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El pasado 1 de abril de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027. El documento dibuja un plan de trabajo para el próximo año con un mensaje claro para los mercados: el gobierno busca reducir poco a poco el déficit y enfocarse en administrar los recursos con cuidado para cumplir sus obligaciones hoy, sin comprometer el futuro. Sin embargo, las proyecciones oficiales ya se enfrentan a una difícil realidad económica y geopolítica. Ante esto surge la pregunta: ¿podrá el gobierno encontrar el equilibrio en un entorno complicado para impulsar el crecimiento económico de los mexicanos?. Hacienda cree que sí, proyectando un crecimiento del PIB de entre 1.8% y 2.8% para el próximo año.
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Los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 marcan la hoja de ruta fiscal del gobierno para el próximo año. El mensaje central es claro.
Mantener el control del gasto.
Reducir poco a poco el déficit.
y evitar que la deuda pública crezca de forma desordenada.
Todo esto en un entorno económico y geopolítico complicado.
Hacienda estima que en 2026 el faltante de recursos será equivalente al 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto. Para cubrirlo sin recurrir a más deuda, el gobierno apuesta a una recaudación histórica, cercana al 15 punto 6 por ciento del PIB. Con esta estrategia, la deuda se mantendría alrededor del 55 por ciento del PIB, un nivel que, por ahora, no representa un riesgo inmediato.
El problema aparece cuando se comparan estas proyecciones con los datos más recientes de la economía. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó una contracción del PIB en el tercer trimestre de 2025, arrastrada principalmente por la caída del sector industrial. Los servicios apenas avanzaron y el campo fue el único con un crecimiento sólido. Aun así, el gobierno prevé que la economía crecerá cerca de dos por ciento en los próximos años.
Para lograrlo, el escenario oficial asume que el Banco de México continuará bajando las tasas de interés. La idea es que un crédito más barato impulse el consumo y la inversión. Sin embargo, este efecto solo funcionará si la desaceleración no se profundiza y si la confianza se mantiene a pesar de los inesperados cambios en el mundo.
En el entorno externo, las autoridades anticipan estabilidad. Se espera un tipo de cambio relativamente firme y menos tensiones comerciales con Estados Unidos. También confían en que la revisión del T?MEC no genere sobresaltos. Además, el gobierno planea proteger la economía con apoyos a los precios de los combustibles y con instrumentos financieros que ayuden a enfrentar choques inesperados.
En términos prácticos, para las empresas esto significa un contexto de crecimiento moderado, financiamiento que baja lentamente y una mayor presión para cumplir con obligaciones fiscales. Para los hogares, los ajustes no se sienten de inmediato, pero podrían reflejarse en una fiscalización más estricta si la economía sigue perdiendo fuerza.
En resumen, los Pre?Criterios 2027 muestran una intención clara de disciplina fiscal. La deuda está bajo control y el marco financiero es prudente. La gran incógnita es si será posible aumentar la recaudación a niveles históricos sin afectar aún más a una economía que ya muestra señales de desaceleración, en un mundo donde los riesgos externos siguen cambiando de forma impredecible.
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Las metas fiscales: En busca del equilibrio
El documento establece las cifras que condicionarán el próximo Paquete Económico. Hacienda anticipa que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) cerrarán 2026 en 4.1% del PIB. Para sostener este nivel y enviar una señal de sostenibilidad, la dependencia apuesta fuerte por los ingresos, proyectando que la recaudación tributaria alcanzará lo que describen como un “nuevo máximo histórico” del 15.6% del PIB. Por su parte, la deuda pública se mantendría contenida en 54.7% al cierre de 2026, con un ligero ajuste al 55% para 2027.
Explicándolo de una forma más sencilla: el gobierno prevé que le faltarán recursos equivalentes al 4.1% de la economía nacional (PIB) en 2026. Para compensar este hueco y no endeudarse de más, se propone cobrar más impuestos hasta alcanzar un nivel récord (15.6% del PIB). Con esta estrategia, se espera que la deuda se mantenga estable alrededor del 55% del PIB.
Destacando el contraste: Optimismo vs. Datos del INEGI
El tema que más llama la atención desde el punto de vista analítico es la brecha entre las expectativas del gobierno y la información oportuna. Los Pre-Criterios proyectan un crecimiento económico sostenido (de 1.8 a 2.8% para 2026 y de 1.9 a 2.9% para 2027). Mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) acaba de reporta un tropiezo.
Según el Boletín 603/25, el PIB oportuno se contrajo -0.3% en el tercer trimestre de 2025. Esta caída fue arrastrada principalmente por el sector industrial o actividades secundarias (-1.5%), que opacaron el estancamiento del sector terciario (+0.1%) y el buen desempeño del sector primario (+3.2%). Ante este escenario mixto, el gobierno asume que el Banco de México continuará su ciclo de relajación monetaria, estimando llevar la tasa de referencia a 6.3% este año y a 5.5% en 2027 para incentivar la inversión y el consumo.
Es decir, la economía empezó a desacelerarse porque la industria cayó. Mientras que los servicios apenas avanzaron y el campo fue el único sector con buen ritmo. Ante esta debilidad, el gobierno espera que el banco central siga bajando las tasas de interés para abaratar el crédito y así impulsar el consumo y la inversión. Aunque el efecto dependerá de que la economía no siga perdiendo fuerza.
Un entorno externo favorable y protección interna
En el frente cambiario, las autoridades anticipan menor volatilidad. Proyectan un dólar estable en 18.4 pesos para 2026 y 18.6 pesos para 2027. La idea que señala la SHCP, es que la economía se ve más sólida porque hay menos dudas sobre la relación comercial con Estados Unidos. Además se espera que la revisión del T-MEC no genere problemas importantes para México.
Para blindar la economía, Hacienda confirmó que mantendrá las medidas para estabilizar los precios de los combustibles y que cuenta con amortiguadores fiscales listos para usarse (líneas de crédito y coberturas). Además, la estrategia de financiamiento privilegiará el mercado interno: deuda en moneda nacional, a tasa fija y plazos largos.
Lo que falta por ver
La información en los documentos nos dice que la deuda no representa un problema inmediato. Pero la actual situación mundial (incrementos de precio del petróleo por la guerra de Estados Unidos con Irán, ajustes en tarifas arancelarias por las negociaciones del T-MEC) representan un reto para que los legisladores puedan estimar cómo estarán las cuentas públicas en el corto plazo.
Las consecuencias reales de este ajuste fiscal se conocerán hasta que el gobierno presente el Paquete Económico 2027 en el Congreso. Ahí tendrá que resolverse un dilema claro: aumentar la recaudación a niveles históricos sin dañar aún más una economía que, según el INEGI, ya se está desacelerando en un entorno geopolítico con cambios drásticos e inesperados.







