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La empresa América Móvil —propiedad del empresario Carlos Slim Helú y matriz de Claro— busca adquirir activos de telecomunicaciones del Grupo Salinas, encabezado por Ricardo Salinas Pliego, en Colombia, en una operación que ya es analizada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).
La transacción involucra la infraestructura de Azteca Comunicaciones Colombia S.A.S., una empresa que, aunque poco visible para los usuarios finales, opera una de las redes de fibra óptica más extensas del país. Su cobertura alcanza cerca del 83 % del territorio nacional y forma parte de proyectos clave para llevar conectividad a zonas apartadas.
De concretarse, la operación implicaría que Claro no solo mantenga su posición como principal operador en el mercado, sino que también refuerce su control sobre infraestructura estratégica. Actualmente, la compañía ya ha sido declarada como agente dominante en varios segmentos por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), particularmente en internet fijo, donde concentra más de 3.4 millones de accesos, equivalentes a cerca del 33.6 % del mercado.
El punto más sensible del análisis está en el tipo de activos en juego. La red de Azteca Comunicaciones no compite directamente por usuarios finales, sino que funciona como proveedor mayorista: vende capacidad de red a otros operadores. Esto significa que, en muchos casos, empresas competidoras dependen de esta infraestructura para ofrecer servicios en regiones donde no existe alternativa.
Además, parte de esta red fue desplegada como parte del Plan Nacional de Fibra Óptica, un proyecto impulsado con recursos públicos para conectar a cientos de municipios. En varias de estas localidades, se trata de la única red disponible, lo que eleva la relevancia de quién controla su operación.
En este contexto, la eventual compra ha encendido alertas sobre posibles efectos en la competencia. Si un operador dominante como Claro adquiere esta infraestructura, podría consolidar una posición aún más fuerte no solo en el mercado minorista, sino también en el acceso a redes esenciales para otros jugadores.
La revisión de la SIC deberá determinar si la operación limita la competencia, afecta las condiciones de acceso a la red o genera riesgos para los usuarios en términos de precios y calidad del servicio.
El movimiento ocurre en un momento de reconfiguración del sector. La reciente integración entre Tigo y Telefónica Movistar —esta última controlada por la española Telefónica— ha fortalecido a uno de los principales competidores de Claro, intensificando la disputa por el mercado.
Más allá de la transacción, lo que está en juego es el control de la infraestructura que sostiene el acceso a internet en Colombia. La decisión de la autoridad marcará no solo el rumbo de la competencia en el sector, sino también el modelo de conectividad en el país en los próximos años.







