Estima OECD que conflicto en Medio Oriente incremente inflación y repercuta en PIB mundial; eleva PIB México de 2026 a 1.3%

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Anota que la guerra en la zona ha desencadenado daños en infraestructuras energéticas y provocado un repunte repentino de los precios de energía, perturbando el suministro mundial y el de otras materias primas relevantes, como fertilizantes, ante la interrupción de envíos por el Estrecho de Ormuz. El conflicto está poniendo a prueba la capacidad de resistencia de la economía global, alertó.

 

 

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD) elevó sus pronósticos de inflación global y, al mismo tiempo, ajustó las de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a consecuencia de los efectos de la confrontación que libra Estados Unidos e Israel con Irán en Medio Oriente.

Las proyecciones de inflación al consumidor del grupo de las 20 economías más relevantes a nivel mundial, representadas en el G20, se incrementaron en 1.2 puntos porcentuales para este año, desde los niveles de 2.8% de los estimados intermedios hasta alcanzar el 4.0%. Para 2027, el aumento es de 0.2 puntos porcentuales (pp), hasta el 2.7%.

El caso del comportamiento de la inflación en la primera economía mundial, Estados Unidos, también es notorio para 2026, donde la proyección pasó desde un 3.0% hasta un 4.2%. No obstante, se redujo del 2.3% previo hasta el 1.6% para 2027, según el informe provisional de marzo Perspectivas Económicas de la OECD presentado el jueves, bajo el título “Poniendo a prueba la resiliencia”.

“El panorama está rodeado de una gran incertidumbre y refleja la interacción de dos fuerzas opuestas”, advirtió la OECD. El aspecto negativo más sobresaliente es la interrupción de los envíos a través del Estrecho de Ormuz y el cierre y los daños de algunas infraestructuras energéticas, lo que ha provocado un incremento repentino de los precios de la energía y perturbado el suministro mundial de energía y otras materias primas importantes, como los fertilizantes.

“Esto está elevando los costos, reduciendo la demanda y aumentando las presiones inflacionarias”, alertó. Como aspecto positivo, dijo, el crecimiento “se ve respaldado por un fuerte impulso en la inversión y la producción relacionadas con la tecnología, aranceles más bajos de lo previsto y los buenos resultados obtenidos en 2025”.

El organismo habló de ejercicios de simulación en el reporte que exploraron escenarios en el que los precios del petróleo y el gas aumentan muy por encima de los pronósticos iniciales, esto es, en torno a un 25% durante el primer año. Incorpora también precios elevados posteriormente, combinado con un endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

“En este caso, el PIB mundial podría ser aproximadamente un 0.5% inferior en el segundo año, mientras que la inflación sería mayor en unos 0.7 puntos porcentuales durante el primer año, y en 0.9 puntos porcentuales durante el segundo”, subrayó.

 

Consecuencias para el país

La OECD resaltó que el aumento de los precios de la energía y las interrupciones en las cadenas de suministro se producen en un momento en que la inflación se mantiene por encima del objetivo en algunas de las principales economías, como Brasil, México, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos.

Las expectativas de inflación a medio plazo también han aumentado tras el alza de los precios de la energía.

En el caso de México, la OECD elevó su pronóstico del PIB para este año de 1.2 a 1.3%, aunque también determinó elevar el de la inflación, desde la expectativa previa del 3.3% hasta el 3.8%. Pese a que la proyección de crecimiento para 2027 se mantuvo en 1.7%, la de la inflación se elevó en 0.3 puntos porcentuales (pp), de 2.9% hasta un 3.2%.

El organismo mencionó en el informe que el dólar estadounidense se ha apreciado frente a una cesta de divisas desde finales de febrero, lo que ha intensificado la presión alcista sobre los precios de la energía en moneda nacional en muchos países.

Anotó también las depreciaciones que han ocurrido en el tipo de cambio en Corea del Sur, especialmente, pero también en varias economías emergentes como México, Sudáfrica y Tailandia, además de resaltar la “continua debilidad de la moneda en India”.

Agregó que los rendimientos de los bonos soberanos a 10 años también han aumentado en las principales economías avanzadas y emergentes, lo que se ha observado especialmente en México, Sudáfrica y Turquía. También las presiones se extienden a economías desarrolladas como Canadá, Francia, Italia, España y el Reino Unido.

En cuanto a la evolución de las tasas de interés definidas por los bancos centrales, esta es cada vez más dispar entre países, resaltó el organismo internacional. “Los tipos (tasas) se mantienen en niveles restrictivos o cercanos a ellos en Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, México, Sudáfrica y Turquía”.

La OECD consideró que las tasas de interés oficiales disminuyan en Brasil, México, Sudáfrica y Turquía una vez que se moderen las presiones inflacionarias.

Este jueves, el banco central mexicano o Banxico, celebrará su segunda reunión de política monetaria del año, donde el consenso de analistas espera que mantenga la tasa de interés referencial en 7.0%, desde la pausa de enero, en medio de un ciclo de flexibilización iniciado a finales del 2024 tras alcanar niveles de 11.25% durante la pandemia.

 

Nubarrones

Respecto al desempeño del PIB, el organismo internacional cree que el ritmo de la economía mundial mantendrá una tasa de 2.9% para este año, aunque se ajustaría en el 2027 del 3.1% al 3.0%.

La proyección para el G20, por el contrario, se elevó de 2.9% a 3.0% para 2026, aunque cayó en la misma magnitud para el 2027, obteniendo el mismo saldo en el balance, con un crecimiento de 3.0% ese año. Las proyecciones del PIB de EU avanzaron del 1.7% al 2.0% para este año, pero descendieron de 1.9% hasta el 1.7% para 2027.

“La crisis de oferta plantea un desafío complejo para los responsables de la política monetaria.  Un aumento de los precios de la energía impulsado por la oferta debería ignorarse si las expectativas de inflación se mantienen estables.

“Sin embargo, los bancos centrales deberán permanecer vigilantes y atentos a los cambios en el equilibrio de riesgos para garantizar que las presiones inflacionarias subyacentes se mantengan contenidas de forma duradera”, mencionó.

Las expectativas del mercado si bien apuntan a un descenso gradual de los precios de la energía, siendo la premisa que sustenta las proyecciones actuales, una interrupción prolongada de los envíos a través del Estrecho de Ormuz, o el cierre sostenido de las instalaciones de petróleo y gas podrían tener consecuencias mucho peores, advirtió la OECD.

 

 

 

 

 

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