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El Proyecto Agorá busca a través de la tokenización y las tecnologías programables abordar las ineficiencias prevalecientes en este tipo de transacciones. Al mismo tiempo, tratará de preservar la seguridad e integridad de la liquidación en las reservas del banco central máximo. Junto con otros institutos centrales, participa el Banco de México.
El Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) consignó el miércoles avances alrededor del Proyecto Agorá, una colaboración público-privada que recibe impulso también del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), y el cual busca demostrar que la tokenización puede ayudar a abordar las ineficiencias de los pagos transfronterizos al mayoreo.
El proyecto contempla la realización de operaciones de manera “segura y confiable” a través de la liquidación en múltiples divisas utilizando reservas tokenizadas de bancos centrales y depósitos tokenizados de bancos comerciales.
Hoy en prototipo, el proyecto involucra a más de 40 instituciones financieras globales del sector privado, así como a los bancos centrales de México (Banxico), Inglaterra, Japón, Corea y la Reserva Federal de Nueva York. También al Banco de Francia en representación del Eurosistema y al Banco Nacional Suizo.
En el caso de Mexico, aparte de Banxico colaboran en el proyecto los mayores bancos del sistema por valor de cartera, BBVA México y Banorte. La banca comercial coincide que la tokenización no altera la tipificación legal ni las obligaciones asociadas con las reservas de los bancos centrales y los depósitos bancarios comerciales.
“El análisis legal encuentra que la finalización del acuerdo se puede lograr en las siete jurisdicciones participantes. Se necesita más trabajo para definir los requisitos técnicos, operativos y contractuales mejor alineados con los marcos legales en cada jurisdicción”, se expone.
El diseño modular, de igual forma, puede desatar nuevas capacidades, incluidos los pagos condicionales y permanentes.
Lo que viene
El proyecto permite futuras mejoras en áreas como la lucha contra el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y el cumplimiento de sanciones y detección de fraudes a medida que evolucionan los marcos normativos y de intercambio de datos en cada jurisdicción o país.
Los participantes, incluidos los bancos centrales, han expresado un interés robusto y sostenido en seguir explorando los beneficios potenciales del prototipo.
“Se espera que el trabajo futuro implique un papel más importante para el sector privado, respaldado por la participación continua y activa de los bancos centrales participantes”. El Banco de Canadá recién se incorporó al proyecto, y se prevé una participación adicional de instituciones financieras del sector privado.
“Con el proyecto Agorá hemos demostrado que es posible utilizar tecnologías basadas en ‘blockchain’ para replantear cómo se realizan los pagos transfronterizos”, mencionó Francisco Maroto, responsable de Blockchain y Activos Digitales del banco global de origen español BBVA.
Maroto aseveró que, al mismo tiempo, en las transacciones se aseguran las máximas garantías regulatorias y operativas con la liquidación en dinero del banco central.
Ejes principales
- Liquidación atómica –permitir que las cadenas de transacciones transfronterizas de mayoreo se completen sobre una base de “todo o nada”, o bajo el principio de poder lograr operaciones de forma segura en todas las divisas y jurisdicciones.
- Una arquitectura de prototipos en capas permite a los bancos centrales mantener la autonomía sobre las divisas y operaciones nacionales dentro de una plataforma compartida interoperable.
- La privacidad se puede salvaguardar tanto a nivel de saldo como de transacción a través de tecnologías que protegen los datos confidenciales al tiempo que respaldan el cumplimiento normativo.
- La tokenización, tal como lo contempla el proyecto, no altera la tipificación legal ni las obligaciones asociadas relacionadas con las reservas del banco central y depósitos bancarios comerciales.
- El análisis legal encuentra que la finalización del acuerdo se puede lograr en las siete jurisdicciones participantes. Se reconoce que es necesario más trabajo coordinado para definir los requisitos técnicos, operativos y contractuales para una mejor alineación con los marcos legales en cada jurisdicción.







