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La relación de Estados Unidos y Delcy Rodríguez ya no es tan fluida como al principio. Dudas, desconfianza y desencuentros entre las partes durante el último tiempo…
Las diferencias están latentes, la desconfianza va en aumento y solo Donald Trump sabe cuál es el límite de esta situación. Hace unos días, Delcy Rodríguez mandó un mensaje contundente al pedir públicamente que Estados Unidos debe quitar las sanciones sobre Venezuela para fomentar el crecimiento. Sin embargo, la respuesta desde Washington no tardó en llegar
Jefa de un cártel
En diálogo con distintos medios, el senador estadounidense y cercano a Trump, Rick Scott fue directo: “Ella no es la presidenta de Venezuela, ella es la jefa de un cártel. Es tan despreciable. Todos los presos políticos en Venezuela deben ser liberados inmediatamente, la opresión debe cesar y deben celebrarse elecciones justas y libres. Seguiremos luchando hasta que Venezuela tenga un líder que se preocupe por su pueblo”.
Estas declaraciones presionan mucho más a la situación de la cúpula política venezolana, que en principio se niegan a unas elecciones de forma inmediata. Estas palabras de Scott se ven reflejadas en la postura de las empresas energéticas del mundo.
Empresas de energía rechazan a invertir
De acuerdo a Reuters, las empresas de energía rechazan a invertir dinero en Venezuela. El país tiene deudas enormes del ciclo de Nicolás Maduro y hay incertidumbre en los pagos. En Venezuela creen que para reconstruir la infraestructura energética se necesitan al menos 15 mil millones de dólares, pero las compañías solo apoyarían pequeños arreglos.
“Creo que Delcy Rodríguez es una persona terrible. Fue parte del régimen de Maduro, fue parte de las cámaras de tortura, fue parte de lo que le hicieron a los presos políticos. La elección debe ser una decisión del pueblo venezolano. Necesitamos elecciones libres y justas, y que ellos elijan. Creo que elegirán a alguien que realmente se preocupe por ellos, no a alguien que los metió en prisión por sus opiniones políticas”, agregó Scott.
El pronunciamiento también refleja un cambio de clima dentro del Partido Republicano respecto a Caracas. Durante años, la política estadounidense hacia Venezuela osciló entre sanciones, negociaciones parciales y aperturas condicionadas por intereses energéticos y migratorios. Sin embargo, figuras republicanas como Scott han endurecido nuevamente el discurso, especialmente después de las críticas a los procesos electorales venezolanos y al papel creciente de Rodríguez dentro del aparato.
“No tendremos un país que sea un gran aliado para Estados Unidos. No tendremos un país en el que las personas puedan invertir”, sentenció Scott.







