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La modernización del acuerdo global entre México y la Unión Europea llega en un momento decisivo para la industria automotriz. Entre tensiones geopolíticas, disputas comerciales y la acelerada transición hacia la electromovilidad, armadoras y fabricantes coincidieron en que el nuevo entendimiento puede convertirse en una herramienta clave para atraer inversiones, fortalecer cadenas regionales de suministro y reposicionar a México como un centro estratégico de manufactura avanzada.
Durante un panel realizado en la Cumbre Empresarial México-Unión Europea, representantes de la industria advirtieron que, aunque el acuerdo abre nuevas oportunidades, el país aún enfrenta desafíos estructurales para capitalizar plenamente esta coyuntura.
“Este acuerdo da certidumbre y permite planear”
Joaquín Álava Quintanilla, director de Asuntos Públicos de Stellantis México, señaló que el entorno internacional está obligando a las empresas a replantear sus cadenas productivas y diversificar mercados ante un escenario marcado por ajustes tecnológicos y conflictos geopolíticos.
Indicó que la compañía, resultado de la fusión entre Fiat Chrysler y Peugeot, observa oportunidades tanto para fortalecer el mercado doméstico como para ampliar su presencia exportadora desde México.
“El contexto geopolítico influye directamente en las decisiones de inversión. Este acuerdo da certidumbre y permite planear”, afirmó.
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BMW: estabilidad y energía serán claves para seguir creciendo
Por su parte, Carlos Juan Molker, CEO de BMW México, recordó que la armadora alemana apostó por el país hace una década debido a su experiencia industrial, mano de obra calificada y acceso preferencial a múltiples mercados internacionales.
Detalló que la empresa ha invertido más de 2 mil millones de dólares en su planta mexicana y actualmente genera más de 3 mil 700 empleos directos, además de miles de puestos indirectos en su cadena de proveeduría.
Sin embargo, advirtió que para mantener la competitividad serán indispensables la estabilidad regulatoria, el acceso a energía, recursos estratégicos y una mayor formación de talento especializado.
“La transformación hacia una movilidad sostenible requiere estabilidad para poder planear inversiones de largo plazo”, sostuvo.
Talento, Estado de derecho y reglas claras: las exigencias del sector
Hacia el cierre del panel, representantes empresariales y funcionarios coincidieron en que la firma del acuerdo representa apenas el inicio de una nueva etapa de competencia global para la industria automotriz.
La industria insistió en la necesidad de fortalecer el Estado de derecho, agilizar mecanismos de resolución de disputas comerciales y reforzar la formación técnica de jóvenes mexicanos para atender la creciente demanda de personal especializado.
Desde la Secretaría de Economía, la representante de la dependencia aseguró que el gobierno buscará impulsar innovación, desarrollo tecnológico y capacitación de capital humano para sostener el liderazgo manufacturero del país.
“El gobierno está para impulsar la innovación y crear más talento humano”, señaló.
El consenso general fue que la modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea podría convertirse en un instrumento estratégico para consolidar a México como uno de los principales polos automotrices de Norteamérica en medio del reacomodo global de la industria.
México busca atraer producción automotriz y reducir dependencia de China
En ese contexto, funcionarios de la Secretaría de Economía sostuvieron que la renegociación del acuerdo llega en un momento en que Estados Unidos y Europa buscan reducir su dependencia de cadenas de suministro vinculadas a China, particularmente en sectores relacionados con vehículos eléctricos, baterías y tecnologías estratégicas.
La representante de la dependencia federal afirmó que México tiene condiciones para convertirse en una plataforma regional de manufactura avanzada gracias a su capacidad industrial, su integración con Norteamérica y su red de acuerdos comerciales.
Además, vinculó esta estrategia con el “Plan México” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, enfocado en atraer inversiones de alto valor agregado y fortalecer cadenas regionales de producción.
Como ejemplo del potencial de relocalización industrial, mencionó el caso de General Motors y el inicio de la producción nacional del modelo Aveo, actualmente importado. La meta, explicó, es sustituir gradualmente hasta 80 mil unidades importadas mediante manufactura en México hacia 2029.
Autopartes y electromovilidad, el siguiente gran mercado
Por su parte, Francisco González, representante de la industria nacional de autopartes, destacó que México mantiene una posición estratégica como uno de los mayores exportadores mundiales de componentes automotrices, con ventas superiores a los 106 mil millones de dólares.
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Explicó que la homologación de estándares regulatorios y de seguridad con Europa facilitará el crecimiento de exportaciones mexicanas y permitirá ampliar la integración en cadenas de valor relacionadas con electromovilidad.
“El crecimiento fuerte vendrá en componentes para vehículos eléctricos, baterías y sistemas tecnológicos”, señaló.
También insistió en la necesidad de avanzar en temas como trazabilidad, sustentabilidad, economía circular y acceso a minerales estratégicos, elementos que consideró fundamentales para competir en la nueva etapa de la industria automotriz global.







