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El pronóstico de crecimiento más reciente del banco central mexicano prevé que la actividad crezca 1.6%, con intervalos de entre 1.0 hasta 2.2%. Un funcionario mencionó que es posible que dicho pronóstico se pueda ajustar.
Los funcionarios que integran la junta de gobierno del Banco de México (Banxico) esperan una recuperación de la economía más modesta a lo previamente anticipado para este año, “en línea con el desempeño observado de la actividad económica”, de acuerdo con las minutas de la reunión de política de principios de este mes, difundidas el jueves.
Uno de ellos mencionó que el pronóstico de crecimiento más reciente publicado por el banco central sitúa una expansión de la economía de 1.6% este año, con intervalos de entre 1.0% hasta 2.2%. No obstante, este mismo funcionario anotó que el resultado del PIB del primer trimestre del año, que reportó un declive de 0.8% a tasa secuencial, abre la posibilidad de que “dicho pronóstico se pueda ajustar”.
Agregó que, en ese caso, la producción agregada de bienes y servicios mantendría la atonía mientras que el crecimiento de la economía permanecería “por debajo de su promedio histórico por tercer año consecutivo”.
“La mayoría indicó que la contracción en la actividad fue resultado de descensos en los tres grandes sectores. Sostuvo que la actividad industrial exhibió atonía, con las manufacturas acentuando su desempeño desfavorable mientras que el sector de servicios interrumpió su tendencia al alza”.
Las actas señalaron que un funcionario indicó que el balance de riesgos para la actividad económica continúa sesgado a la baja y algunos “recalcaron” que la escalada del conflicto geopolítico en el Medio Oriente representa un riesgo a la baja para la actividad.
Uno de los funcionarios anotó que entre el año 2000 y el 2019, la economía mexicana presentó un crecimiento anual promedio de 2.1%, excluyendo los años de la crisis financiera global. La mayoría señaló que bajo el panorama actual se anticipa que las condiciones de holgura de la actividad continúen ampliándose.
La mayoría mencionó que el mercado laboral continuó exhibiendo señales de enfriamiento, y que si bien la tasa de desempleo mantiene niveles históricamente bajos, “ello se explica en parte por la caída en la tasa de participación laboral”.
Resiliencia del sector externo y debilidad global
La mayoría de los responsables de la conducción de la política monetaria notó que la demanda externa ha exhibido hasta ahora una notable resiliencia.
Uno destacó que el sector se ha consolidado como la principal fuente de crecimiento de la economía nacional y detalló que las exportaciones crecieron a doble dígito en el primer trimestre del año, alcanzando máximos históricos. Otro resaltó las exportaciones manufactureras, las cuales mantuvieron un alto dinamismo si bien con un comportamiento diferenciado entre sus agregados.
Uno de los funcionarios alertó sin embargo que el debilitamiento de la economía global podría afectar a la economía mexicana a través de una menor demanda externa. Este mismo funcionario señaló que el dinamismo de las exportaciones a Estados Unidos “es precisamente” el factor que ha apoyado a la actividad económica nacional.
Las actas consignaron que este banquero central comentó que, en particular, las ventas externas “evitaron que México experimentara una contracción económica en 2025”.
Otro de los funcionarios añadió también como riesgo a la baja la persistente incertidumbre comercial. En cuanto a los riesgos al alza, uno agregó que destaca una posible revisión exitosa del T-MEC, una menor incertidumbre comercial y un impulso mayor al previsto del Mundial de Fútbol.
El año pasado, la economía de México se desaceleró por cuarto año consecutivo en medio de una creciente incertidumbre comercial, al avanzar 0.8%, frente a las tasas de 1.4% de 2024, de 3.4% del 2023 y del 3.7% del 2022.







