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Al presentar su informe trimestral de inflación, el Banco de México rebajó su pronóstico de crecimiento de 2026 desde un 1.6% hasta 1.1% debido a que la economía ahondó su debilidad en el periodo. Para el año entrante, la previsión contempla que la inversión fija, estancada desde septiembre de 2024, encuentre alicientes en los programas gubernamentales que buscan su impulso con mejores condiciones.
La gobernadora del banco central mexicano, Victoria Rodríguez Ceja, dijo el miércoles que a pesar de que la entidad ajustó el pronóstico de crecimiento del PIB de este año, la actividad retomará su expansión a partir del segundo semestre, particularmente ante una tendencia positiva del consumo privado.
Los factores para sostener la perspectiva se complementan con la dinámica de la demanda externa sobre las exportaciones mexicanas y la revisión del T-MEC.
“Para 2027 anticipamos un crecimiento de 2.1% que refleja la expectativa que nuestra economía vaya presentando una aceleración en su ritmo de crecimiento” declaró en una conferencia con medios al presentar el informe trimestral de inflación, donde resaltó la recuperación de la inversión fija bruta, estancada desde septiembre de 2024, ante un conjunto de estímulos a cargo del gobierno “para impulsar la actividad productiva y mejorar las condiciones para la inversión”.
El informe del primer trimestre consigna que el Banco de México (Banxico) espera un alza del PIB de 1.1% este año, contra la estimación puntual de 1.6% publicada en el informe previo, con un intervalo entre el 0.5 y el 1.7%.
Para 2027, Banxico estima un crecimiento de 2.1%, ligeramente mayor a la de 2.0% del informe anterior, con un intervalo de entre 1.3 hasta 2.9%.
En 2025 la economía nacional se desaceleró por cuarto año consecutivo, al avanzar 0.8% contra las tasas de 1.4% del 2024, de 3.4% del 2023 y de 3.7% del 2022
“En ausencia de ese apoyo de las exportaciones posiblemente hubiéramos tenido una contracción en la actividad económica o una economía estancada”, expuso a los medios el miércoles el subgobernador José Gabriel Cuadra.
Inversiones en compás de espera
El instituto central afirmó que la debilidad de este año sería compensada por la expectativa de mayores tasas de crecimiento trimestral a partir del segundo trimestre de 2026 y, en menor medida, para el tercero.
“Respecto del gasto agregado, a pesar de la debilidad mostrada por el consumo privado al inicio de 2026, se espera que para el resto de la trayectoria muestre una tendencia positiva”.
En contraste, la entidad aceptó que la inversión productiva continuaría mostrando un comportamiento desfavorable, lo que atribuyó a “la incertidumbre que prevalece en torno a la relación comercial con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC”.
Rodríguez sostuvo que las iniciativas gubernamentales para impulsar la actividad productiva y mejorar las condiciones para la inversión cambiarían el panorama en 2027. El avance en la revisión del T-MEC, en contrapartida, contribuiría a dar una mayor certidumbre al marco comercial y la inversión.
“Nuestro país cuenta sin duda con un marco macroeconómico e institucional que contribuye a fortalecer la resiliencia que vemos en nuestra economía, y el buen funcionamiento que hemos observado en los mercados financieros”, expuso, infiriendo el trabajo conjunto con otras autoridades.
Acción de calificadoras
La gobernadora del Banxico resaltó los movimientos recientes de las tres principales calificadoras de riesgo crediticio a nivel mundial frente al soberano México, que sostuvieron en grado de inversión.
“Me gustaría señalar que estas agencias destacaron que la autonomía del Banco de México y su conducción de la política monetaria contribuyen a preservar la estabilidad macroeconómica del país”.
Rodríguez Ceja agregó que la labor del banco central mexicano ha permitido que la economía tenga además una amplia capacidad de ajuste ante episodios de alta volatilidad, como los eventos geopolíticos recientes.
Apenas este mes, Moody´s rebajó la nota de México de “Baa2” a “Baa3”, para colocar sólo un peldaño arriba del grado de inversión, con una perspectiva de estable, mientras que S&P Global revisó su perspectiva de estable a negativa, confirmando la calificación en “BBB” o dos escalones arriba. En abril, Fitch refrendó el grado en “BBB-“, con una perspectiva estable, apenas un notch arriba del grado de inversión.
“Pese a estos ajustes recientes y es importante matizarlo, nuestro país mantiene el grado de inversión en todas las agencias calificadoras lo cual continúa siendo un elemento importante en su perfil financiero”, señaló Rodríguez.
Gobiernos y bancos centrales registran como eventos relevantes la acción de las tres grandes agencias de evaluación de riesgo crediticio por su repercusión en las condiciones de financiamiento de sus economías.







