque de Washington.
Trump también podría contar con el margen para ponderar el mejor uso que pueda hacer del T- MEC como un instrumento de competencia estratégica, lo cual implicaría, en primera instancia, que la extensión no se anuncie en 2027, reafirmó la entidad.
En el mejor de los escenarios, tomando en cuenta los riesgos en balance, Trump intentaría concluir el proceso de revisión poco antes del relevo presidencial de 2028.
Banamex indicó que, en el frente económico, los agentes han internalizado un panorama de incertidumbre consistente, donde, a partir del inicio del segundo mandato Trump, ha venido aumentando significativamente a nivel global. En el caso de México, menciona, “se añadió a la incertidumbre doméstica prevaleciente”.
Parecería que los agentes económicos se han acostumbrado a tomar decisiones bajo un esquema de mayor incertidumbre, que en ocasiones se traducen en reducir, posponer o cancelar inversiones, anotó.
“Así, nuestro escenario central, de revisiones anuales en el T-MEC hasta la salida de Trump en 2028, no rompe con el panorama de incertidumbre asociada a este factor y sería preferible al rompimiento del tratado.
“Sin embargo, frente a la alternativa de una ratificación limpia (amplia) el 1 de julio, la incertidumbre se mantendrá elevada en el frente comercial por un periodo más largo, con impactos sobre las decisiones de inversión y contratación en México”.
Banamex indica que mantener el T-MEC con revisiones anuales hacia el 2028 está incorporado en sus proyecciones, donde las estimaciones de crecimiento del PIB de México se sostienen en 1.3% para 2026 y en 1.8% para el 2027.







