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Antes de que la presidenta Claudia Sheinbaum subiera al escenario, el mensaje ya recorría la Plaza de la República escrito con letras moradas sobre una cartulina azul: “En México manda el pueblo mexicano. No un depredador de niños y países. Viva la soberanía nacional”, decía el cartel que sostenía un hombre de edad avanzada, de rostro curtido por el sol y lentes oscuros bajo una gorra azul marino. Vestía una chamarra color beige forrada de borrega, pese al calor que comenzaba a sentirse sobre el asfalto y cruzaba su pecho una cinta con los colores de la bandera mexicana, a un costado colgaba una bolsa artesanal bordada con flores de colores. Mientras conversaba con otros asistentes, mantenía firme el cartel que resumía el sentimiento de muchos de los presentes.
A su alrededor, miles de personas llegadas de distintos puntos del país comenzaban a llenar los alrededores del Monumento a la Revolución para escuchar el informe de la presidenta a dos años de la elección que la llevó al poder; había familias completas, jóvenes, adultos mayores y representantes de pueblos indígenas. Algunos cargaban muñecas con la imagen de Claudia Sheinbaum, otros llevaban retratos de Andrés Manuel López Obrador. El color guinda predominaba entre la multitud, mezclado con decenas de banderas mexicanas y pancartas en defensa de la soberanía nacional.

Todavía faltaban varios minutos para que iniciara el acto, pero el tema que terminaría dominando la jornada ya estaba presente entre los asistentes.
Cuando Revista Fortuna llegó al lugar poco después de las nueve de la mañana, el calor ya obligaba a buscar cualquier espacio de sombra. Las sombrillas se multiplicaban en la explanada mientras grupos de simpatizantes entonaban consignas de apoyo:
“¡No estás sola!”
“¡Presidenta, presidenta, presidenta!”
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”
Horas más tarde, frente a una plaza repleta, Sheinbaum defendería los resultados de sus primeros 20 meses de gobierno y sostendría que México debe resolver sus asuntos internos sin presiones externas, para respaldar esa postura destacó una reducción de 49 por ciento en los homicidios dolosos y de 20 por ciento en los delitos de alto impacto. Sin embargo, más allá de las cifras sobre seguridad, empleo o programas sociales, la palabra que resonó una y otra vez durante la mañana fue soberanía.
La mandataria llegó al Monumento a la Revolución para presentar un balance de gobierno que incluyó algunos de los indicadores que considera más relevantes de su administración; habló de una inversión extranjera directa récord de 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026; una tasa de desempleo de 2.5 por ciento, entre las más bajas del mundo; la creación de 669 mil empleos y más de 42 millones de beneficiarios de los Programas para el Bienestar al cierre de este año, pero entre la multitud, las cifras tenían rostro.
Abraham, de apenas 10 años, acudió acompañado por toda su familia y mientras esperaba el inicio del informe, contó a Revista Fortuna que la beca que recibe le ha permitido comprar útiles escolares, zapatos, uniforme e incluso algunos juguetes:
“La presidenta está ayudando mucho al país”, aseguró. Para él, los grandes números que aparecían en las pantallas instaladas alrededor de la plaza se traducían en algo mucho más simple: la posibilidad de llegar a clases con lo necesario. Antes de despedirse, levantó la mano para hacer el ya conocido “six-seven”, el gesto que se ha convertido en una señal de complicidad entre Sheinbaum y muchos jóvenes.
Si para Abraham los programas sociales significaban útiles escolares y zapatos nuevos, para otras familias representaban un alivio en la economía cotidiana.
Una madre de familia que asistió junto con su esposo y sus tres hijos explicó que decidió llevarlos al evento para que fueran testigos de lo que considera un momento importante para el país.
“Para que vean que esto sí es realidad”, dijo.
ENTREVISTA | Una mujer, madre de familia, detalló a Revista Fortuna que decidió llevar a sus tres hijos -a la segunda rendición de cuentas de la presidenta Sheinbaum- para mostrarles la unidad que existe entre los mexicanos.
“Para que vean que esto sí es realidad”. pic.twitter.com/qfdDTJppRa
— Revista Fortuna (@RevistaFortuna) June 1, 2026
La mujer relató que sus hijos reciben becas educativas y que esos apoyos les han permitido comprar uniformes, útiles escolares e incluso alimentos cuando los ingresos familiares no alcanzan. También habló del significado que tiene para ella ver a una mujer al frente del país:
“Me siento muy orgullosa porque demuestra que las mujeres también podemos”.
Esa idea apareció varias veces a lo largo del discurso presidencial; Sheinbaum recordó que su llegada al poder marcó la primera ocasión en la historia de México en que una mujer asumía la Presidencia de la República y destacó diversas acciones orientadas a fortalecer los derechos de las mujeres.
Entre quienes escuchaban atentamente se encontraba otra asistente que dijo sentirse orgullosa y feliz de respaldar a la mandataria. A su juicio, el principal reto del país sigue siendo la unidad:
“Somos un país maravilloso y con una mano de obra de primera”, comentó.
Desde su perspectiva, uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido demostrar a las mujeres que pueden aspirar a cualquier espacio y cualquier responsabilidad.
La presencia de representantes de pueblos originarios también era visible en distintos puntos de la explanada. Algunas mujeres vestían prendas tradicionales; otras portaban distintivos de sus comunidades. Entre ellas estaba María de Lourdes Jiménez,una médica tradicional indígena que aseguró sentirse representada por primera vez por un gobierno federal.
Dijo sentirse orgullosa de que las demandas de los pueblos indígenas hayan comenzado a ser atendidas y destacó las acciones que, desde su punto de vista, se han realizado para defender la soberanía nacional frente a intentos de injerencia.
Sus palabras parecían conectar con uno de los apartados más aplaudidos del informe; durante su mensaje, la presidneta Sheinbaum destacó que más de 25 mil millones de pesos han sido entregados de manera directa a más de 19 mil comunidades indígenas y afromexicanas, además de anunciar nuevos avances legislativos para fortalecer sus derechos.
Mientras tanto, desde el escenario seguían apareciendo cifras sobre hospitales, viviendas, carreteras, trenes, agua potable y energía. Sin embargo, conforme avanzaba la mañana, el tono del acto comenzó a cambiar, el balance de gobierno dio paso a uno de los momentos más políticos de la jornada.
Desde el escenario, Sheinbaum aseguró que su administración ha sido objeto de una “ofensiva mediática” y de “campañas millonarias en redes sociales” impulsadas, según dijo, por sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y ejerciera plenamente su independencia. La presidenta sostuvo que las nuevas formas de desestabilización ya no necesariamente recurren a la fuerza, sino a campañas digitales, desinformación y el uso de cuentas falsas para influir en la percepción pública.
A varios metros del escenario, una pancarta impresa se elevaba por encima de las sombrillas y las banderas: “Apaga la tele, libera tu mente”, podía leerse en letras negras sobre fondo claro, acompañadas por el logotipo de TV Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego. La sostenía Roberto González, uno de los asistentes que veía en la batalla por la información uno de los temas centrales de la jornada.
En entrevista con Revista Fortuna, González aseguró que lo que ocurre actualmente es muy distinto a lo que sucedía durante los gobiernos neoliberales; según su visión, durante años una parte de los medios de comunicación mantuvo una relación cercana con el poder político y económico, situación que cambió cuando dejaron de recibir recursos públicos:
“Una vez que se acaban los patrocinios por parte del gobierno, ya no les gustó y ahora se vuelven para golpetear al gobierno”, afirmó.
ENTREVISTA | El señor Roberto González, que portaba una pancarta con la leyenda “Libera tu mente, apaga la tele”, explicó a Revista Fortuna lo que actualmente pasa, en su opinión, con los medios de comunicación opositores al gobierno de la presidenta Sheinbaum. https://t.co/Ldqz43ai36 pic.twitter.com/xigULdKkRr
— Revista Fortuna (@RevistaFortuna) June 1, 2026
El asistente consideró que detrás de las críticas al gobierno no solo participan medios de comunicación tradicionales, sino una red más amplia de actores políticos y económicos: “Lo más preocupante es que no son los medios solos, es toda una red de la ultraderecha a nivel mundial”, sostuvo.
Incluso mencionó a Salinas Pliego, a quien se refirió como “el tío Richi”, para ejemplificar lo que considera una confrontación entre grandes grupos económicos y el gobierno federal. También cuestionó el nivel de impuestos que pagan las grandes fortunas y aseguró que parte de las críticas hacia la administración federal responden a intereses económicos afectados por las políticas del gobierno.
Para González, el objetivo de esas campañas es generar descontento social y debilitar el respaldo ciudadano al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación. Sin embargo, aseguró que la población es hoy más crítica frente a los mensajes difundidos por los medios tradicionales.
“Ya tiene como unos 12 años que el pueblo está cada vez más despertando y los medios hegemónicos con su narrativa pegan cada vez menos”, dijo. A su juicio, el crecimiento de medios alternativos y plataformas digitales ha permitido a la ciudadanía acceder a otras versiones de los acontecimientos.
Antes de volver a mezclarse entre la multitud, lanzó una recomendación que resumía el mensaje de la pancarta que sostenía:
“Deberíamos apagar la tele y leer más, informarnos por otros medios alternativos”, expresó.
Las palabras del asistente parecían conectar con otra de las advertencias lanzadas por la mandataria; Sheinbaum sostuvo que actualmente existe una disputa por la forma en que la ciudadanía percibe la realidad y afirmó que detrás de campañas digitales, cuentas falsas y operaciones de desinformación hay intereses que buscan frenar la Transformación y recuperar privilegios perdidos.
“La soberanía vive en el territorio, pero también vive en la información”, señaló ante miles de simpatizantes, al advertir que las nuevas tecnologías y los algoritmos han abierto espacios para influir en la opinión pública como nunca antes. Por ello, llamó a la población a mantenerse informada, dialogar con sus comunidades y no dejarse llevar por lo que calificó como una nueva forma de manipulación política.
La presidenta fue más allá y convirtió ese mensaje en una convocatoria de acción; hacia el cierre de su discurso llamó a sus simpatizantes a regresar a las plazas públicas a partir de la próxima semana para realizar asambleas informativas, repartir volantes y periódicos, e informar directamente a la población sobre los temas que, desde su perspectiva, están en disputa.
Este llamado de la mandataria fue recibido con aplausos por parte de los asistentes, muchos de los cuales habían llegado desde temprano con pancartas y consignas en defensa de la soberanía nacional.
“La patria no se vende, la patria se ama y se defiende”, expresó desde el templete.
Siguiendo esta línea, la presidenta también cuestionó recientes acciones de autoridades estadounidenses relacionadas con solicitudes de extradición contra funcionarios mexicanos. La plaza escuchaba atenta.
Las referencias a la relación bilateral comenzaron a multiplicarse, la presidneta Sheinbaum insistió en que la cooperación entre países no puede confundirse con subordinación y advirtió que México no aceptará intervenciones externas en asuntos que corresponden exclusivamente a las instituciones mexicanas.
“Cooperación no significa subordinación. Colaboración no significa sometimiento”, afirmó.
Los aplausos no tardaron en aparecer. Entre quienes celebraban cada una de esas frases se encontraba una mujer de cabello cano, vestida completamente de blanco y protegida por un sombrero morado bordado con flores de colores. Entre sus brazos cargaba un muñeco de Andrés Manuel López Obrador mientras permanecía acompañada por dos jóvenes. Se dijo contenta, motivada y comprometida con los cambios que vive el país.:
“Los mexicanos ya no nos vamos a volver a quedar callados”, afirmó.
Consideró que México no debe permitir que ningún país extranjero intente intervenir en sus asuntos internos y aseguró que la actual administración ha contribuido a que otras naciones vean al país con mayor respeto:
“Es un país que vale, que no se vende, que se defiende y que tiene muchos recursos para salir adelante”, expresó.
Los jóvenes que la acompañaban compartían el mismo entusiasmo.
“La presidenta no está sola, venimos a apoyarla”, dijeron.
Uno de ellos, de 25 años, aseguró que el país ha elevado su posición internacional y ha demostrado que puede relacionarse con otras naciones desde una posición de respeto mutuo.
Para entonces, el tema de la soberanía ya dominaba por completo la conversación; la presidenta cuestionó los intentos de influir en decisiones que corresponden a las autoridades mexicanas y advirtió sobre lo que consideró una nueva forma de presión política desde el exterior. Y entonces llegó la frase que hizo estallar la explanada:

“¡México no es piñata de nadie!”
La respuesta fue inmediata. Miles de voces comenzaron a gritar al mismo tiempo:
“¡Presidenta, presidenta, presidenta!”
“¡No estás sola!”
Los aplausos se extendieron durante varios segundos. Minutos después, Sheinbaum decidió involucrar directamente a los asistentes, como lo hacía durante los mítines cuando aún era candidata a la presidencia, y luego de su triunfo, durante sus giras de fin de semana por los distintos estados de la República:
“¿Quién decide en México: las agencias extranjeras o el pueblo?”, preguntó.
“¡El pueblo!”, respondió la multitud.
“¿Quién decide en México: los grandes intereses económicos o el pueblo?”
“¡El pueblo!”
“¿Vamos a defender la soberanía y la independencia de México?”
“¡Sí!”
La respuesta retumbó en toda la Plaza de la República.
Cuando el acto se acercaba a su fin y los tres tradicionales vivas a México marcaron el cierre del informe, el hombre de la cartulina azul seguía entre la multitud. A esa hora, el mensaje que había levantado desde temprano ya no parecía una consigna aislada.
Después de más de una hora de cifras, balances y definiciones políticas la defensa de la soberanía nacional se había convertido en el verdadero eje de la jornada. Y para muchos de los asistentes que comenzaron a abandonar lentamente la explanada bajo el sol del mediodía, esa fue también la idea que se llevaron de regreso a casa.







