La curva después de los recortes

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En el mercado de dinero empezamos a ver movimientos más acotados, una pendiente más estable y una menor probabilidad de rallies abruptos impulsados únicamente por las decisiones de política monetaria. La renta fija deja de ser en esta etapa un trade táctico y vuelve a ser un componente estratégico.

Para nadie fue una sorpresa, una vez que Banxico comenzó su ciclo de recortes, que había espacio para recortar una tasa que venía de un nivel históricamente alto (11.25%).

Tampoco era difícil imaginar que, luego de dos años esperando el tan ansiado recorte, vendrían rendimientos extraordinarios para los disciplinados, los pacientes o los inversionistas que, por su naturaleza, mantuvieron en cartera bonos de largo plazo.

Después de varios años dominados por una inflación elevada, unos ajustes monetarios agresivos y una alta volatilidad en los mercados, el panorama para la renta fija comienza a cambiar. Todo apunta a que 2026 podría consolidarse como una etapa de mayor estabilidad en la curva.

Este cambio de régimen no implica el fin de las oportunidades; por el contrario, redefine dónde y cómo se genera valor.

En un entorno donde la dirección de las tasas deja de ser el principal catalizador, la renta fija vuelve a sus fundamentos: ingreso, disciplina y gestión activa. Tras el ciclo de recortes esperado en 2025, la curva de tasas local podría entrar en una fase de normalización.

Esto significa movimientos más acotados, una pendiente más estable y menor probabilidad de rallies abruptos impulsados únicamente por decisiones de política monetaria.

Este escenario implica que el retorno ya no vendrá tanto de anticipar el siguiente movimiento del banco central, sino de cómo se construye el portafolio. La renta fija deja de ser un trade táctico y vuelve a ser un componente estratégico.

En los últimos años, la generación de retornos estuvo fuertemente ligado al posicionamiento de duración: larga en ciclos de baja, o posiciones defensivas en episodios de alza. En 2026, este enfoque pierde relevancia. La clave estará en extraer alfa, es decir, generar rendimientos superiores al mercado de referencia a través de decisiones más finas y selectivas.

La selección del tramo de la curva, la combinación entre instrumentos nominales y reales, así como el aprovechamiento del carry y el rolldown, cobrarán mayor peso. En un entorno de estabilidad, pequeñas diferencias en estructura pueden traducirse en retornos consistentes en el tiempo.

Históricamente, cuando la curva entra en una fase de estabilidad, los tramos intermedios tienden a ofrecer el mejor balance entre riesgo y retorno. Éstos mantienen una sensibilidad moderada a cambios inesperados en inflación o política monetaria, pero siguen capturando un nivel atractivo de rendimiento en una curva con pendiente positiva.

Uno de los elementos más relevantes para 2026 es que, aun después de los recortes, las tasas se mantendrían en niveles atractivos no solo de forma absoluta, sino de forma relativa a otros países de mercados emergentes.

Si algo caracterizará a la renta fija en 2026, será la necesidad de precisión. La diferencia entre un buen y un excelente resultado no vendrá de adivinar la siguiente decisión de política monetaria, sino de entender la estructura de la curva y elegir correctamente los instrumentos.

El contraste entre bonos nominales y ligados a inflación, las oportunidades de rolldown y los diferenciales entre vencimientos cercanos, serán los principales generadores de valor. En este contexto, la gestión activa no es un lujo, sino una necesidad.

Si 2024 y 2025 fueron años para reaccionar a los bancos centrales, 2026 será un año para construir. La renta fija entra en una etapa donde el valor no está en el movimiento, sino en la consistencia. Donde menos ruido no significa menos oportunidades, sino oportunidades distintas.

En este nuevo entorno, el éxito no dependerá de anticipar el próximo recorte, sino de diseñar portafolios capaces de generar ingresos, proteger capital y navegar con disciplina un mercado más estable. Para la renta fija, eso no es una limitación: es una oportunidad.

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Yazmín Matus
Yazmín es Chartered Financial Analyst (Analista Financiara Certificada) desde 2019. Estudió Actuaria en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en Ciudad Universitaria. El desempeño profesional comenzó de la ejecutiva comenzó en 2007 en Qualitas Compañía de Seguros, colaborando en los equipos de Inversiones, Riesgos y Relación con Inversionistas. Desde entonces, ha formado parte de los equipos en materia de inversiones en diferentes instituciones financieras nacionales y extranjeras. Su aportación como estratega en instrumentos de renta fija, destacó principalmente en mandatos institucionales y fondos mutuos dentro de Scotiabank, entidad en donde estuvo a cargo de cerca de 8,000 millones de pesos (mdp) por cerca de 6 años. Yazmín incursionó en la estrategia de portafolios multiactivos desempeñando el rol de Head Portfolio Manager para Principal Afore donde se convirtió en pieza estratégica en la toma de decisiones de inversión manejando aproximadamente una cartera de 16,000 mdp. Paralelamente, decidió compartir su experiencia de forma altruista colaborando con fundaciones de apoyo a mujeres como MEF (Mujeres en Finanzas); La Cana (Fundación que ayuda a Mujeres Privadas de la Libertad), lo que sigue haciendo actualmente en Youth Build México. La ejecutiva se incorporó a Valmex recientemente cómo pieza fundamental en la estrategia de mandatos institucionales, aportando valor con su experiencia en el desarrollo de estrategias de inversión y optimizando el proceso de inversión con ideas innovadoras.