Comunidad Fortuna | El tiempo que el consumo nos compró

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Si bien podría representar el motor que da aliento a la economía en el corto plazo, no puede ser el único por tiempo indefinido. Su dinamismo depende, en última instancia, de que exista capacidad productiva detrás: Empresas que inviertan, infraestructura que funcione, y sectores industriales que generen empleo formal de calidad. Si la inversión no regresa, el consumo eventualmente se agotará.

 

*Por Alejandra Marcos Iza, directora de análisis y estrategia de Kapital Grupo Financiero.

Los datos de oferta y demanda global que publicó recientemente el INEGI confirman lo que muchos intuíamos, pero pocos querían decir con todas sus letras: la economía mexicana terminó 2025 creciendo, aunque con un patrón que debería incomodarnos.

El PIB medido por el lado de la demanda agregada creció 2.4% en términos trimestrales en el cuarto trimestre que representa el mejor desempeño del año, pero ese titular optimista hay que leerlo con cautela. El motor casi exclusivo fue el consumo privado. Y eso, más que una buena noticia, es una advertencia.

El consumo privado avanzó 1.0% trimestral y 4.0% anual en el cuarto trimestre. En el acumulado del año aportó 0.8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, que cerró en apenas 0.6%. Las exportaciones sumaron 2.7 puntos. En conjunto, estos dos componentes sostuvieron prácticamente toda la expansión.

¿El resto? La formación bruta de capital fijo cayó 3.9% anual en el trimestre y 6.3% en el acumulado del año, restando 1.5 puntos porcentuales al crecimiento. La inversión no solo no ayudó sino que activamente se frenó.

El arranque de 2026 no cambia el diagnóstico. El Indicador Oportuno del IGAE apunta a un crecimiento de apenas 1.2% anual en febrero, por debajo del 1.9% de enero. Las actividades secundarias caerían 1.9% anual, mientras los servicios crecen 1.9%. La industria sigue débil, los servicios siguen cargando el peso. El patrón es consistente y persistente.

Sustentos clave

El consumo puede ser el motor de corto plazo, pero no puede ser el único por tiempo indefinido. Su dinamismo depende, en última instancia, de que exista capacidad productiva detrás: Empresas que inviertan, infraestructura que funcione, sectores industriales que generen empleo formal de calidad.

Si la inversión no regresa, el consumo eventualmente se agota, o se sostiene a base de crédito, que es una historia muy distinta y que tampoco queremos que sea el principal detonador del avance.

La ecuación es directa: sin inversión privada no hay empleo formal de calidad, y sin empleo formal de calidad el consumo no tiene base firme sobre la cual sostenerse.

Hoy, más de la mitad de los trabajadores mexicanos opera en la informalidad. Un segmento que consume, sí, pero con menor poder adquisitivo, sin acceso al crédito formal y con una alta vulnerabilidad ante cualquier choque. Crecer sobre esa base es construir sobre arena.

Cinco trimestres consecutivos de caída en la formación bruta de capital fijo no son una señal cíclica; son una señal estructural que nos aleja cada vez más del tipo de crecimiento que genera bienestar duradero.

¿Qué hay que hacer? La respuesta no es seguir apuntalando el consumo con crecimiento sostenido de salarios reales, pues resulta insostenible en el mediano plazo. Debemos comenzar por atajar las caídas en la inversión. Una inversión privada que genere empleos formales de calidad es la respuesta más asertiva, y la única que transforma el consumo de palanca coyuntural en motor estructural.

Enfrentar la informalidad con más política pública

Pasar a los estímulos de motores estructurales implica atacar la informalidad desde la política pública.

Esquemas de incorporación gradual al IMSS para micronegocios e incentivos fiscales reales para la formalización de PyMES son condiciones necesarias para que la inversión privada se traduzca en empleos con contrato, con seguridad social y con capacidad de consumo sostenida, no en ocupación precaria que alimenta las estadísticas, pero no el bienestar.

En la 89 Convención Bancaria recientemente celebrada, el gremio se mostró dispuesto a financiar el crecimiento, en especial de las PyMES.

Hay sin duda, capital privado esperando señales claras sobre reglas del juego antes de comprometerse.

Existe optimismo sobre los lineamientos de esquemas mixtos que fueron publicados al iniciar 2026 y que representan un avance, pero necesitan aterrizarse con velocidad y sin ambigüedades regulatorias.

El consumo nos compró tiempo. La pregunta es si vamos a usarlo.

 

 

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*Alejandra es Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Anáhuac. Complementó su preparación en la Universidad de Harvard con cursos de especialidad en mercados financieros.  

Actualmente tiene bajo su responsabilidad la Dirección de Análisis en Kapital Grupo Financiero, directamente el análisis económico y bursátil de la entidad.

La ejecutiva ha participado en diversos foros de opinión a través de medios de comunicación, y ha impartido conferencias en diversas plataformas sobre las perspectivas económicas del mundo y de México. Forma parte también del Top 10 Ranked Anaylst de Reuters.

Alejandra ha sido catedrática en la Universidad Anáhuac y es Embajadora de Mujeres en Finanzas, una asociación civil sin fines de lucro, cuya finalidad es cerrar la brecha de género en el Sector Financiero.

 

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