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Reportes del jet privado de Elon Musk indican que se encuentra en la región de Nueva York desde el martes para participar en la tradicional ceremonia de apertura, en la que los directivos de grandes compañías hacen sonar la campana para iniciar la sesión bursátil. La operación desafió varias tradiciones de Wall Street y reavivó las dudas sobre si su elevada valoración está justificada.
La compañía aeroespacial SpaceX fijó este jueves en 135 dólares por acción el precio de la mayor oferta pública inicial (Opi) en la historia de Estados Unidos, una operación récord que recaudó 75,000 millones de dólares y convirtió al fabricante de cohetes y naves espaciales de Elon Musk en una de las empresas más valiosas del mundo, según información de las agencias AFP y Reuters.
La empresa vendió 555.56 millones de acciones y quedó valorada en 1.77 billones de dólares, una cifra sin precedentes para una salida inicial a bolsa. Con ese valor, SpaceX se ubicará desde el viernes como la séptima mayor compañía que cotiza en Estados Unidos, pese a haber registrado pérdidas el año pasado.
El inicio de su cotización este viernes en el Nasdaq convertiría a la compañía, propiedad de Elon Musk, en uno de los estrenos más observados de la historia reciente.
Reportes que siguen los movimientos del jet privado del empresario, indican que Musk se encuentra desde el martes en la región de Nueva York y se prevé que participe de la tradicional ceremonia de apertura, en la que los directivos de grandes compañías hacen sonar la campana que marca el inicio de la sesión bursátil.
La fijación del precio culminó con esfuerzos de meses que hizo realidad el proyecto más ambicioso de Musk hasta la fecha, aun cuando la operación desafió varias tradiciones de Wall Street y reavivó las dudas sobre si la elevada valoración de la empresa está justificada.
“La verdadera prueba será cómo asimila el mercado la salida a bolsa en las próximas semanas, no solo en un día”, afirmó Adam Sarhan, director ejecutivo de 50 Park Investments en Nueva York. “El precio ha sido el adecuado: ni demasiado alto ni demasiado bajo. Es evidente que los inversionistas minoristas están comprando y, en esta fase, son un componente importante de esto. Tenemos que ver cómo evoluciona la situación tras el primer día de cotización”.
Objetivos atinados
La meta de la empresa era recaudar unos 75,000 millones de dólares mediante la venta de acciones, una cifra que triplicaría el récord establecido por la petrolera Saudi Aramco en 2019.
Con el precio definido este jueves, SpaceX superó esa marca y desplazó a la petrolera saudita como la mayor salida a bolsa de la historia.
Hasta ahora, la mayor Opi había sido la de Saudi Aramco, que en diciembre de 2019 recaudó 25,600 millones de dólares con una valoración de 1.71 billones. En términos ajustados por inflación, Aramco había recaudado 33,200 millones de dólares y alcanzado un valor de 2.21 billones.
Con su valoración de 1,77 billones de dólares, basada en 13.080 millones de acciones en circulación, Space X comenzará a cotizar con un valor superior al de compañías como JP Morgan Chase, Berkshire Hathaway y Eli Lilly, o de los gigantes tecnológicos Meta Platforms y la propia Tesla, propiedad de Musk.
Esa cifra podría crecer aún más si los bancos colocadores ejercen su derecho a vender acciones adicionales, una decisión que suele tomarse dentro de los 30 días posteriores a la oferta.
A pesar de estas cifras, analistas anticipan que el precio podría dispararse en su primer día de cotización. “La demanda de inversores institucionales es aproximadamente cuatro veces superior a la cantidad de acciones disponibles”, señaló Jay Ritter, especialista en salidas a bolsa de la Universidad de Florida. Según el académico, el entusiasmo recuerda a grandes hitos bursátiles, como el debut de Facebook.
Space X registró el año pasado pérdidas de cerca de 500 millones de dólares en parte a sus fuertes inversiones en inteligencia artificial, y su crecimiento mostró señales de desaceleración. “No hay manera de justificar completamente esta valoración”, advirtió Ritter, que también reconoció que el mercado parece dispuesto a apostar por el potencial futuro de la empresa.
Poder a minoristas
La compañía decidió reservar cerca del 30% de las acciones para inversionistas minoritarios, un porcentaje inusual en este tipo de operaciones.
Muchos de estos pequeños accionistas comparten la visión de Musk, que combina el desarrollo aeroespacial con inteligencia artificial, chips, conectividad satelital y plataformas digitales.
Más allá de sus ingresos actuales, provenientes principalmente de sus lanzadores Falcon y su red de internet satelital Starlink, SpaceX busca atraer capital sobre la base de proyectos aún incipientes o inexistentes, como por ejemplo centros de datos en órbita o la colonización de Marte.
Ese componente aspiracional es clave en el atractivo de la oferta. Ninguna empresa de escala comparable plantea objetivos tan ambiciosos, lo que convierte a SpaceX en un caso singular dentro del mercado tecnológico y aeroespacial.
El posible éxito del debut también tendría un fuerte impacto en la fortuna personal de Musk, que podría superar el umbral simbólico del billón de dólares, algo nunca alcanzado hasta ahora.
Riesgos políticos y sociales
La operación enfrenta críticas desde el ámbito político y social. La senadora demócrata Elizabeth Warren instó al regulador bursátil estadounidense (SEC) a suspender la salida a bolsa hasta garantizar que los inversionistas cuenten con información completa y transparente.
En paralelo, el grupo Stop Funding Billionaires convocó a una protesta para rechazar lo que considera un fortalecimiento del poder económico y político del magnate.
Las controversias también alcanzan a la figura de Musk, cuya evolución en la última década ha generado debate. De perfil centrado en la innovación tecnológica, el empresario pasó a tener un rol activo en la política estadounidense, con posturas cada vez más alineadas con sectores de derecha y un fuerte respaldo a la candidatura de Donald Trump en 2024.
Ese giro tuvo consecuencias en otras de sus compañías, como Tesla, cuyas ventas globales se vieron afectadas por boicots de consumidores y una creciente competencia internacional.
Por otra parte, Musk intensificó su apuesta por la Inteligencia Artificial (IA) a través de xAI, en un intento por competir con empresas líderes del sector, donde reinan disputas legales, como la demanda, finalmente desestimada, contra OpenAI.
Nacido en Sudáfrica en 1971 y con ciudadanía estadounidense, canadiense y sudafricana, Musk construyó su fortuna a partir de emprendimientos tecnológicos como Zip2 y PayPal, antes de fundar SpaceX en 2002 y liderar Tesla desde 2004. Su trayectoria lo posiciona como una de las figuras más influyentes —y controvertidas- en el mundo empresarial contemporáneo.







