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El objetivo general de las nuevas restricciones es evitar que inversionistas de Estados Unidos tomen participaciones en sectores sensibles donde la seguridad nacional es prioritaria, dijeron las personas, de acuerdo con Bloomberg.
Los reguladores chinos planean restringir que empresas tecnológicas, incluidos algunos de los pioneros de inteligencia artificial más destacados del país, acepten capital de Estados Unidos sin aprobación del Gobierno, como parte de la respuesta más amplia de Pekín a la controvertida adquisición de la startup Manus por parte de Meta Platforms Inc.
Organismos como la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma han indicado a varias firmas privadas en las últimas semanas que deberían rechazar el capital de origen estadounidense en rondas de financiamiento, salvo aprobación explícita, según personas familiarizadas con el asunto, consignó información de la agencia Bloomberg.
Moonshot AI, que está considerando una oferta pública inicial, figura entre las empresas que recibieron la orientación del poderoso planificador estatal, de acuerdo con una de las fuentes. La startup china StepFun recibió instrucciones similares, dijo otra persona, que pidió no ser identificada por tratarse de un tema privado.
Los reguladores también han decidido aplicar restricciones similares a ByteDance Ltd., propietaria de TikTok, que es la startup más valiosa del país, dijeron las personas. Los reguladores no aceptan que la compañía con sede en Pekín, que también opera uno de los chatbots de IA más populares de China, apruebe ventas secundarias de acciones a inversionistas de Estados Unidos sin autorización gubernamental, según una de las fuentes.
El objetivo general de las nuevas restricciones es evitar que inversionistas de Estados Unidos tomen participaciones en sectores sensibles donde la seguridad nacional es prioritaria, dijeron las personas.
Operación Manus carcome al Sector
La medida, no reportada previamente, surge tras la compra de Manus por US$2,000 millones este año, que desencadenó una investigación en Pekín sobre inversión extranjera ilegal y exportaciones tecnológicas poco después de su anuncio en diciembre.
El acuerdo fue inicialmente celebrado como un modelo para startups con aspiraciones globales, pero desde entonces ha sido criticado por la pérdida de tecnología de IA valiosa hacia un rival geopolítico.
La comisión —una poderosa agencia de planificación estatal con amplias facultades de política— encabeza ahora una investigación interinstitucional, que incluye al Ministerio de Comercio, sobre el acuerdo y sus repercusiones, de acuerdo con las fuentes.
Representantes de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y del Ministerio de Comercio no respondieron a solicitudes de comentarios enviadas por fax. Portavoces de Moonshot y StepFun tampoco respondieron a solicitudes de comentarios. Representantes de ByteDance tampoco respondieron a mensajes solicitando comentarios.
Las nuevas restricciones amenazan con aislar aún más al sector tecnológico chino, que se recupera, del financiamiento de capital de riesgo que lo ha respaldado durante dos décadas, gran parte proveniente de fondos de pensiones y dotaciones estadounidenses.
Esto sigue a la decisión de Pekín de restringir a las “red chips” —un tipo de empresa china incorporada en el extranjero— para realizar ofertas públicas iniciales en Hong Kong, lo que podría alterar una estrategia de décadas que permitió a compañías chinas acceder a capital extranjero mediante cotizaciones en el exterior.
Las dos medidas sugieren que los reguladores están preocupados por la fuga de tecnología nacional a medida que startups y empresas fundadas en China exploran oportunidades internacionales. Tras la adquisición de Manus, muchos académicos criticaron la pérdida de un activo valioso hacia Estados Unidos. Varios temen que el acuerdo incentive a otras startups a seguir el mismo camino.
El rol de Washington
Cabe señalar que Washington ha restringido inversiones en ciertos sectores tecnológicos chinos por temor a fortalecer su poder militar o económico. En 2025, entraron en vigor normas de Estados Unidos diseñadas para limitar la inversión en empresas chinas de semiconductores, cuántica e inteligencia artificial.
Sin embargo, durante años Pekín alentó a sus empresas más ambiciosas a buscar negocios y alianzas en el extranjero, incluidos financieros de Estados Unidos, reconociendo la necesidad de fomentar líderes globales en sectores como vehículos eléctricos y electrónica. Y los asignadores globales de capital han comenzado a reevaluar China, un cambio acelerado por los éxitos de la firma de IA DeepSeek en 2025.
En el centro del debate posterior a Manus estuvo la forma en que la startup se reestructuró para hacer posible una venta a una empresa extranjera antes de cualquier revisión regulatoria en Pekín.
Manus era una empresa incorporada en Singapur, pero sus fundadores eran de China.
Lanzada en marzo de 2025, Manus es un agente general de IA capaz de automatizar tareas complejas, desde análisis del S&P 500 hasta la elaboración de presentaciones comerciales.
Un mes después, su matriz Butterfly Effect recaudó 75 mdd en una ronda liderada por Benchmark de Silicon Valley, valorándola en US$500 millones. La inversión provocó una investigación del Tesoro de Estados Unidos por posibles violaciones de restricciones sobre inversiones en tecnologías sensibles.
En julio, Manus trasladó a su personal con sede en China a Singapur, eliminando decenas de puestos en el proceso. Meta anunció su adquisición en diciembre después de que Manus superara los US$100 millones en ingresos anualizados.
Aún no está claro qué otras medidas tomará Pekín tras su investigación. A los cofundadores de Manus, Xiao Hong y Ji Yichao, se les prohibió salir de China, informó el Financial Times en marzo.







