Ahorrar en la nueva normalidad ¿Qué variables están en nuestras manos?

Luis Fernando Lozano
Director de Inversiones Institucionales en Valores Mexicanos (VALMEX) Casa de Bolsa

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Si se siguen reglas, en años de alta turbulencia, inclusive, los planes pueden resultar efectivos y a favor de nuestro dinero. Cuando entendemos la relevancia de las variables que podemos controlar en el resultado de dicho plan, nos damos cuenta de que tenemos el poder de hacer que las cosas sucedan. Y alcanzar los objetivos propuestos.

En una colaboración de hace poco más de un año daba mis consideraciones de un tiempo complejo en temas de mercados e inversiones por diversos factores durante 2025.

Efectivamente, fue un año retador, pero con resultados positivos en términos generales para los inversionistas que se han mantenido apegados a un plan y con una estrategia adecuada.

Este año no ha sido diferente. Incluso, se puede pensar que ha sido más complejo por el conflicto en el Medio Oriente, que generó una enorme volatilidad especialmente en el mes de marzo.

Sin embargo, en este arranque complicado de 2026, los ahorradores que se han mantenido invertidos en estrategias alineadas a su perfil de riesgo y objetivo de inversión, además de que han mantenido el hábito del ahorro recurrente, han logrado obtener rendimientos positivos en el año, aún con el impacto negativo de dicho mes.

Con lo anterior, podemos deducir que lo más relevante al hacer un plan de ahorro para la jubilación, o cualquier otro objetivo de mediano y largo plazo, no es cómo se comportan los mercados financieros, los cuales no podemos controlar, sino cómo estructuramos nuestro plan; apegarnos a él y ser consistentes, son variables que sí podemos controlar.

A nuestro alcance

Cuando entendemos la relevancia de las variables que podemos controlar en el resultado de dicho plan, nos damos cuenta de que tenemos el poder de hacer que las cosas sucedan y alcanzar los objetivos propuestos.

En este contexto global de volatilidad e incertidumbre, que se está convirtiendo en lo normal, es particularmente importante mantener el foco en las variables que controlamos:

  • Cuánto puedo destinar. Es muy importante definir un monto realista que se pueda mantener y que signifique un esfuerzo, para que en paralelo nos impulse a ajustar los gastos. Este objetivo se puede modificar o, en casos más extremos, suspender para hacer frente a imprevistos.
  • Cómo lo hago. El vehículo o mecanismo de ahorro es crucial en la ecuación. Debe ser un mecanismo formal para que el dinero esté seguro y genere alguna rentabilidad; estas dos condiciones no se cumplen con esquemas informales como las tandas.Las opciones van desde las prestaciones de previsión social de las empresas con aporte voluntario (Caja de Ahorro y Plan de Pensiones Contributivo) y la aportación voluntaria a la Afore, ambas vinculadas con el empleo y el empleador en gran medida; hasta las cuentas personales con beneficio fiscal, como el PPR puro y las cuentas en plataformas digitales seguras.
  • Con qué frecuencia. En general, ésta la define la persona, y la flexibilidad depende del tipo de cuenta. Las opciones que están vinculadas al empleador con aportes directos de la nómina, suelen ser un poco menos flexibles que las cuentas personales en las que el titular define el monto, la periodicidad e incluso en qué momento modificar o pausar su ahorro.

Por esto, es muy importante elegir correctamente alternativas que tengan comisiones bajas, sin plazos forzosos, sin saldos o aportes obligatorios y sin penalizaciones. Aunque parezca un mito, sí existen este tipo cuentas para iniciar un plan de ahorro.

Identificar las malas estrategias

  • Invertir o no. Ahorrar sin invertir es una mala estrategia para hacer crecer el patrimonio y alcanzar los objetivos financieros.Guardar el efectivo o en esquemas informales no genera un rendimiento, pues además de no estar seguro, el dinero pierde poder adquisitivo cada día por la inflación.Visto de manera simple, sólo ahorrar guardando el dinero, es perder dinero. Por eso es indispensable invertir; y si además el instrumento tiene beneficio fiscal, el efecto positivo es aún mayor.
  • Manter plan y el plazo. Son dos temas fundamentales, ya que tienen múltiples beneficios. Un ahorro que se va construyendo de manera gradual pero consistente, es mucho más eficiente que esperar a juntar una suma importante y tratar de obtener grandes rendimientos en un plazo corto.
    Es en este punto en el que entra en juego el efecto del interés compuesto, que va generando una mayor rentabilidad conforme pasa el tiempo y se convierte en un componente muy importante para nuestro plan. Mientras más tiempo está invertido este capital, mayor es el beneficio generado por el interés compuesto. Esto no significa que una vez que se defina el plan considerando los cinco puntos anteriores, no se puedan hacer ajustes. O, incluso, disponer de los recursos para hacer frente a una emergencia. Todo lo contrario.

Al hacer una correcta selección del vehículo de ahorro voluntario y la estrategia de inversión, se puede tener la flexibilidad necesaria sin pagar penalizaciones o costos innecesarios.

Ahora es el momento de poner a prueba la capacidad de tomar el control de las variables que están en nuestras manos y empezar a beneficiarnos de un esquema de ahorro eficiente.

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Luis Fernando Lozano
Director de Inversiones Institucionales en Valmex Casa de Bolsa Luis Fernando tiene más de 30 años de trayectoria en el sector financiero, con una profunda experiencia en banca al menudeo (retail) y Afore, además de un vasto conocimiento del mercado de fondos de inversión. Desde 2021, es director de Inversiones Institucionales en Valores Mexicanos (Valmex), Casa de Bolsa. Durante su carrera profesional, ha colaborado en comités de inversiones y desempeñado diversos puestos directivos, liderando equipos de back office, desarrollo de producto, ventas y servicio al cliente, para segmentos retail, institucionales y redes de distribución externas. Anteriormente, trabajó en empresas como Citibank, ING Investment Management y Principal Financial Group. El ejecutivo es licenciado en Economía con un posgrado en Finanzas por la Universidad Tecnológica de México. Además, cuenta con estudios de especialización por The Wharton School en Filadelfia y el ITAM en México.