Don Enrique Michel: visión empresarial, tradición y futuro en movimiento

Enrique Michel
Enrique Michel. Crédito de la imagen: Dulces De La Rosa

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 46 segundos

Propietario de Dulces De La Rosa, Michel no solo habla de números impresionantes, sino de propósito, comunidad y evolución. También reveló cuál fue su primer coche.

En el corazón de Guadalajara, donde el calor acompaña tanto a la industria como a las ideas, Enrique Michel recibe con la naturalidad de quien ha construido una de las marcas más queridas del país. La conversación para la revista Fortuna inicia con uno de sus proyectos más personales: el 3er Festival Mentes Brillantes a realizarse próximamente en el Museo de Antropología de la CDMX, una plataforma que busca visibilizar a personas con ideas, talento y, sobre todo, valores.

En su tercera edición, el empresario lo tiene claro: “lo importante es que se sume gente con inteligencia, educación y honestidad para construir una mejor sociedad”. La iniciativa, que comenzó como inquietud hace cinco años y se materializó recientemente, refleja una constante en su trayectoria: generar espacios donde el talento encuentre dirección.

Michel reconoce en figuras como Marco Tardelli un motor para detonar estas ideas. “Es alguien que ve cosas que otros no vemos”, comenta, al tiempo que subraya la importancia de rodearse de personas que inspiren y reten.

¿Cuántos mazapanes?

Mazapanes De la Rosa
Mazapanes De la Rosa. Crédito de la imagen: Dulces De La Rosa

Pero si hay un terreno donde su visión ha sido contundente es en la industria de la confitería. El icónico Mazapán de la Rosa no solo es un símbolo de nostalgia para millones de mexicanos dentro y fuera del país; es también una maquinaria productiva de alto nivel.

En temporada alta, la empresa alcanza cifras sorprendentes: hasta 14 millones de piezas diarias, resultado de más de un centenar de máquinas operando a toda capacidad. Detrás de ese volumen hay un proceso cuidado, donde el cacahuate tostado, el azúcar y una receta heredada se combinan para lograr un sabor inconfundible.

Lejos de quedarse en la tradición, Michel también observa con atención el panorama global. Su reciente viaje a China lo dejó impactado. Destaca no solo la capacidad tecnológica del país, sino su competitividad en costos, un factor que —asegura— está redefiniendo la industria a nivel mundial. “Ya no es lo que era antes; hoy compiten en calidad y precio”, afirma.

Su primer coche: un vocho

Esa misma evolución se refleja en sus gustos personales. De manejar un clásico Volkswagen Sedán (símbolo de una época austera y compartida), hoy se inclina por marcas como Mercedes-Benz, sin dejar de sorprenderse por la innovación de vehículos eléctricos como la Hummer EV. Para él, la tecnología no es solo comodidad, sino una muestra clara del avance humano.

A lo largo de la charla, Michel regresa siempre al mismo punto: el valor del trabajo y la comunidad. Con décadas de experiencia, asegura estar en una etapa donde busca “sentar bases para una sociedad mejor”, dedicando tiempo y recursos a iniciativas que trasciendan lo empresarial.

En un mundo donde la velocidad suele imponerse sobre el fondo, Enrique Michel apuesta por ambos. Por mantener viva una tradición que endulza generaciones, mientras impulsa nuevas ideas que, como él mismo dice, necesitan simplemente “un buen conducto” para florecer.