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El dato de empleo de la semana pasada suavizó las expectativas del margen con el que cuenta la Reserva Federal de EU para recortar tasas, aunque la prolongación del conflicto abre la discusión si hacia adelante pueda venir un incremento del referencial ante las presiones inflacionarias. En México, el banco central dio por finalizado el ciclo de flexibilización.

Ahora es más frecuente escuchar a los operadores del mercado de tasas de interés, y a cada vez más analistas, que la persistencia de la inflación subyacente, aquella que mide la trayectoria de los precios en el más largo plazo y que excluye los más volátiles, puede ir pesar más en el deterioro de las expectativas y poner elementos adicionales para dar paso a un ciclo contrario a la flexibilización.
La semana pasada, el Banco de México determinó con votación dividida recortar en 25 puntos base (pb) el referencial a niveles de 6.50%, poniendo fin a un ciclo de flexibilización que inició en marzo de hace dos años con tasas en 11.25%. El movimiento se dio en medio de una inflación general al consumidor de abril de 4.45%, más moderada de lo previsto, pero aún muy superior al objetivo del instituto central de 3.0%.
Los sucesos del fin de semana previo tampoco dieron señales de que pueda haber acuerdos cercanos alrededor del conflicto en Medio Oriente, con efectos inmediatos en el precio del petróleo Brent, que sobrepasó los 100 dólares por barril y que el lunes cotizaba en alrededor de los 104 dólares por unidad.
“Para la semana, lo más relevante será el reporte de inflación correspondiente a abril (en Estados Unidos), en donde se espera que la tasa anual pase de 3.3% a 3.7%, ante un precio de gasolina que ha aumentado más de 50% desde que inició el conflicto en Medio Oriente”, resaltó el lunes en un reporte el banco Invex.
La inflación al consumidor de abril en Estados Unidos se publicará el martes, donde prevalece el consenso de un incremento de 3.7% frente a la tasa reportada en marzo de 3.3%.
Si bien los datos recientes sugieren que el mercado laboral en EU se mantiene estable a pesar de la crisis petrolera, y que algunos analistas descartan presiones inflacionarias dentro del doble mandato de la Fed de alcanzar el pleno empleo, lo cierto es que las opiniones alrededor de los ciclos monetarios apuntan a más tensión inflacionaria en el mediano plazo.
“Mantenemos nuestra recomendación de comprar bonos del Tesoro estadounidense a 2 y 3 años, ya que los rendimientos a plazo incorporan una prima de riesgo elevada por subidas de tipos y preocupaciones sobre el balance”, consignó el banco de inversión Barclays.
Panorama
Luego de un largo periodo de resultados netos negativos, el mercado laboral de Estados Unidos mostró en abril un crecimiento moderado con la generación de 115 mil nóminas no agrícolas, siendo el detonante los sectores defensivos, como el consumo, o áreas sensibles para la nómina como el empleo federal o el sector de la información.
La firma de corretaje Valores Mexicanos (Valmex) señaló que la combinación de un crecimiento limitado del empleo, que, no obstante, impide un deterioro significativo, y una tasa de desempleo en niveles moderados sugiere un aterrizaje suave, con espacio para que la Reserva Federal gestione su política monetaria con flexibilidad.
En México, donde la informalidad del mercado laboral tampoco permite la medición consistente de los datos de inflación al consumidor, los escenarios tampoco están exentos de la presión de una duración más amplia de las hostilidades entre EU e Irán.
“Esperamos que la tasa de referencia permanezca en 6.50% al menos durante los próximos 12 meses”, mencionó Barclays, que aseveró que inflaciones persistentemente arriba del 4.0% en los siguientes 12 a 18 meses, eventualmente podrían propiciar “eventuales ajustes al alza” en las tasas de interés, “con el objetivo de evitar un deterioro adicional en las expectativas de inflación de mediano plazo”.
Al tomar su decisión de recortar la tasa a niveles de 6.50%, la mayoría de los funcionarios del Banco de México fundamentó su acción en que en el primer trimestre de 2026, la actividad económica del país registró una contracción.
Mencionó también que consideró los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad que ha mostrado la actividad económica -que implica una ausencia de presiones de demanda en la economía- y el grado de restricción monetaria que se ha implementado.
La junta, sin embargo, elevó sus pronósticos sobre la inflación general para el segundo y tercer trimestres de este año, de 4.0 a 4.1% y de 3.7% a 3.8% ante niveles previstos “más elevados en la inflación no subyacente”, que mide los precios más volátiles de la canasta al consumidor.
Banxico afirmó que se continúa anticipando que la inflación general converja a la meta de 3.0% en el segundo trimestre de 2027.







