Empresas mexicanas buscan permanecer y trascender a través de la profesionalización

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La profesionalización de las PyMEs dejó de ser opcional en México. En un entorno de incertidumbre económica y social, operar sin estructura se ha convertido en una vulnerabilidad que compromete la rentabilidad y la sostenibilidad de los negocios, así lo aseguró Estephania Domínguez, directora general de BoardMedia, comunidad de consultoría y mentoría que ha acompañado a más de 800 empresarios en procesos de transformación.

Estephania Domínguez, directora general de BoardMedia
Estephania Domínguez, directora general de BoardMedia

Recordó que las PyMEs en México representan el 98 por ciento de las unidades económicas del país, generan casi ocho de cada diez empleos y aportan más de la mitad del Producto Interno Bruto nacional, según cifras oficiales del INEGI y la Secretaría de Economía.

“Las PyMEs son el verdadero motor económico de México, pero también las más expuestas cuando carecen de gobierno corporativo y claridad en la toma de decisiones”, advirtió Domínguez.

En entrevista con Fortuna, Estephanía Domínguez, indicó que, desde su experiencia, muchas empresas no fracasan por falta de mercado o talento, sino por depender totalmente del dueño. Por lo que aseguró que, el fundador se convierte en el centro de todos los procesos dentro de la empresa: vende, negocia, decide y hasta sostiene emocionalmente a la organización y aseguró que, eso es insostenible en el largo plazo.

El primer paso hacia la profesionalización, dijo, es entender con precisión dónde se genera el flujo de efectivo. “No basta con saber qué se vende, hay que identificar qué áreas producen dinero y cuáles lo destruyen. Esa claridad cambia la forma de decidir, porque obliga a pensar en términos financieros y no solo comerciales”, señaló.

El segundo pilar es el talento. Para Domínguez, colocar a personas altamente capacitadas en posiciones estratégicas es determinante. “Hay áreas que definen si la empresa gana o pierde dinero. Ahí se necesitan perfiles premium, capaces de proteger la rentabilidad”, comentó.

El tercer elemento es establecer controles y sistemas que eviten fugas de recursos. “La improvisación cuesta caro. Muchas empresas generan ingresos, pero los pierden por desorden, malas decisiones o exceso de improvisación. La disciplina financiera es indispensable”, afirmó.

Un cuarto aspecto, muchas veces olvidado, es la calidad de vida del dueño. “Un director agotado pierde capacidad estratégica y se queda atrapado en la operación. Profesionalizar también significa liberar al empresario para que piense en expansión y transformación”, subrayó.

La falta de procesos claros y estructura definida genera vulnerabilidades económicas. “Las PyMEs crecen de forma desordenada, aceptan clientes poco rentables y dispersan recursos. Sin información confiable, las decisiones se toman por intuición y aumentan los riesgos”, advirtió la directiva.

Asimismo, dijo que, en tiempos de incertidumbre, la recomendación es elegir y renunciar y aseguró que, elegir lo que genera valor económico y renunciar a clientes, proyectos o líneas de negocio que solo consumen flujo. Esa disciplina, dijo, permite mantener estabilidad financiera y proteger el patrimonio.

“Los casos de éxito muestran que la profesionalización no significa perder el control ni la esencia del negocio. Al contrario, permite que la empresa trascienda más allá del fundador, fortalezca sus áreas clave y deje de depender del sacrificio personal del dueño”, concluyó Domínguez.