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Mientras exista optimismo y esperanza, siempre habrá propósitos, y el inicio de 2026 es el momento preciso para comenzarlos. El optimismo nos regala motivación, y la esperanza nos impulsa a creer; sin embargo, de nada servirá una renovación si no es desde el interior, y con amor propio.
El cuerpo y el rostro –con su belleza natural– son un libro abierto que relata la historia de cada persona; es un mapa conceptual que narra discretamente nuestro camino por la vida, y no podemos engañarnos, refleja las vivencias y los cambios físicos (cicatrices y el proceso natural de envejecimiento que vivimos).
Para muchos, la cirugía estética se vuelve un deseo trascendental de año nuevo, porque simboliza un comienzo, al ofrecer una transformación física y psicológica. Es un cambio interior profundo que mejora la calidad de vida, que va más allá de cualquier crítica o percepción para desafiar el tiempo.
Existen muchos charlatanes, falsos médicos que destrozan vidas y engañan. Una cirugía estética es un método que combina precisión y arte para mejorar la apariencia física. La acertada elección del cirujano que la realizará (bajo un marco de legalidad y confianza) es crucial para el paciente.

Platiqué con el doctor David Roland De Rungs Brown, cirujano plástico, estético y reconstructivo, certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER), organismo avalado por el Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas (Conacem).
“El inicio de año llega acompañado de reflexión, propósitos y renovación, como: priorizar el bienestar, vigilar la salud, mejorar hábitos o cerrar ciclos, entre otros. En ese contexto, para algunas personas, una cirugía estética no se limita únicamente a una transformación física, sino a un acto simbólico de renovación, una manera consciente de reconciliarse con el espejo y con la propia historia. No se trata de convertirse en alguien diferente, sino de verse como uno se siente por dentro”, comentó el cirujano considerado como el de más alta tendencia en cirugía y rejuvenecimiento facial, y rinoplastia de alto nivel, así como cirugía estética de mama.
–¿Cuáles son los procedimientos más solicitados a principios de año?
–Destacan aquellos que exploran armonía y naturalidad. La rinoplastia sigue siendo una de las cirugías más demandadas, no solo por razones estéticas, sino por el impacto que tiene en el equilibrio facial y la seguridad personal.
”También sobresale la cirugía de párpados (blefaroplastia), la liposucción de alta definición y los métodos faciales combinados que buscan rejuvenecer sin alterar la esencia del rostro.
“Cada vez más pacientes buscan resultados discretos, elegantes y personalizados. Una cirugía no solo impacta en la apariencia, sino en la calidad de vida.”
–¿Qué mejoras observa (a nivel emocional) después de una intervención?
–Más allá del cambio físico, los beneficios emocionales suelen ser profundos. Los pacientes refieren un aumento en la seguridad, autoestima y tranquilidad emocional. No es solo “verse mejor”, es dejar de pensar constantemente en aquello que generaba incomodidad. Una cirugía bien indicada y bien realizada puede liberar energía emocional, mejorar la postura, la forma de relacionarse y hasta la manera de hacer frente a nuevos retos personales y profesionales. Es, para muchos, concluir una etapa y abrir otra con seguridad y confianza.
–¿Cómo se puede rejuvenecer la zona de los ojos?
–La mirada es el reflejo más honesto del cansancio, la fatiga, el estrés y el paso del tiempo. Para mejorar la apariencia del contorno de ojos existen alternativas quirúrgicas y no quirúrgicas. La blefaroplastia permite retirar exceso de piel o bolsas, regresando descanso al rostro, y en combinación con tratamientos como toxina botulínica, bioestimuladores o rellenos estratégicos, se consigue una mirada más luminosa, joven y expresiva, sin perder naturalidad. La finalidad no es modificar, sino revitalizar.
–¿Cuál es el pésimo hábito que obstaculiza una cirugía estética?
–Sin duda, el peor enemigo de una cirugía estética es la falta de compromiso del paciente con el proceso. Hábitos como fumar, no seguir indicaciones médicas, automedicarse o buscar resultados irreales pueden perjudicar tanto la recuperación como el resultado final. La cirugía estética es un trabajo en equipo: cirujano y paciente.
“La disciplina, la paciencia y la honestidad consigo mismo son claves para lograr resultados duraderos y seguros”, subrayó el Dr. David Roland De Rungs Brown.
Agregó que “una cirugía estética no es un capricho ni una moda; es una decisión consciente que, para muchos, marca el comienzo de una nueva etapa”.
Y tiene total razón, al realizarla con información, ética y expectativas reales, puede convertirse en uno de los propósitos más transformadores de tu vida.
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* X@claudiaazcona







