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El derrame de hidrocarburos detectado a inicios de marzo en el sur de Veracruz y el norte de Tabasco se ha expandido a lo largo del Golfo de México y supera los 600 kilómetros de litoral. A casi un mes del primer reporte, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones sin que se haya determinado el origen del contaminante. La contaminación por hidrocarburos se mantiene – de acuerdo con registros que datan de 2015 y hasta el 2024- como el principal problema ambiental, según datos de la Plataforma Nacional de Datos Abiertos de la Agencia de Transformación Digital (ATD), lo que evidencia que este tipo de la contaminación no es un fenómeno reciente, sino un problema estructural y acumulado.
El análisis de la base, creada con datos de la ASEA, revela que al menos 546 sitios contaminados están relacionados con hidrocarburos en distintas fracciones, lo que representa la gran mayoría de los registros disponibles. La distribución territorial de los sitios contaminados también muestra una alta concentración en ciertas entidades como Veracruz, Chihuahua y Sonora. El estado de Tabasco, por su parte, no alcanza a formar parte de la lista.
De acuerdo con diversos medios, los primeros indicios del derrame, que ya ha provocado alerta en el gobierno federal, surgieron el 1 de marzo, cuando pescadores de comunidades del sur de Veracruz y norte de Tabasco detectaron chapopote adherido a redes y embarcaciones. La afectación inicial se concentró en una franja aproximada de 150 kilómetros entre Pajapan y Paraíso, con presencia del hidrocarburo en varios puntos costeros. Al día siguiente, Petróleos Mexicanos informó que, tras realizar inspecciones en sus instalaciones, no había identificado fugas ni derrames, y señaló que su infraestructura operaba con normalidad. En los días posteriores, la mancha continuó avanzando.
Para el 4 de marzo, el hidrocarburo ya había llegado a la Laguna de Ostión, en Veracruz, donde comunidades locales reportaron afectaciones a actividades pesqueras. En esa etapa, comenzaron labores de limpieza impulsadas principalmente por pobladores de la región.
El 8 de marzo, la extensión del derrame alcanzaba alrededor de 230 kilómetros de litoral. La presencia de hidrocarburo se reportaba en nuevas localidades, mientras también se documentaban afectaciones a fauna marina en zonas costeras.
El 12 de marzo, autoridades del estado de Veracruz señalaron como posible origen del hidrocarburo a un buque privado. Ese mismo día, la Secretaría de Marina activó el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos, con el objetivo de coordinar acciones de monitoreo y contención. Un día después, el 13 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum indicó que dependencias federales trabajaban en el seguimiento del caso y solicitó mayor información sobre el avance de las investigaciones.
Para el 19 de marzo, Petróleos Mexicanos reportó avances en las labores de limpieza en las costas de Veracruz y Tabasco. Sin embargo, reportes locales señalaban que la presencia de hidrocarburos continuaba en diversas zonas y que la afectación seguía extendiéndose.
El 23 de marzo, el gobierno federal informó que las investigaciones seguían en curso y no descartó la intervención de la Fiscalía. Para ese momento, estimaciones de organizaciones indicaban que la mancha había superado los 600 kilómetros de costa y se encontraba presente en decenas de localidades.
El 24 de marzo, la presidenta anunció la creación de un grupo interdisciplinario integrado por dependencias federales para analizar el origen del hidrocarburo y dar seguimiento a la situación. Un día después, el 25 de marzo, Petróleos Mexicanos informó que se habían recolectado alrededor de 128 toneladas de residuos impregnados de crudo en zonas costeras, y que continuaban las labores de limpieza, monitoreo y atención a comunidades.
A la fecha, el derrame permanece activo en distintas zonas del Golfo de México y la investigación para determinar su origen continúa en proceso.
Veracruz, Chihuahua y Sonora concentran la mayor contaminación por hidrocarburos en México.
La contaminación por hidrocarburos se mantiene como el principal problema ambiental en los sitios registrados a nivel nacional, de acuerdo con datos de la Plataforma Nacional de Datos Abiertos de la Agencia de Transformación Digital (ATD).
El análisis de la base revela que al menos 546 sitios contaminados están relacionados con hidrocarburos en distintas fracciones, lo que representa la gran mayoría de los registros disponibles. Esta cifra se desglosa en:
279 sitios con hidrocarburos de fracción media, el tipo más común:
- 148 sitios con hidrocarburos de fracción ligera
- 71 sitios con mezcla de diferentes fracciones
- 48 sitios con hidrocarburos de fracción pesada
En contraste, otros contaminantes tienen una presencia prácticamente marginal, con apenas un caso registrado fuera de esta categoría, lo que evidencia una fuerte concentración del problema en sustancias derivadas del petróleo.
La predominancia de hidrocarburos sugiere una relación directa con actividades como la extracción, refinación, transporte y almacenamiento de combustibles. Este tipo de contaminantes suele estar asociado a fugas en ductos, derrames industriales y manejo inadecuado de residuos peligrosos.
Los registros oficiales muestran que los principales contaminantes están directamente relacionados con la cadena de producción, transporte y almacenamiento de combustibles. Entre las sustancias identificadas destacan: gasolina, diésel, turbosina, combustóleo, petróleo crudo, aceites y grasas, mezclas de hidrocarburos.
Además, las distintas fracciones identificadas tienen implicaciones diferentes: mientras las ligeras suelen dispersarse más fácilmente y contaminar aire y agua, las pesadas tienden a permanecer en el suelo por más tiempo, complicando su remediación.
Concentración geográfica: diez estados acumulan la mayor carga
La distribución territorial de los sitios contaminados también muestra una alta concentración en ciertas entidades. Los datos indican que los diez estados con más registros concentran una proporción significativa del total nacional:
- Veracruz: 55 sitios contaminados
- Chihuahua: 46
- Sonora: 41
- Jalisco: 35
- Tamaulipas: 33
- San Luis Potosí: 26
- Sinaloa: 26
- Michoacán: 25
- Guanajuato: 24
- Coahuila: 22
En conjunto, estas entidades suman 333 sitios, lo que representa más del 60% del total identificado en la base de datos, evidenciando una fuerte concentración regional del problema.
Factores detrás de la distribución
La presencia de estados como Veracruz y Tamaulipas en los primeros lugares coincide con zonas de alta actividad petrolera e infraestructura energética. En el caso de Sonora y Chihuahua, el patrón podría estar vinculado a actividades industriales y mineras, así como a corredores logísticos.
Por su parte, entidades como Jalisco, Guanajuato y San Luis Potosí reflejan el impacto de la expansión industrial y manufacturera, donde el manejo de sustancias peligrosas también representa un riesgo ambiental.
Un problema extendido a nivel municipal
Más allá de los estados, la base de datos muestra que los sitios contaminados están distribuidos en múltiples municipios, lo que indica que el problema no se limita a grandes complejos industriales.
Esta dispersión implica que comunidades de distintos tamaños, incluyendo zonas rurales, enfrentan riesgos asociados a la contaminación del suelo y, en algunos casos, de mantos acuíferos.
Remediación: el gran pendiente
Aunque la identificación de sitios contaminados es un avance en términos de transparencia, especialistas coinciden en que el principal reto está en la remediación efectiva.
Los hidrocarburos, especialmente en fracciones pesadas, pueden permanecer durante años en el ambiente, afectando los ecosistemas y salud humana. Su limpieza requiere procesos costosos y de largo plazo, como biorremediación, confinamiento o tratamiento químico.
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