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El presidente brasileño explota contra Donald Trump y Marco Rubio y decide dar una polémica rueda de prensa: insultos, amenazas y ruptura total…
En cuestión de días, Estados Unidos dejó a Lula en el aire. La reunión con Flavio Bolsonaro, la decisión de catalogar a Comando Vermelho y PCC como organizaciones terroristas y el último arancel de 25 por ciento aplicado, hicieron detonar la paciencia del mandatario brasileño.
En medio de un acto oficialista, Lula dio un discurso polémico, cuestionado y que lleva al vínculo diplomático directo a la ruptura con Estados Unidos: “Marco Rubio es un latinoamericano frustrado. Trump se piensa que es el emperador del mundo, el imbécil toma medidas pensando que perjudica a Lula, está perjudicando al pueblo”.
En esa misma línea, Lula agregó: “Si Estados Unidos quiere problemas, Brasil no va a llorar. No vamos a aceptar el trato que recibió Brasil, nadie debe tenerle miedo. Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante. Somos muy grandes. Tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que Estados Unidos le dio a Brasil esta semana”.
Por último, el brasileño sentenció: “Si alguien necesita imponer un arancel es Brasil contra Estados Unidos y no lo contrario. Si no quieren comprar, podemos venderle a quien quiera comprar. Si no quiere invertir aquí, vamos a buscar a otros que lo hagan. Ya le avisé a Trump que a Marco Rubio no le gusta Latinoamérica y mucho menos Brasil. Es un latinoamericano frustrado. Y lo más triste es que hay brasileños, que no voy a citar nombres, fomentando esa pelea con la intención de forzar una sanción que pueda perjudicar una candidatura a la presidencia”.
De momento, Donald Trump no se ha referido a esta crítica de Lula y de hecho, ignora los ataques del brasileño. Y la realidad indica que Trump está involucrado en el presente de la región porque en redes sociales celebró el triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia.
La relación entre Brasil y Estados Unidos vuelve a atravesar su peor momento, el clima social se tensiona al máximo y para Lula, todo es una estrategia por ser un año electoral. Mientras tanto, Flavio Bolsonaro aprovecha el viento a favor y sigue mejorando su imagen positiva.







