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El presidente estadounidense entiende que sus medidas de presión no estarían teniendo el efecto esperado y los altos mandos cubanos, siguen ganando tiempo…
La información es unánime y la tendencia es marcada: Donald Trump está fastidioso y la paciencia se está terminando por la situación de Cuba. Sus frases con tintes de amenaza no tienen efecto y las medidas que intentaron tomar para quebrar a Díaz-Canel no tuvo resultados. Internamente se habla de enojo y falta de eficacia porque notan que en Cuba han ganado tiempo y es una situación que debería haberse resuelto hace semanas.
De acuerdo a AXIOS, la administración de Donald Trump ha endurecido notablemente su postura hacia el gobierno cubano. El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha impulsado una nueva ronda de sanciones contra el aparato militar y las empresas controladas por el régimen de Miguel Díaz-Canel, dentro de una estrategia de “máxima presión” destinada a forzar un cambio político en la isla.
Ataque parece ser inminente
En ese contexto, la información es que el ataque militar de Estados Unidos parece ser inminente porque el tiempo de la diplomacia está llegando a su final. De hecho, se cree que el Pentágono está actualizando su plan para la intervención militar en los próximos días.
Cuba atraviesa una profunda crisis económica y social, con apagones prolongados, escasez generalizada de alimentos, combustible y medicinas, y un creciente descontento popular. Esto ha sido aprovechado por la administración Trump para justificar su línea dura, similar a la aplicada recientemente en Venezuela.
Amenaza a Donald Trump
Por su parte, Miguel Díaz-Canel dio una entrevista a Diario Public de Cataluña y dejó una fuerte amenaza a Donald Trump: “Si nos agreden iremos a combate, nos estamos preparando para el combate, para que no haya asombro y tampoco haya derrota. Yo estoy dispuesto a dar la vida y otras millones de personas en Cuba igual. Hay que prepararse para saber morir”.
Lo cierto es que la tensión entre Cuba y Estados Unidos va en aumento. Las supuestas negociaciones entre los altos mandos están estancadas, las amenazas de Washington no movilizan a Cuba y la paciencia de Trump está agotándose, que es el factor más peligroso para la isla caribeña.







