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El diferencial entre la tasa de fondeo de Banxico y la tasa de la Fed se ubica hoy en 287 puntos base, el nivel más bajo de toda la serie disponible desde 2008. La pregunta relevante no es qué hará el banco central mexicano esta semana en su reunión de política, sino lo que podría hacer si la Fed al mando de Warsh decide subir tasas hacia adelante
*Por Alejandra Marcos Iza, directora de análisis y estrategia de Kapital Grupo Financiero.
El jueves de esta semana se llevará a cabo la reunión de política monetaria programada por parte de Banxico. Y muchos han comenzado a cuestionar los siguientes pasos para nuestro banco central, cuando al frente de la Reserva Federal se encuentra Kevin Warsh, quien sorprendió al mercado por su tono hawkish en su estreno como nuevo presidente del Fed.
La pregunta relevante no es qué hará Banxico esta semana, sino qué haría, si la nueva Fed decide subir tasas hacia adelante, tal y como los mercados lo han incorporado, en un horizonte tan próximo como el mes de septiembre.
El nuevo presidente de la Reserva Federal fue sumamente crítico sobre el nivel inflacionario en ese país, reiterando su compromiso irrestricto de lograr el objetivo del 2%. En ese tenor, la pregunta es si México tendría que seguirle el paso.
El diferencial entre la tasa de fondeo de Banxico y la tasa de fondos federales se ubica hoy en 287 puntos base, el nivel más bajo de toda la serie disponible desde 2008.
El promedio histórico de ese spread es de 478 puntos base, y el indicador cruzó ese umbral a la baja en marzo de 2025, cuando el ciclo de recortes mexicano se adelantó y aceleró respecto al estadounidense.
Si la Fed subiera 100 puntos base en los próximos doce meses, el spread se comprimiría a territorio cercano a los 187 puntos base, sin precedente moderno. Bajo la lógica tradicional, Banxico debería reaccionar. Pero hay que considerar que si bien es cierto que la postura monetaria relativa siempre es un factor a considerar, en meses recientes ha probado ser más bien un actor de reparto.
Fuera de la meta
En primer orden, y al margen de las relativamente buenas lecturas de la inflación general en nuestro país, no hemos alcanzado el 3% de objetivo inflacionario.
Mas bien Banxico se ha mostrado complaciente con respecto al nivel de inflación considerando que se encuentra alrededor del 4%, y que el componente subyacente lleva 25 quincenas encima del 4%.
Aun así, el organismo, haciendo una argumentación sobre la ausencia de las presiones en la demanda agregada y considerando la postura monetaria alcanzada, ha continuado con el ciclo de recortes iniciado en 2024, con un último recorte implementado en la última reunión de política monetaria para ubicar la tasa en 6.5%.
La última encuesta de expectativas de Citi, publicada el 22 de junio, con base en 35 analistas, señala que el consenso no anticipa ningún movimiento en la tasa de referencia ni en 2026 ni en 2027.
La mediana se mantiene en 6.50%, con inflación general proyectada en 4.23% al cierre del año y subyacente en 4.2%, cifras por encima del objetivo del 3%. La institución, no obstante, ha demostrado tolerancia hacia una inflación alrededor el 4%.
Otro factor a considerar es el nivel actual del tipo de cambio, donde el consenso lo sitúa en 17.92 USDMXN para cierre de 2026 y en 18.50 para 2027.
En estos niveles, el peso no muestra señales de estrés estructural, y una depreciación moderada adicional no sería necesariamente una mala noticia pues ciertos sectores exportadores, que han visto erosionarse su competitividad cambiaria durante los meses de apreciación, recibirían con alivio un peso algo más débil.
El escenario base se sostiene mientras la inflación general no rebase el nivel actual y se acelere hacia el 5% con persistencia. Una inflación que se acelera cambiaría el cálculo, pues los riesgos para la inflación, inclusive considerando la postura del propio organismo se encuentran sesgados al alza.
Cualquier choque pudiera obligar a Banxico a actuar. Mientras tanto, la postura monetaria relativa ha pasado a segundo plano, y Banxico tiene razones para quedarse quieto. Warsh podrá mover sus fichas en Washington. El tablero de México, por ahora, tiene sus propias reglas.
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*Alejandra es Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Anáhuac y complementó su preparación en la Universidad de Harvard con cursos de especialidad en mercados financieros.
Actualmente tiene bajo su responsabilidad la Dirección de Análisis en Kapital Grupo Financiero, directamente el análisis económico y bursátil de la entidad.
La ejecutiva ha participado en diversos foros de opinión a través de medios de comunicación, y ha impartido conferencias en diversas plataformas sobre las perspectivas económicas del mundo y de México. Forma parte además del Top 10 Ranked Anaylst de Reuters.
Alejandra ha sido catedrática en la Universidad Anáhuac y es Embajadora de Mujeres en Finanzas, una asociación civil sin fines de lucro, cuya finalidad es cerrar la brecha de género en el Sector Financiero.
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