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Los resultados recientes de la actividad industrial en México muestran señales alentadoras para la economía nacional y anticipan un segundo semestre con mayor dinamismo, impulsado por nuevas inversiones públicas y esquemas de inversión mixta en sectores estratégicos, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Durante la conferencia matutina de este martes, al responder una pregunta de Revista Fortuna sobre los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que reportaron un crecimiento anual de 2.1% en la actividad industrial durante abril, la mandataria señaló que la tendencia positiva podría fortalecerse en los próximos meses con el arranque de nuevos proyectos de infraestructura.
La presidenta destacó que el próximo semestre, de julio a diciembre, estará marcado por una mayor ejecución de recursos públicos y por mecanismos de financiamiento mixto que permitirán acelerar proyectos prioritarios para el desarrollo económico del país.
Sheinbaum plantea que el crecimiento económico debe traducirse en una redistribución de la riqueza
“Va a haber más inversiones públicas y lo que llamamos inversión mixta”, señaló.
Explicó que estos esquemas contemplan la participación de financiamiento privado bajo modelos distintos a las antiguas asociaciones público-privadas, con procesos transparentes y orientados a fortalecer la infraestructura nacional.
Infraestructura como motor económico
Sheinbaum detalló que las inversiones previstas se concentrarán en sectores considerados estratégicos para la competitividad y el crecimiento, entre ellos carreteras, puertos, aeropuertos y el sistema eléctrico.
De acuerdo con la mandataria, el impacto de estos proyectos comenzará a reflejarse durante la segunda mitad del año, contribuyendo a fortalecer la actividad productiva y la generación de empleo.
“Eso se va a notar en el siguiente semestre y eso va a ayudar al crecimiento de la economía”, afirmó.
La presidenta sostuvo que la inversión pública continuará siendo uno de los principales motores del desarrollo económico, particularmente en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la desaceleración en diversas economías.
Crecimiento con justicia social
No obstante, Sheinbaum subrayó que el crecimiento económico por sí solo no es suficiente para medir el progreso de un país.
Aseguró que uno de los principios que orientan la política económica de su administración es que los beneficios del crecimiento lleguen a toda la población y no se concentren únicamente en unos cuantos sectores.
“Que haya crecimiento es importante, pero si no hay distribución de la riqueza, como era progreso sin justicia, no es progreso”, expresó.
La mandataria planteó que la experiencia reciente de México demuestra que es posible mejorar las condiciones de vida de la población incluso en escenarios económicos complejos, siempre que existan mecanismos efectivos de redistribución.
El ejemplo de la pandemia
Como ejemplo, recordó que durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador la economía mexicana enfrentó la crisis derivada de la pandemia de COVID-19, que provocó una caída cercana al 8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 debido al cierre temporal de actividades productivas para contener los contagios.
Esa contracción, señaló, afectó el promedio de crecimiento económico del sexenio; sin embargo, sostuvo que el desempeño social fue favorable gracias a las políticas orientadas a fortalecer el ingreso de los hogares.
“Se cayeron las empresas para evitar contagios, lo mismo pasó en muchos otros lugares del mundo”, recordó.
Pese a ese escenario, destacó que alrededor de 13.5 millones de mexicanos salieron de la pobreza durante ese periodo, un resultado que atribuyó a una estrategia basada en la distribución de la riqueza.
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Salarios y bienestar, pilares del modelo
Sheinbaum explicó que esa redistribución se logró principalmente a través de dos instrumentos: los incrementos al salario mínimo y la ampliación de los programas sociales.
“El aumento salarial distribuye riqueza y los programas de bienestar, además de otros derechos”, afirmó.
La presidenta reiteró que el objetivo de su administración es combinar crecimiento económico, inversión y desarrollo productivo con políticas que fortalezcan el poder adquisitivo de las familias y reduzcan las desigualdades.
“Es claro que queremos que haya mayor crecimiento, pero crecimiento sin distribución se queda nada más en unas cuantas manos”, concluyó.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que diversos indicadores económicos comienzan a mostrar una recuperación de la actividad industrial, particularmente en la construcción, sector que ha sido impulsado por la inversión en infraestructura y que se perfila como uno de los principales motores del crecimiento durante la segunda mitad del año.
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